“En Pumas la táctica no era buena”: Ariel Nahuelpán
Desde el primer día que entrenó con los Tuzos, el argentino prometió que cambiaría la imagen que dejó en CU. Hasta el momento ha cumplido con su palabra

CIUDAD DE MÉXICO, 16 de octubre.- En los entrenamientos del Pachuca, Ariel Nahuelpán se distingue por sus 1.87 metros de estatura. El delantero argentino conserva su corte a rape y en la espalda tiene un nuevo tatuaje que abarca toda la superficie de esa parte del cuerpo. A diferencia de Pumas, el goleador de los Tuzos en rara ocasión se le encuentra solo, siempre está acompañado por alguno de sus compañeros y carga una bocina que en los vestidores reproduce alguna de las canciones de Los Cafres o Dancing Mood, grupos argentinos de reggae.
Entre los planes de Nahuelpán nunca estuvo ser futbolista. Hijo de un albañil, el corpulento atacante dedicó su tiempo a apoyar a su padre y trabajar en una empresa de fletes en Argentina. Un día, un amigo de su madre le propuso hacer una prueba para ser futbolista. Ahí empezó su historia.
Las necesidades me hicieron ser albañil. Mi padre hacía casi todas las cosas, y también estuve en una empresa de fletes. Me la rebuscaba para que no me faltara nada. Me gustaba salir a tomar algo, entonces quería mi plata y me daba vergüenza pedirle a mi mamá. En esa época jugaba en el futsal. Siempre me gustó el futbol, pero no pensé en ser profesional. Fui a Nueva Chicago por medio de un amigo de mi mamá, él me consigue una prueba en el verano de 2005. Me acuerdo que ese día había una temperatura como de 40 grados y ahí inicia todo esto”, dijo el argentino.
Nahuelpán llegó al Pachuca en un trueque con los Pumas a cambio de Daniel Ludueña. A diferencia del Hachita, el delantero se fue prestado seis meses al Tigre de Argentina y de último momento se decidió registrarlo para el Apertura 2014.
Quiero cambiar la imagen que se creó de mí en Pumas”. Fue una de las primeras frases que dijo cuando firmó contrato con los Tuzos. Hasta el momento suma siete goles, cinco más que en su paso con los universitarios.
¿A usted le dicen El Loco?
En Brasil me pusieron así por aventarme contra una publicidad en un festejo. Aquí también me dicen El Loco, porque molesto a todo mundo en los vestidores. Los tiro al agua o los aviento al hielo. Además soy muy bromista con todos mis compañeros.
¿Cómo es usted en realidad?
Se vive y se juega diferente. Cuando entro al campo estoy a mil por hora, en mi casa siempre estoy relajado con mi familia. Soy tranquilo, una persona de casa. Cuando uno entra a la cancha le toca vivir un papel diferente al de la vida cotidiana, en la cancha sale la euforia.
¿Dudó en volver a México?
Nunca dudé en regresar. En esas cosas soy un poco inconsciente. Fui a Argentina para jugar por el descenso, pero en mi interior quería minutos de juego. En Tigre jugué un semestre. El regreso fue rápido, Fassi llamó a mi representante para que volviera a Pachuca, cuando terminó el préstamo. Meza me dio la oportunidad de estar en su proyecto, el primer día me dijo que quería que fuera el jugador del Barcelona de Ecuador.
Recordó que me enfrentó cuando vine a jugar contra el Toluca en la Copa Libertadores y pidió que quería a ese delantero en su equipo. Esas palabras no se me han olvidado y me animan a seguir aquí.
¿Le afectaron las críticas?
Nunca me han afectado. No escucho y sólo hablo con mi familia, con mis amigos. Uno sabe cuando las cosas las hace bien o mal. Ahora me están saliendo las cosas y todos hablan maravillas de mí, pero cuando estaba en Pumas nadie hablaba bien. Las cosas no funcionaban.
Dijo que quería cambiar la imagen que dejó en Pumas.
Es verdad, cuando regresé a México dije que quería cambiar la imagen que dejé en Pumas y soy consciente de eso. Realmente todos queremos crecer, uno se pone metas y con el tiempo uno espera que todo salga bien. Estoy contento, el grupo me ha ayudado, y esto se consolidó en la pretemporada. Hemos mejorado, nos conocemos y faltan cinco partidos importantes. Estoy en el camino correcto para cumplir mi objetivo.
¿Qué pasó en Pumas?
En Pumas no fue algo personal, creo que fue de todos. Yo venía como refuerzo y había más presión, mis amigos de Argentina me contaron que fui el segundo peor refuerzo de la liga, imagínate. Me parece que fue un mal semestre de todos, en lo táctico no estábamos bien. Nunca nos pudimos afianzar como equipo. No había las individualidades que necesitábamos y tampoco los planteamientos de los técnicos ayudaban.
¿Le faltó algo con los universitarios?
Trato de olvidar lo que pasó en Pumas. Ahora me va bien. Aquí tengo jugadores que me hacen ser goleador como Hirving Lozano y Jürgen Damm, Avilés, Buonanotte, toda la ofensiva es bastante buena. Creo que en Pumas faltó un buen planteamiento de juego, la táctica de los entrenadores no era buena.
¿Qué siente al estar a unos días de enfrentar a Pumas?
Nada, un partido más.
EL EDITOR RECOMIENDA



