¿Por qué el sarampión no tiene un tratamiento específico? Esto dice la ciencia
El sarampión carece de una cura específica porque el virus destruye los glóbulos blancos y provoca "amnesia inmune".

El sarampión se mantiene como una amenaza latente debido a su gran capacidad de contagio y a la ausencia de un tratamiento contra el virus que sea específico. Este agente infeccioso utiliza las células de cada persona para multiplicarse mientras desmantela las defensas naturales.
Identificar la mecánica de la infección permite comprender por qué el organismo queda vulnerable ante otras afecciones durante meses. La interrupción de la memoria de las defensas y la destrucción de glóbulos blancos convierten a este padecimiento en un desafío para la medicina.

¿Por qué el sarampión no tiene una cura o tratamiento específico?
La ciencia no dispone de un fármaco que elimine al virus de forma directa. La complejidad del virus reside en su facultad para integrarse a las células y alterar el sistema de vigilancia del cuerpo.
Estas son las razones detrás de la ausencia de una cura contra el sarampión, de acuerdo con un estudio publicado en Journal of Virology (JVI):
- Invasión celular profunda: El virus se aloja en el interior de las células. De esta forma, dificulta la efectividad de las medicinas que no comprometen el funcionamiento del tejido sano.
- Supresión inmunitaria: Al ingresar, destruye los glóbulos blancos que forman parte esencial del sistema de protección. Así, el organismo queda sin resguardo ante infecciones secundarias.
- Amnesia inmune: El virus elimina el recuerdo de anticuerpos previamente adquiridos, lo que obliga al sistema de defensa a reiniciarse frente a enfermedades ya superadas.

¿Cuál es el manejo médico para esta enfermedad?
Ante la falta de una cura definitiva, los esfuerzos se centran en el alivio de los malestares y en evitar daños permanentes. El manejo de soporte busca estabilizar las funciones biológicas mientras el sistema de defensas intenta controlar la carga viral.
Estos son los cuidados que se deben tener en cuenta cuando alguien se contagia, como explican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EU (CDC), un estudio en Medical Science Monitor y la Organización Mundial de la Salud (OMS):
- Hidratación y equilibrio de sales: Se reponen líquidos para compensar las pérdidas por fiebre alta y diarrea, manteniendo la estabilidad del metabolismo.
- Administración de Vitamina A: Se aplican dosis específicas para reducir el riesgo de ceguera y complicaciones pulmonares graves en la población infantil.
- Control de la temperatura: El uso de medicamentos para bajar la fiebre busca reducir el calor corporal y brindar comodidad al paciente durante la fase aguda.

¿Cómo es el proceso de recuperación?
La mejoría es gradual y requiere el aislamiento estricto del paciente para frenar la propagación del mal. El virus, que sobrevive en el ambiente durante horas, puede alcanzar a cualquier individuo.
Así es el proceso de recuperación de una persona con sarampión:
- Aislamiento preventivo: El paciente debe permanecer en confinamiento desde el diagnóstico y hasta cuatro días posteriores a la aparición del sarpullido.
- Reposo y ahorro de energía: El descanso facilita que el organismo destine fuerzas a la respuesta inmunológica contra la invasión del virus.
- Vigilancia de complicaciones: La observación de la respiración y el estado de alerta previene daños en el sistema nervioso o neumonías que requieren atención hospitalaria inmediata.

¿Cómo evitar el sarampión?
La inmunización representa la medida más efectiva para anular el riesgo de contagio. La vacunación crea un escudo biológico que impide que el virus circule entre la población.
Así funciona la vacuna contra el sarampión, según la Secretaría de Salud (Ssa):
- Vacuna Triple Viral (SRP): Protege a la población infantil contra el sarampión, la rubéola y las paperas mediante un esquema de dos dosis.
- Vacuna Doble Viral (SR): Funciona como refuerzo para adolescentes y adultos que carecen de inmunidad comprobada o tienen esquemas incompletos.
- Consultar el sitio oficial “¿Dónde me vacuno?”: Es la página para conocer la zona de vacunación más cercana.
La vacunación logra una efectividad del 97% tras la segunda dosis y activa una respuesta de anticuerpos que garantiza una protección permanente. Además, esta herramienta evita las complicaciones graves asociadas al virus.
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