¿No soportas ni el roce de las sábanas? La silenciosa complicación de la diabetes en tus pies

El ardor, las descargas y el dolor en los pies pueden aparecer con la neuropatía diabética, pero hay tratamientos para aliviar las molestias y recuperar bienestar

Los pacientes con neuropatía diabética sientes como si tuvieran algodón en sus pies
Los pacientes con neuropatía diabética sientes como si tuvieran algodón en sus piesImagen generada con IA

El roce de una sábana puede convertirse en una molestia difícil de soportar; los pies arden, aparecen sensaciones parecidas a descargas eléctricas y la noche, que debería traer descanso, se vuelve otra prueba.

Para algunas personas con diabetes, esas sensaciones son manifestaciones de una neuropatía periférica, una complicación que daña los nervios, principalmente de los pies y las piernas. Los síntomas suelen empeorar por la noche y pueden incluir tanto dolor como pérdida de sensibilidad.

El daño nervioso puede ser persistente, pero eso no significa que el dolor deba permanecer sin control. Distinguir ambas cosas permite entender qué pueden ofrecer los tratamientos y por qué atender la glucosa no siempre basta para aliviar las molestias.

“Todavía no contamos con tratamientos que aseguren que el dolor va a desaparecer por completo”, explicó Andrés Hernández Ortiz, médico especialista en dolor.

¿Por qué la diabetes puede hacer que duelan los pies?

Los nervios permiten percibir el contacto, la temperatura y el dolor. Con el tiempo, los niveles elevados de glucosa y de grasas en la sangre pueden dañarlos, junto con los pequeños vasos que los nutren.

El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos, NIDDK, estima que hasta la mitad de las personas con diabetes tiene neuropatía periférica. Esa cifra se refiere al daño nervioso, no exclusivamente a su forma dolorosa.

En la conferencia, los especialistas describieron dos grupos de manifestaciones. Por un lado, están las sensaciones que aparecen o se intensifican: ardor, descargas, hormigueo o dolor ante un contacto que normalmente no debería lastimar, fenómeno conocido como alodinia.

La neuropatía diabética podría ser una complicación de una diabetes mal controlada
La neuropatía diabética podría ser una complicación de una diabetes mal controladaCanva

Por otro, están las sensaciones que se pierden: una persona puede notar zonas dormidas o describir que camina “sobre algodones”. Aunque suene menos preocupante que el ardor, esa pérdida también importa: reduce la información que recibe sobre cómo está apoyando los pies.

El dolor y el adormecimiento pueden coexistir. Por eso, la intensidad de las molestias no basta para saber cuánto daño existe.

¿El dolor será para siempre?

No hay una respuesta idéntica para todos. Los síntomas pueden cambiar y la respuesta al tratamiento varía. Lo que sí debe evitarse es interpretar el diagnóstico como una condena a soportar el mismo dolor indefinidamente.

Los especialistas explicaron que algunas complicaciones crónicas difícilmente regresan a su estado inicial, pero que existen opciones para disminuir las molestias.

“Con el tratamiento adecuado ese dolor se puede controlar”, señaló el médico especialista en dolor.

Esto exige trabajar en dos frentes: atender la diabetes y tratar específicamente el dolor neuropático. Los medicamentos que alivian ese dolor no equivalen a una reparación del nervio.

La neuropatía diabética afecta al 50 por ciento de pacientes con diabetes
La neuropatía diabética afecta al 50 por ciento de pacientes con diabetesCanva

Tampoco debe darse por hecho que una receta permanecerá intacta durante toda la vida. Un documento de la Asociación Americana de Diabetes recomienda revisar periódicamente el tratamiento y considerar reducciones graduales, supervisadas, cuando los síntomas disminuyen.

La meta se traduce en cambios concretos: dormir con menos interrupciones, caminar con mayor comodidad o retomar actividades que las molestias habían desplazado.

Que deje de doler no significa que el pie esté protegido

La pérdida de sensibilidad puede permitir que una rozadura o una herida pase inadvertida. Por eso, el cuidado continúa aunque el tratamiento reduzca el ardor.

El NIDDK recomienda revisar los pies diariamente y solicitar atención ante lesiones o cambios. También aconseja una exploración profesional al menos una vez al año, con mayor frecuencia cuando existen problemas.

La consulta no tiene que esperar a que aparezca una úlcera ni a que el dolor sea insoportable. Conviene describir cuándo comenzó, cómo se siente, si interrumpe el sueño y qué actividades dificulta.

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