Obesidad y trastornos psiquiátricos: la relación poco conocida entre ambos
La depresión y la ansiedad, tienen una relación poco conocida con la obesidad. Descubre qué hay detrás de esta enfermedad y por qué no tan sencillo salir de ella.

La obesidad va más allá del aspecto físico de las personas, en realidad se trata de una condición donde influyen varios factores. Asimismo, la salud mental tiene una relación clave con la obesidad, incluyendo a los trastornos psiquiátricos.
Contrario a lo que muchos creen, la obesidad está reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una enfermedad crónica causada por factores biológicos, ambientales, sociales y conductuales.
Por esa razón, los médicos especializados en esta enfermedad insisten en la importancia del tratamiento multidisciplinario y no solo un enfoque nutricional o de aumento en la actividad física, esto incluye la salud mental.
En una conferencia organizada por Merck, titulada “¿Qué tiene que ver la obesidad con la salud mental?”, la Dra. Sylvana Stephano, médico y psiquiatra con maestría en neurociencias aplicadas, reiteró que la obesidad aumenta en riesgo de muchas enfermedades, pero no solamente a nivel físico.

¿Cómo impacta la obesidad al cerebro?
Como explica la Dra. Stephano, el cerebro es el centro de comando que mantiene la comunicación entre cada parte del cuerpo. Una de sus funciones es medir nuestro estado energético a través de las señales que manda el tejido adiposo, la glucosa, la insulina y la lectina.
De esta forma determina si tenemos energía suficiente o necesitamos buscarla a través de los alimentos. Sin embargo, en las personas que viven con obesidad el estado metabólico está alterado, por lo que las señales llegan distorsionadas al cerebro y no puede decidir si necesita o no energía.
Esto, sumado a otros factores como la resistencia a la insulina o la diabetes, donde la insulina no entra a las células y, por tanto, no se registra la energía de los alimentos, hace que la respuesta del cuerpo sea buscar comida, aunque hayamos comido hace poco.
La consecuencia es que las personas continúan aumentando de peso. Finalmente, existe otro factor que pocas personas toman en cuenta y es que, de acuerdo a la psiquiatra, existe una relación entre el cerebro de los pacientes con obesidad y el de una persona con un trastorno psiquiátrico.
Si bien, aclara, “no todos los pacientes con obesidad tienen un trastorno psiquiátrico y no todos los pacientes con un trastorno psiquiátrico tienen obesidad, sí hay una relación importante”.
La razón es que comparten el mismo estado de inflamación. El estrés es una señal que hace que saquemos la energía guardada, pero cuando se vuelve crónico, entonces hay una señal alterada que nos dice, ve a buscar más energía porque la vas a necesitar, aunque todo sea psicológico y no sea real.

Depresión y ansiedad, trastornos psiquiátricos asociados con la obesidad
Aunque no existe una causa única, trastornos como la depresión y la ansiedad suelen asociarse a factores biológicos, psicológicos y sociales. Sin embargo, la Dra. Stephano explica que, según estudios, también la obesidad puede influir en su desarrollo.
La evidencia señala que, entre mayor obesidad tenga un paciente, más es su riesgo de presentar depresión y ansiedad por estos mecanismos biológicos que comparten.
Asimismo, un paciente con depresión tiene hasta un 58 por ciento de riesgo de desarrollar obesidad, porque el apetito también se ve afectado cuando empieza a tener alteraciones del estado de ánimo.
Por lo tanto, subraya, el apetito y el estado de ánimo están completamente relacionados tanto biológica como psicológicamente.
Es aquí donde entra el concepto de hambre emocional, donde la búsqueda de comida está íntimamente ligada al estrés y otras emociones. Estas apuntan a una necesidad de energía, que nos motiva a comer; los alimentos nos proporcionan un descanso y se convierte en un reforzador.
Es decir, si después de un episodio estresante, comemos y eso nos hace sentir mejor, se perpetua el círculo de la obesidad. De ahí que la especialista subraye la importancia de aprender a distinguir el hambre física de la emocional a través de la introspección.

¿Cuál es el tratamiento para pacientes con obesidad y un trastorno psiquiátrico?
Cuando una persona vive con obesidad y un trastorno psiquiátrico, la recomendación de los especialistas es un tratamiento integral y multidisciplinario que considere tanto la salud física como el bienestar emocional.
Si bien, cada caso es diferente y el tratamiento debe adaptarse a cada persona de acuerdo a su diagnóstico, antecedentes médicos y objetivos individuales, la Dra. Sylvana Stephano coincide en el trabajo multidisciplinario.
Esto significa que debe haber una evaluación de todos: “tiene que haber un nutriólogo, un psicólogo, un psiquiatra, un endocrinólogo, que puedan abordarlo de manera integral y con su expertise”, señala.
Para ello, en México existen espacios especializados en pacientes con obesidad que abordan la enfermedad con diferentes especialistas. En la Ciudad de México se encuentra la clínica de obesidad del Instituto de Nutrición, así como otros en el Hospital General de México y el GEA González.
Si no sabes por dónde empezar, la Dra. Stephano recomienda acercarse con un médico especialista en obesidad para que te vaya guiando en el camino y te refiera con otros especialistas.
Hablar de la obesidad como algo que se soluciona con fuerza de voluntad, es simplista y deja de lado muchos otros factores que influyen en esta enfermedad, incluyendo los trastornos psiquiátricos. Ahora que conoces la relación entre ambos, busca ayuda si la necesitas.