¿Adiós 'Doctor Google'? Los riesgos de usar la IA como consultorio médico y qué hacen con tus datos
¿Buscas tus síntomas en ChatGPT? Expertos advierten los riesgos de usar inteligencia artificial como consulta médica y qué pasa con tus datos cuando describes tu salud a estos sistemas

¿Náuseas? ¿Dolor de cabeza? ¿Mareos? Seguramente si buscas esta información en tu buscador favorito una de las enfermedades que aparece es la migraña o quizá el doctor te recetó un medicamento que suena tan extraño y tu primera reacción es saber cuál es su función y para qué se recomienda comúnmente. Este hábito informal de autodiagnóstico se volvió tan común que incluso ya le pusimos nombre: doctor Google.
Ahora ese comportamiento está cambiando. En lugar de revisar listas de enlaces, cada vez más personas le preguntan directamente a sistemas de inteligencia artificial como ChatGPT o Gemini qué podría significar lo que sienten.
El cambio no es menor. A diferencia de los buscadores tradicionales, estas plataformas no muestran únicamente páginas web: generan una respuesta directa basada en grandes volúmenes de información.
“Hoy en día la inteligencia artificial usa fuentes externas de acuerdo a criterios del algoritmo y, con lo que compila de miles de fuentes, da una respuesta”, explicó Rafael Escofet, líder global de Healthcare en la consultora LLYC, en entrevista para Excélsior.
Este nuevo modelo transforma la manera en que los pacientes se informan antes de acudir a consulta. En muchos casos, los médicos ya reciben a personas que llegan con una hipótesis sobre su propio diagnóstico.

“Ahora el médico recibe al paciente ya casi educado: ‘mire doctor, ya casi sé lo que tengo’, que en realidad no es así”, señaló Escofet.
El fenómeno refleja una tendencia más amplia: la inteligencia artificial se está integrando rápidamente en el sector salud. Desde sistemas que ayudan a optimizar la ocupación hospitalaria hasta herramientas que analizan información clínica para acelerar diagnósticos, gobiernos y empresas están invirtiendo cada vez más en estas tecnologías.
Los riesgos de consultar a la inteligencia artificial para temas médicos
Sin embargo, el uso cotidiano de la IA como fuente de consulta médica también abre riesgos. El principal es confundir una herramienta informativa con un sustituto de la evaluación médica.
“Lo primero que habría que entender es que la inteligencia artificial es una herramienta, pero no reemplaza el criterio médico. Esto es fundamental”, subrayó el especialista.
Para las instituciones sanitarias y farmacéuticas también surge un nuevo desafío: garantizar que la información médica disponible en internet sea precisa, ya que ahora no solo es leída por personas, sino también por algoritmos que generan respuestas automáticas.
Escofet señala que este cambio está dando lugar a nuevas estrategias digitales, como el llamado Answer Engine Optimization, una práctica que busca que los sistemas de inteligencia artificial utilicen fuentes confiables al elaborar sus respuestas.

¿Qué pasa con los datos cuando le cuentas tus síntomas a la IA?
Además de la precisión de la información, otro tema que genera preocupación es la privacidad. Cada vez que un usuario describe síntomas o comparte detalles sobre su salud en una conversación con inteligencia artificial, está proporcionando información potencialmente sensible.
Según Escofet, el desarrollo de estas tecnologías aún se encuentra en una etapa temprana en cuanto a la protección de datos clínicos.
“Estamos viendo un proceso todavía embrionario. La inteligencia artificial todavía no ha conseguido un modelo que garantice la privacidad absoluta”, explicó.

Algunas plataformas ya ofrecen opciones para evitar que las conversaciones se utilicen para entrenar sus modelos, pero la regulación avanza a un ritmo más lento que el desarrollo tecnológico.
“Uno de los retos de la IA es que avanza muy rápido y quizás las medidas legislativas y de protección de datos no avanzan con la misma rapidez”, añadió.
En ese escenario, la inteligencia artificial comienza a convertirse en un nuevo intermediario en el acceso a la información médica. Para Escofet, el cambio no es temporal.
“La inteligencia artificial es un cambio estructural definitivo. No es una moda pasajera, es un nuevo intermediario permanente en el acceso a la información y la toma de decisiones”, afirmó.
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