Cinco tips para aprender a catar vinos: queda bien en tus reuniones navideñas
Para ayudarte a dar los primeros pasos en el arte de la cata, reunimos cinco consejos esenciales que te permitirán disfrutar y comprender mejor cada copa.

El mundo del vino es fascinante y lleno de matices, pero para muchos, aprender a catar vinos puede parecer un desafío reservado a los expertos. Sin embargo, esta experiencia sensorial está al alcance de todos y puede convertirse en un placer que enriquece cualquier velada. Para ayudarte a dar los primeros pasos en el arte de la cata, reunimos cinco consejos esenciales que te permitirán disfrutar y comprender mejor cada copa.

La copa adecuada: mucho más que un recipiente
El tipo de copa que usas puede transformar la experiencia de catar un vino. Una copa diseñada específicamente para vinos (preferiblemente de cristal fino y con forma de tulipán) permite concentrar los aromas y dirigirlos hacia tu nariz, potenciando la percepción olfativa. Además, el tamaño y la forma de la copa influyen en cómo el líquido entra en contacto con tu lengua, lo que afecta la forma en que percibes sus sabores.
Un Malbec, por ejemplo, brilla en una copa grande que realce sus aromas frutales y su estructura, mientras que un Chardonnay se aprecia mejor en una copa con un borde más ancho que permita oxigenar el vino. Evita copas demasiado pequeñas o gruesas, ya que dificultan la experiencia. Invertir en copas adecuadas es fundamental para disfrutar al máximo.
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No se come mientras se cata: menos es más
Aunque el vino y la comida son la pareja perfecta en una mesa, durante la cata es mejor mantenerlos separados. Al comer mientras catas, los sabores de los alimentos pueden interferir con tu percepción del vino. Por ejemplo, un platillo salado puede suavizar la acidez del vino, mientras que algo dulce puede intensificar su amargor.
Si estás en una comida, disfruta del vino y de la gastronomía sin analizar cada detalle; pero si estás catando, asegúrate de hacerlo antes de comer. Esto te permitirá enfocarte exclusivamente en el perfil del vino y experimentar su sabor auténtico.
Paladar limpio: la clave para apreciar los matices
El estado de tu paladar puede marcar la diferencia entre una cata precisa y una confusa. Bebidas como té, café o mate alteran tus papilas gustativas, haciendo que percibas sabores de manera distinta. Por ejemplo, la acidez del café puede enmascarar la frescura de un Sauvignon Blanc, o el amargor del mate podría exagerar los taninos de un Cabernet Sauvignon.
Para garantizar que tengas una percepción clara y fiel, evita consumir estas bebidas al menos una hora antes de la cata. Si necesitas limpiar tu paladar entre vinos, utiliza agua o pan sin sal para neutralizar los sabores residuales.

El estado de ánimo: un factor inesperado
Sorprendentemente, tu estado emocional influye en cómo percibes el vino. Si estás distraído, estresado o de mal humor, es probable que no le prestes la atención que merece y pierdas detalles importantes. Por otro lado, un estado relajado y receptivo te permitirá disfrutar y analizar cada matiz con mayor claridad.
La cata de vinos requiere un enfoque sensorial completo, y esto es más fácil de lograr cuando estás en un buen momento emocional. Por eso, los expertos recomiendan catar vinos cuando realmente tengas tiempo y ganas de dedicarte a la experiencia.
Probar, probar y probar: la práctica hace al experto
No hay mejor forma de aprender sobre vinos que probando diferentes variedades, regiones y estilos. Sin embargo, catar no significa beber grandes cantidades. Un buen catador utiliza la técnica de escupir el vino (espitar), lo que le permite degustar múltiples muestras sin afectar su percepción o estado físico.
La práctica constante es clave para desarrollar tu habilidad de identificar aromas, sabores y texturas. Empieza con vinos accesibles y amplía tu conocimiento explorando etiquetas más complejas. Cada cata te acerca más al dominio del arte vinícola.
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