¿Qué alimentos provocan más alergias? La lista oficial que debes tener en cuenta
Leche, huevo, soya y sésamo figuran entre los alérgenos más comunes; estas son las reacciones que pueden provocar y cómo identificarlas.

En la rutina diaria —al comprar en el supermercado, pedir comida a domicilio o preparar el lunch escolar— pocas veces se piensa en que ciertos alimentos pueden representar un riesgo real para algunas personas.
Las alergias alimentarias forman parte de una condición médica que ha impulsado cambios en el etiquetado, nuevas regulaciones y más investigaciones científicas en los últimos años.
Comprender qué implica que un alimento sea alérgeno, cómo se regula su declaración en los empaques y por qué puede provocar reacciones graves permite dimensionar su impacto en la salud pública y en la vida cotidiana.
¿Qué son los alimentos alérgenos?
Un alimento alérgeno es aquel que contiene proteínas capaces de desencadenar una respuesta del sistema inmunológico en personas sensibles. El cuerpo identifica por error una sustancia del alimento como si fuera peligrosa y reacciona para “defenderse”.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) explica que una alergia alimentaria ocurre cuando el sistema inmune reconoce erróneamente una proteína como una amenaza y activa mecanismos de defensa.
La alergia involucra al sistema inmunológico y puede provocar:
- Ronchas o urticaria
- Inflamación de labios, lengua o garganta
- Dificultad para respirar
- Mareo o caída de presión
- Anafilaxia (emergencia médica)
La anafilaxia es la manifestación más grave. Puede aparecer minutos después de ingerir el alimento y requiere atención médica inmediata.

¿Está aumentando la prevalencia?
En los últimos años, diversos estudios han advertido que las alergias alimentarias representan un problema de salud cada vez más visible.
Investigadores de Northwestern University difundieron un análisis sobre la prevalencia de alergias alimentarias en Estados Unidos. El estudio estimó que aproximadamente:
- 11% de los adultos
- 8% de los niños
reportan alergias alimentarias, además de identificar diferencias entre grupos poblacionales.
Por su parte, un análisis publicado en The Lancet Public Health por investigadores del Imperial College London encontró que los diagnósticos de alergia alimentaria han aumentado con el tiempo en Reino Unido, lo que refleja una mayor carga clínica y la necesidad de fortalecer el manejo en atención primaria.
Estos datos no significan necesariamente que haya “más alergias que antes”, pero sí muestran una mayor identificación, diagnóstico y registro clínico.

Los alérgenos más comunes
Aunque más de 160 alimentos pueden provocar reacciones alérgicas, las autoridades sanitarias concentran la regulación en los llamados “alérgenos mayores”, que son responsables de la mayoría de los casos graves.
De acuerdo con la FDA, históricamente los ocho principales han sido:
- Leche
- Huevo
- Pescado
- Mariscos crustáceos
- Cacahuate (maní)
- Nueces de árbol (almendra, nuez, avellana, etc.)
- Trigo
- Soya
El nuevo noveno alérgeno: el sésamo
Desde el 1 de enero de 2023, el sésamo (ajonjolí) fue reconocido oficialmente como el noveno alérgeno mayor en Estados Unidos bajo la FASTER Act. Esto implica que debe declararse obligatoriamente en el etiquetado de alimentos empacados.
¿Dónde “se esconden” estos alérgenos?
Uno de los principales retos para el consumidor no es solo conocer la lista, sino identificar los derivados y nombres técnicos en las etiquetas.
Por ejemplo:
- Leche: puede aparecer como suero, caseína o lactoalbúmina.
- Huevo: albúmina o lisozima.
- Soya: proteína vegetal texturizada o lecitina.
- Trigo: sémola o harina enriquecida.
- Sésamo: tahini o pasta de ajonjolí.
- Nueces: presentes en postres, salsas o productos procesados.
Además, existe el riesgo de contaminación cruzada, es decir, cuando un alimento entra en contacto accidental con otro alérgeno durante su producción.

Alergia vs. intolerancia: cómo no confundirse
Uno de los errores más frecuentes es llamar “alergia” a cualquier molestia digestiva.
La FDA explica que la alergia alimentaria puede provocar reacciones sistémicas graves, mientras que la intolerancia generalmente afecta el sistema digestivo y no compromete la respiración ni la presión arterial.
La diferencia es fundamental:
- La alergia puede ser mortal si evoluciona a anafilaxia.
- La intolerancia rara vez requiere atención de emergencia.
Ante síntomas repetitivos tras consumir un alimento, lo más prudente es consultar a un especialista en alergias.
Etiquetas bajo la lupa: “contiene” y “puede contener”
El debate sobre etiquetado preventivo ha cobrado mayor relevancia.
Declaración obligatoria
La FDA exige que los alérgenos mayores se declaren claramente en la lista de ingredientes. En 2025, la agencia publicó una actualización de su guía de preguntas y respuestas sobre etiquetado de alérgenos.
¿Qué significa “puede contener”?
El etiquetado precautorio (“may contain” o “puede contener”) advierte sobre posible contaminación cruzada.
Un análisis publicado en el World Allergy Organization Journal señala que este tipo de advertencias se usa de forma inconsistente a nivel global, lo que puede generar confusión entre los consumidores.

Qué hacer ante una reacción
La FDA advierte que los síntomas de anafilaxia pueden incluir:
- Dificultad respiratoria
- Hinchazón de garganta
- Desmayo
- Shock
Ante estos signos, se debe buscar atención médica inmediata.

Prevención desde la infancia
Un estudio publicado en la revista Pediatric Allergy and Immunology encontró que una mayor diversidad de alimentos introducidos alrededor de los 9 meses de edad se asoció con menor probabilidad de desarrollar alergias alimentarias a los 18 meses.
En resumen, introducir una variedad adecuada de alimentos en la etapa complementaria —siempre bajo orientación médica— podría tener un efecto protector.
Las alergias alimentarias constituyen una respuesta inmunológica que puede tener distintos niveles de gravedad y que exige vigilancia constante. La actualización de normativas, el reconocimiento de nuevos alérgenos y los estudios recientes sobre prevalencia reflejan la importancia de fortalecer la información y el etiquetado como herramientas de prevención.
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