¿Una inyección, triple protección? La vacuna que frena sarampión, rubéola y paperas
La vacuna SRP previene sarampión, rubéola y paperas, enfermedades que pueden causar complicaciones neurológicas y daños congénitos.

La vacunación universal contra el sarampión no solo evita que una persona desarrolle esta enfermedad altamente contagiosa; también la protege contra la rubéola y las paperas mediante una sola inyección conocida como vacuna SRP o triple viral.
Esta protección múltiple tiene un impacto profundo en la salud pública, especialmente en momentos en que los brotes de enfermedades prevenibles reaparecen en distintas regiones del mundo.
De acuerdo con la Secretaría de Salud de México, la vacuna SRP forma parte del esquema básico de inmunización y está diseñada para prevenir tres enfermedades virales que pueden tener complicaciones graves, sobre todo en poblaciones vulnerables.

¿Qué es y por qué la vacuna SRP cubre tres enfermedades?
La vacuna SRP incluye virus atenuados, es decir, versiones debilitadas del virus del sarampión, la rubéola y la parotiditis (paperas). Estos virus no tienen la capacidad de provocar la enfermedad en personas con un sistema inmunológico sano, pero sí conservan la capacidad de “enseñar” al cuerpo a defenderse.
La vacuna actúa como un entrenamiento controlado. El sistema inmunológico detecta estos virus debilitados y aprende a reconocerlos. Así, si en el futuro la persona entra en contacto con el virus real, su organismo ya sabe cómo reaccionar y neutralizarlo con rapidez.
La Secretaría de Salud explica que esta combinación en una sola dosis no representa una sobrecarga para el organismo. Por el contrario, es una estrategia eficaz y segura que permite ampliar la protección sin necesidad de múltiples aplicaciones separadas.

El papel de los anticuerpos y la memoria inmunológica
Cuando una persona recibe la vacuna SRP, su cuerpo activa dos mecanismos de defensa fundamentales.
El primero es la producción de anticuerpos neutralizantes. Estas son proteínas que circulan en la sangre y tienen la capacidad de reconocer y bloquear al virus si intenta entrar al organismo. Son como “llaves” diseñadas específicamente para cerrar la puerta al virus.
El segundo mecanismo es la memoria inmunológica. Aquí entran en acción células especializadas llamadas células B y células T. Estas células “recuerdan” al virus durante años. Incluso si los niveles de anticuerpos disminuyen con el tiempo —algo normal—, la memoria inmunológica permite que el sistema inmune responda de manera rápida y eficaz ante una nueva exposición.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que este principio es la base de la mayoría de las vacunas modernas: generar una respuesta protectora duradera sin que la persona tenga que padecer la enfermedad.

¿Qué tan graves pueden ser la rubéola y las paperas si no estás vacunado?
Aunque muchas personas asocian la vacunación únicamente con el sarampión, la rubéola y las paperas también pueden tener consecuencias importantes.
Rubéola
En la mayoría de los casos, la rubéola produce síntomas leves: fiebre baja, sarpullido y malestar general. Sin embargo, si una mujer embarazada se infecta, especialmente durante el primer trimestre, el virus puede atravesar la placenta y afectar gravemente al feto.
Esto puede provocar el llamado síndrome de rubéola congénita, que se asocia con malformaciones cardíacas, problemas de audición, alteraciones visuales y discapacidad intelectual. Según la OMS, la vacunación sistemática ha reducido de forma significativa estos casos en países con alta cobertura.
Paperas
Las paperas, también conocidas como parotiditis, suelen identificarse por la inflamación de las glándulas salivales, lo que provoca hinchazón en las mejillas. Sin embargo, no se trata solo de una molestia estética.
En personas no vacunadas pueden presentarse complicaciones como:
- Inflamación testicular (orquitis), que en casos poco frecuentes puede afectar la fertilidad.
- Meningitis viral.
- Inflamación del cerebro (encefalitis).
- Pérdida auditiva, generalmente permanente, aunque rara.
Diversos reportes de salud pública, incluidos análisis del CDC y centros hospitalarios como el Children’s Hospital of Philadelphia, señalan que la inmunidad contra paperas puede disminuir con los años, lo que explica algunos brotes en adolescentes y adultos jóvenes.
Aun así, la vacunación reduce significativamente el riesgo de complicaciones graves.

¿La protección es para siempre?
En México, la vacuna SRP se aplica en dos dosis como parte del esquema nacional de vacunación. La Secretaría de Salud recomienda verificar la cartilla de vacunación y completar el esquema en caso de que falte alguna dosis.
Si una persona no recuerda si fue vacunada, los servicios de salud pueden orientar sobre la necesidad de aplicar la vacuna nuevamente. No existe riesgo de “sobredosis” por repetir la vacuna si el esquema es incierto, pero sí existe riesgo si no se está protegido y ocurre un brote.
La vacunación no solo protege al individuo, sino que contribuye a la inmunidad colectiva, reduciendo la circulación del virus en la comunidad y protegiendo a quienes no pueden vacunarse por razones médicas.
La vacuna SRP es mucho más que una herramienta contra el sarampión. Es una estrategia integral que protege también contra la rubéola y las paperas, enfermedades que pueden tener consecuencias serias si no se previenen a tiempo.
Los organismos internacionales y la información científica coinciden en un punto: la vacunación es segura, eficaz y fundamental para evitar brotes y complicaciones graves. Revisar la cartilla y mantener el esquema completo no es solo una decisión individual, sino un acto de responsabilidad colectiva.
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