“Químicos eternos” están en objetos cotidianos y podrían afectar tus hormonas: investigación

Desde maquillaje resistente al agua hasta envases de comida rápida pueden contener químicos que interfieren con las hormonas femeninas, alertan especialistas de la UNAM.

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Químicos eternos afectan hormonas de las mujeres, según la UNAMInteligencia Artificial.

En la vida cotidiana, muchas personas utilizan productos que parecen inofensivos: maquillaje resistente al agua, envases para comida rápida o utensilios de cocina antiadherentes. Sin embargo, algunos de estos artículos contienen sustancias químicas capaces de interferir con el equilibrio hormonal del cuerpo.

La ciencia ha puesto atención en un grupo de compuestos conocidos como “químicos eternos”, los cuales pueden permanecer durante largos periodos en el ambiente y dentro del organismo.

Investigadores advierten que la exposición continua a estos compuestos podría tener implicaciones para la salud, especialmente en las mujeres, cuyo sistema hormonal presenta cambios constantes a lo largo de la vida.

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Químicos eternos afectan hormonas de las mujeres, según la UNAMInteligencia Artificial.

¿Qué son los “químicos eternos” y por qué preocupan a la ciencia?

Los llamados químicos eternos pertenecen a una familia de sustancias conocidas como PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas). Estos compuestos sintéticos se diseñaron para resistir el calor, el agua y la grasa, por lo que la industria los ha utilizado durante décadas en múltiples productos.

De acuerdo con especialistas del Instituto de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), su estructura química es extremadamente estable. Esto significa que la naturaleza tarda mucho tiempo en degradarlos y que el organismo humano tampoco logra eliminarlos con facilidad.

Debido a esta característica, los científicos los han denominado “químicos eternos”, ya que pueden permanecer durante años en el ambiente, en el agua e incluso en el cuerpo humano.

Además, algunos PFAS actúan como disruptores endocrinos, es decir, sustancias capaces de alterar la actividad normal de las hormonas. Según investigadores de la UNAM, estos compuestos pueden imitar la acción de hormonas naturales como el estrógeno o bloquear los receptores hormonales que permiten la comunicación entre células.

Cuando esto ocurre, el organismo recibe señales equivocadas que pueden afectar funciones fundamentales como:

  • El metabolismo
  • El crecimiento
  • La reproducción
  • El desarrollo del sistema nervioso

Una investigación publicada en Revistas UNAM explica que estas sustancias pueden modificar la interacción entre las hormonas y sus receptores celulares, lo que altera procesos fisiológicos que dependen del equilibrio hormonal.

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Químicos eternos afectan hormonas de las mujeres, según la UNAMUNAM

¿Cómo los PFAS y otros disruptores pueden alterar el sistema hormonal?

El sistema endocrino funciona como una red de comunicación química dentro del organismo. Las hormonas actúan como mensajeros que indican a los órganos cuándo realizar determinadas funciones.

Cuando una sustancia externa interfiere con estas señales, el equilibrio hormonal puede cambiar. Diversos estudios científicos señalan que los PFAS pueden influir en este sistema de varias formas.

Entre los mecanismos identificados por investigadores se encuentran:

  • Cambios en la actividad de receptores hormonales
  • Alteraciones en la producción de hormonas sexuales
  • Modificaciones en genes relacionados con la síntesis hormonal
  • Cambios en el transporte de hormonas dentro del organismo

Estos efectos pueden provocar desequilibrios hormonales que afectan procesos como la fertilidad, el metabolismo o la regulación del ciclo menstrual.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la exposición a disruptores endocrinos se ha relacionado con alteraciones reproductivas y metabólicas, por lo que continúa el estudio de su impacto en la salud pública.

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Químicos eternos afectan hormonas de las mujeres, según la UNAMCanva.

Los productos cotidianos que contienen químicos disruptores

Una de las principales preocupaciones es que los disruptores endocrinos pueden encontrarse en muchos artículos de uso diario.

Especialistas indican que la exposición ocurre a través del contacto con productos comunes, como:

  • Utensilios antiadherentes: algunos sartenes con recubrimientos especiales pueden liberar partículas cuando se deterioran o se rayan.
  • Cosméticos: maquillaje resistente al agua, labiales de larga duración o esmaltes de uñas pueden contener compuestos químicos diseñados para aumentar su durabilidad.
  • Empaques de alimentos: ciertos recubrimientos utilizados en cajas de pizza o bolsas para palomitas de microondas se fabrican con sustancias resistentes a la grasa.
  • Textiles: algunas prendas repelentes a manchas o impermeables utilizan compuestos químicos para mantener esas propiedades.

La UNAM explica que el contacto cotidiano con estos productos, así como con limpiadores domésticos o artículos de higiene personal, puede contribuir a una exposición constante a estas sustancias.

Debido a su persistencia, algunos de estos compuestos permanecen durante largos periodos en el ambiente, lo que aumenta la probabilidad de exposición a lo largo del tiempo.

Por qué las mujeres pueden ser más vulnerables a estos químicos

A lo largo de la vida, el sistema hormonal femenino experimenta cambios relacionados con la pubertad, el ciclo menstrual, el embarazo y la menopausia.

Cada uno de estos procesos depende de un equilibrio preciso entre hormonas como el estrógeno, la progesterona y la hormona luteinizante, responsables de regular la ovulación y la función reproductiva.

Especialistas citados por la UNAM señalan que la exposición a disruptores endocrinos podría afectar la reserva ovárica, que es la cantidad de óvulos disponibles en los ovarios. Una disminución de esta reserva puede influir en la fertilidad.

Sugieren que estas sustancias pueden interferir con el aumento de la hormona luteinizante, un paso necesario para que ocurra la ovulación.

Además, ciertos factores cotidianos pueden aumentar la exposición femenina a estas sustancias, como el uso frecuente de productos cosméticos o de cuidado personal.

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Químicos eternos afectan hormonas de las mujeres, según la UNAMCanva.

Qué problemas de salud se han asociado con estos químicos

Diversas investigaciones han explorado la relación entre la exposición a disruptores endocrinos y algunos problemas de salud.

Entre los padecimientos que se han estudiado se encuentran:

  • Infertilidad
  • Endometriosis
  • Síndrome de ovario poliquístico
  • Alteraciones hormonales
  • Algunos cánceres hormonodependientes

Investigadores también han observado que ciertas sustancias químicas pueden atravesar la barrera placentaria durante el embarazo. Esto significa que pueden llegar al feto y afectar las células germinales, que son las que más adelante se convertirán en óvulos o espermatozoides.

Este fenómeno ha despertado interés entre los científicos, ya que podría influir en la fertilidad de generaciones futuras.

Instituciones como National Institute of Environmental Health Sciences (NIEHS) señalan que los disruptores endocrinos continúan siendo objeto de investigación debido a su posible impacto en enfermedades relacionadas con el sistema hormonal.

Los llamados químicos eternos representan un tema de creciente interés para la investigación científica debido a su persistencia en el ambiente y su capacidad para interactuar con el sistema hormonal.

La evidencia disponible indica que estos compuestos pueden interferir con la señalización endocrina y modificar procesos biológicos relacionados con la reproducción, el metabolismo y el desarrollo. Aunque todavía existen preguntas abiertas sobre sus efectos a largo plazo, la comunidad científica continúa estudiando su impacto en la salud humana.

Comprender cómo funcionan estas sustancias y dónde pueden encontrarse permite ampliar el conocimiento sobre la exposición cotidiana a compuestos químicos presentes en el entorno. Las investigaciones actuales buscan determinar con mayor precisión su influencia en el organismo y orientar futuras estrategias de salud pública