Planeta conectado, humanidad dividida

El mundo vive un periodo de profundas y rápidas transformaciones. La globalización, los vertiginosos cambios tecnológicos, las tensiones geopolíticas, la desigualdad social y la crisis ambiental están modificando la manera en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos.

Las comunicaciones digitales acercan a las personas y facilitan el intercambio de información, pero también propician aislamiento, desinformación y polarización. Los avances tecnológicos conviven con las carencias de muchos pueblos, cambiando los modelos familiares, los roles de género, las formas de convivencia y las expectativas de las nuevas generaciones. La autonomía individual adquiere mayor importancia, al tiempo que persisten necesidades de pertenencia y solidaridad.

Las migraciones impulsadas por guerras, inseguridad, falta de oportunidades y el cambio climático transforman las sociedades y generan oportunidades y tensiones. Mientras que numerosos países envejecen, otras regiones cuentan con grandes poblaciones jóvenes que demandan educación, empleo y participación política.

La revolución digital ha transformado la información, el conocimiento, el entretenimiento y las relaciones humanas. Los teléfonos inteligentes y las plataformas audiovisuales ocupan un lugar central en la vida cotidiana. Sin embargo, la rapidez con que circulan los contenidos dificulta distinguir la información confiable de lo falso. También observamos la propagación de ideas, música, cine y costumbres de lugares remotos que conviven con la reivindicación de las identidades locales.

En el terreno político, el orden internacional transita hacia la multipolaridad, donde Estados Unidos mantiene una influencia determinante, mientras que China fortalece su poder económico, tecnológico y militar. Rusia, India, la Unión Europea y otras potencias también buscan ampliar su presencia. Esta competencia es por los recursos estratégicos y se expresa en conflictos armados y disputas territoriales. En este contexto, el nacionalismo y la defensa de la soberanía cobran fuerza frente a la globalización.

Los países quieren reducir dependencias y proteger sus industrias estratégicas, sus fuentes de energía y el acceso a minerales críticos. La inteligencia artificial, la robótica y la automatización elevan la productividad, pero también amenazan empleos, concentran riqueza y amplían diferencias entre quienes dominan estas tecnologías y quienes carecen de ellas.

Nuestros tiempos están definidos por la incertidumbre, la polarización social, los cambios vertiginosos, la desigualdad y la disputa por el futuro. No obstante, sería equivocado considerar esta época como sólo de crisis. También es un periodo de avances científicos, mayor acceso al conocimiento, nuevas posibilidades de comunicación y reivindicación de derechos.

La tensión entre progreso y rezago social constituye una de las claves para comprender el mundo contemporáneo. El gran desafío consiste no solamente en producir más o desarrollar nuevas tecnologías, sino convertir esos avances en bienestar para la mayoría de la población. Es una tarea política, social, económica y ética que exige decidir cómo utilizar el conocimiento y el poder disponibles para construir sociedades más libres y justas.

EN CHIAPAS ES TIEMPO DE PROPUESTAS, IDEAS, ACCIÓN Y RESULTADOS

En Chiapas se debate la iniciativa que envió el gobernador Eduardo Ramírez al Congreso del estado para impulsar la paridad efectiva de las mujeres que aspiren a gobernar los municipios chiapanecos, misma que fue aprobada de manera unánime.

Esta iniciativa recoge la histórica lucha por los derechos políticos y civiles de las mujeres, que comenzó con el derecho al voto, cuando el 20 de mayo de 1925 las mujeres chiapanecas fueron reconocidas con el derecho fundamental al sufragio. Una gesta histórica que se remonta a Josefina García Bravo, una personalidad que participó en los procesos históricos de la Independencia de Chiapas desde Comitán de Domínguez. Después, la lucha de María Teresa Rodríguez por el sufragio efectivo y la no reelección y más adelante Cleotilde López, correo del general Rafael Cal y Mayor con el general Emiliano Zapata, cuyo ejército encabezaba en Chiapas. 

También destacan en esta larga marcha por las libertades Florinda Lazos, quien fue la primera diputada local en 1926, y Fidelia Brindis, con quien funda un periódico donde sólo participaban mujeres. De la misma manera, Rosario Castellanos, quien desde la literatura contribuyó a lograr un mayor reconocimiento de los derechos femeninos. 

Desde entonces, las mujeres alzaron la voz para obtener un trato de equidad y de dignidad para lograr un Chiapas con igualdad sustantiva y con pleno respeto a los derechos ciudadanos. 

El año pasado se celebró el centenario de que se concedió el voto a la mujer en Chiapas, por eso, la iniciativa del gobernador Eduardo Ramírez es congruente con la histórica lucha de las chiapanecas por sus derechos civiles y políticos.