Cuándo la tos se convierte en neumonía, ¿cómo identificarla a tiempo?

No es una exageración, la tos puede tratarse de un signo temprano de neumonía.

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Mujer con tos en el hospital

La tos puede ser un indicio temprano de neumonía, una afección que no debe ser subestimada. Aunque solemos considerarla un malestar pasajero, ignorarla podría tener graves consecuencias, especialmente durante la temporada invernal cuando las temperaturas descienden. Descubre por qué la tos puede convertirse en neumonía y cómo identificarla a tiempo.

¿Qué es la neumonía?

La neumonía es una infección que provoca la inflamación del tejido pulmonar, afectando uno o ambos pulmones. Puede ser causada por bacterias como el Streptococcus pneumoniae, virus o hongos, según describen los especialistas del Instituto Médico Mayo Clinic. Los síntomas pueden manifestarse en las primeras 24 a 48 horas e incluyen:

  • Dolor en el pecho al respirar o toser.
  • Fatiga.
  • Tos con flema.
  • Dificultad para respirar.
  • Fiebre, sudoración o escalofríos.
  • Tos con sangre.
  • Sibilancias.
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Mujer con tos neumonía

Foto: iStock

¿Por qué la tos puede convertirse en neumonía?

La tos puede ser un signo de alerta temprana cuando se inflama el tejido pulmonar, pero en sí no se convierte en neumonía. Sin embargo, la tos crónica puede aumentar el riesgo de desarrollarla al dañar las vías respiratorias y reducir la capacidad del sistema inmune de combatir las infecciones.

En realidad, un resfriado común o una gripe no tratados adecuadamente pueden evolucionar a una neumonía. Sin embargo, distinguirlos en las primeras horas es complicado debido a la similitud de los síntomas. Por lo tanto, es fundamental consultar a un médico para iniciar un tratamiento adecuado, ya que la neumonía es una afección potencialmente mortal.

¿Cómo saber si la tos revela neumonía?

Cuando la tos indica la presencia de neumonía, generalmente es seca o con flema espesa, y puede tener un color amarillo, verde, marrón o presentar manchas de sangre, especialmente si tienes congestión en el pecho debido a la acumulación de líquido en los pulmones o una fiebre de 38.8°C o más.

Aunque la neumonía en sí no es contagiosa, las bacterias o los virus que la causan sí lo son. Pueden transmitirse de persona a persona a través del contacto con superficies contaminadas, estornudos o tos.

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Hombre en cama de hospital

Foto: iStock

Es cierto que durante la temporada invernal, aumenta la incidencia de enfermedades respiratorias. La clave está en mantener las precauciones adecuadas para evitar que estas evolucionen hacia la neumonía. Una de las medidas preventivas más efectivas es la vacunación. Existen dos tipos de vacunas contra la neumonía:

  • Vacuna antineumocócica conjugada: protege contra 13 tipos de bacterias que causan infecciones graves en niños y adultos.
  • Vacuna antineumocócica de polisacáridos: es una vacuna de una sola dosis que brinda protección contra 23 tipos de bacterias.

La neumonía es una enfermedad difícil de sobrellevar, y no todos logran recuperarse sin complicaciones. Por lo cual, es crucial actuar rápidamente ante los signos de alerta. ¡Cuídate mucho!

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