¿Vives con VIH y pretendes convertirte en padre o madre? La ciencia y la medicina lo hacen posible
Las personas con VIH pueden tener hijos sanos: la carga viral indetectable y la terapia antirretroviral reducen la transmisión al bebé a menos del 1 %.

Que una persona que enfrenta el VIH pueda tener hijos sin transmitirles el virus ya no es motivo de duda, sino parte de una planificación informada.
Los tratamientos antirretrovirales, combinados con controles médicos continuos y técnicas de reproducción asistida, hacen posible reducir al mínimo el riesgo de transmisión al recién nacido.
Esto ofrece a quienes viven con VIH mayor autonomía en sus decisiones reproductivas, les permite ejercer plenamente sus derechos como futuros padres y les brinda la posibilidad de formar una familia sin que su diagnóstico condicione su proyecto de vida.

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¿Es posible que una persona con VIH tenga hijos?
Sí, es completamente posible que una persona con VIH tenga hijos sin transmitir el virus si se siguen las recomendaciones médicas adecuadas. Gracias a los avances en tratamiento y seguimiento durante el embarazo, el riesgo de transmisión de madre a hijo es muy bajo.
Según datos de HIV.gov, al mantener una carga viral indetectable mediante terapia antirretroviral (TAR), la probabilidad de transmisión perinatal puede reducirse a menos del 1 %.
Además, el principio I = I (“Indetectable = Intransmisible”) ha demostrado ser válido incluso durante el embarazo y el parto, lo que significa que una carga viral muy baja prácticamente elimina el riesgo de transmitir el VIH al bebé.

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Cómo la terapia antirretroviral (TAR) protege al bebé
La TAR es clave para prevenir la transmisión del VIH de madre a hijo. Los protocolos médicos recomiendan iniciar el tratamiento lo antes posible, incluso antes de la concepción, si es viable.
Un estudio publicado en BMC Infectious Diseases analizó diferentes regímenes antirretrovirales en mujeres embarazadas y concluyó que combinaciones como zidovudina (ZDV) + lamivudina (3TC) son altamente efectivas para prevenir la transmisión al bebé y tienen un perfil de seguridad favorable para la madre.
Además, según una revisión publicada en PMC, los cambios fisiológicos durante el embarazo pueden requerir ajustes en la dosis de algunos medicamentos, lo que hace esencial el seguimiento especializado por un equipo médico experimentado.
Nacimiento seguro para bebés de madres con VIH
Respecto al parto, la guía de la NIH indica que, si la madre mantiene una carga viral indetectable, un parto vaginal suele ser seguro y no siempre se necesita una cesárea por razones de VIH.
En cuanto a la lactancia, el riesgo de transmisión por leche materna es muy bajo cuando la carga viral es indetectable, aunque no es nulo, indica la CDC.
Por ello, se recomienda la supervisión médica constante y considerar alternativas seguras según el contexto y las guías locales.

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Reproducción asistida para parejas con VIH
Para quienes desean concebir de manera controlada, existen técnicas de reproducción asistida seguras, expone la Organización Reproducción Asistida.
Una de las más utilizadas es el lavado de semen, que permite separar los espermatozoides móviles del plasma seminal y otras células donde podría haber virus.
Cuando se realiza correctamente y se verifica la ausencia de VIH en la muestra, se puede usar para inseminación intrauterina (IIU) o fecundación in vitro (FIV), reduciendo significativamente el riesgo de transmisión.
Esta técnica está avalada por especialistas en reproducción asistida y es una opción confiable para parejas donde uno o ambos miembros viven con VIH.
Con planificación, tratamiento adecuado y apoyo médico constante, las personas con VIH pueden ser madres y padres sin comprometer la salud de sus hijos. La combinación de terapia antirretroviral, parto seguro y, en algunos casos, técnicas de reproducción asistida permite que el riesgo de transmisión sea mínimo.
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