No realizar la primera mamografía eleva la mortalidad por cáncer de mama
Omitir la primera mamografía aumenta hasta 3.6 veces el riesgo de cáncer de mama en etapa avanzada y eleva la mortalidad a largo plazo.

La primera mamografía se considera un paso decisivo: omitirla no solo retrasa el diagnóstico, sino que puede multiplicar el riesgo de enfrentar el cáncer de mama en etapas más avanzadas y con mayor mortalidad.
Por ello, dar este primer paso no debe verse como un trámite médico, sino como una decisión que puede salvar vidas.

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¡No lo dejes pasar! Lo que implica omitir la primera mamografía
De acuerdo con una investigación publicada en la revista The BMJ, realizarse la primera mamografía puede marcar una diferencia determinante en la salud de una mujer.
No asistir a esta prueba de detección temprana no solo retrasa el diagnóstico, sino que se asocia con un riesgo mayor de desarrollar cáncer de mama en etapas avanzadas y, en consecuencia, con una mayor probabilidad de morir a causa de la enfermedad.
La lógica detrás de esta afirmación es sencilla: cuanto antes se detecta un tumor, más opciones de tratamiento existen y mejores son las posibilidades de supervivencia.
Saltarse esta primera prueba significa perder una ventana clave de tiempo para detectar alteraciones que, tratadas de forma temprana, podrían salvar vidas.
Evidencia científica: cifras que muestran un riesgo mayor de mortalidad
El estudio en Suecia siguió a 432,775 mujeres durante un periodo de hasta 25 años. El objetivo era analizar cómo influía la participación en mamografías de detección temprana en el pronóstico del cáncer de mama.
Los resultados fueron reveladores:
- Un tercio de las mujeres invitadas a realizarse la primera mamografía no asistió.
- Este grupo fue menos propenso a acudir a mamografías posteriores.
- Tenían 1.5 veces más riesgo de recibir un diagnóstico en etapa tres y 3.6 veces más riesgo de llegar a etapa cuatro, en comparación con quienes sí acudieron.
- Tras 25 años, la mortalidad por cáncer de mama fue significativamente más alta entre las mujeres que omitieron la primera prueba.
Lo que hace único este estudio no es solo su tamaño, sino también el extenso periodo de seguimiento, que permite observar con claridad el impacto a largo plazo de la detección temprana.
Los autores reconocen que el sistema de salud sueco puede diferir de otros países, pero advierten que el fenómeno de perder exámenes de detección esenciales —y las consecuencias que esto trae— es común en muchas partes del mundo.
Un editorial publicado junto a la investigación subrayó un mensaje contundente: acudir a la primera mamografía no debe verse como una revisión puntual, sino como una inversión en la salud a largo plazo.

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Cáncer de mama en México: una realidad que no se puede ignorar
En México, la magnitud del cáncer de mama es preocupante. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), viven alrededor de 20.6 millones de mujeres entre 40 y 69 años. De este grupo:
- El 20.2 % (aprox. 4.2 millones) se realizó una mastografía en el último año.
- El 85.6 % de ellas recibió resultados.
- El 5.6 % (casi 19,900 mujeres) obtuvo un resultado positivo, confirmando la presencia de cáncer de mama.
El cáncer de mama es la principal causa de muerte por tumores malignos en mujeres en México. Solo en 2022, se reportaron 23,790 casos nuevos en personas de 20 años o más, con una tasa de incidencia nacional de 27.64 casos por cada 100,000 habitantes.
Aunque afecta principalmente a las mujeres, también puede presentarse en hombres, aunque con menor frecuencia: la tasa de incidencia fue de 1.25 casos por cada 100,000 hombres en el mismo año.
A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en 2020 se diagnosticaron 2.3 millones de casos de cáncer de mama en el mundo, y más de 685,000 mujeres murieron a causa de la enfermedad.

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Qué puedes hacer hoy para asegurar que no te saltes la prueba
Recomendaciones clave:
-
Programa tu primera cita: a partir de los 40 años se recomienda realizar la primera mamografía, incluso sin síntomas.
- Infórmate sobre el procedimiento: es un estudio rápido, seguro y con mínima radiación. Su objetivo es detectar alteraciones en los tejidos mamarios antes de que sean palpables.
- Mantén un estilo de vida saludable: alimentación equilibrada, ejercicio regular y evitar tabaco y alcohol contribuyen a reducir factores de riesgo.
- Realiza autoexploraciones mensuales: conocer tu cuerpo permite identificar cambios o anomalías que requieren atención médica.
- Consulta con profesionales de salud: resuelve tus dudas con médicos o especialistas para disminuir miedos y romper mitos sobre la mamografía.
- La evidencia científica es clara: no realizar la primera mamografía puede marcar una diferencia negativa en la salud a largo plazo.
Las cifras internacionales y nacionales muestran que la detección temprana salva vidas y que el acceso a esta prueba es una herramienta esencial de prevención.
Enfrentar el miedo, despejar dudas con profesionales de la salud y agendar la primera mamografía a partir de los 40 años son acciones concretas que pueden cambiar la historia de la enfermedad.
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