Mujer, cáncer y pareja: el amor es lo primero que “huye por la ventana” cuando llega la hora de luchar
El cáncer cambia todo, incluso al amor. Muchas mujeres enfrentan la enfermedad solas, cuando su pareja desaparece justo cuando más se necesita.

“Hasta que la muerte los separe…” Desde pequeñas, en culturas como la mexicana, a las mujeres se les enseña a soñar con el príncipe azul: ese hombre que las cuidará. Pero, ¿en qué parte del cuento se menciona el cáncer… y el abandono?
Cuando el cuerpo enferma, el alma también duele. Y a veces duele más el abandono que la propia enfermedad.
Muchas pacientes no recuerdan lo que su oncólogo les explicó el día del diagnóstico. No porque no quisieran escucharlo, sino porque estaban emocionalmente paralizadas", señala en entrevista la Dra. Ingrid Schroeder, especialista en psicooncología.

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¿Qué pasa con el amor cuando llega el diagnóstico?
Nadie está lista para escuchar “tienes cáncer”. Es una frase que se clava en el pecho. Pero lo que más desgarra a muchas mujeres no es la enfermedad en sí, sino lo que sucede después: el abandono emocional —y muchas veces físico— de sus parejas.
Mientras la paciente intenta procesar su realidad, su pareja a menudo “no sabe qué decir” y desaparece. No es un mito. Es una realidad frecuente que las mujeres se queden solas justo cuando más necesitan compañía. Y no por elección.
El cuerpo se enferma, sí. Pero también lo hace el vínculo, la dinámica emocional, la intimidad. Porque si la relación no era fuerte antes, el cáncer la sacude hasta romperla", señala la experta.

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¿Por qué un psicooncólogo y no solo un psicólogo?
Lo emocional necesita cuidado especializado. No basta con “hablarlo”. Según Schroeder, el psicooncólogo es quien traduce el idioma del cáncer al corazón. Sabe lo que una mastectomía implica más allá del bisturí: la pérdida del cuerpo, del rol, del deseo.
"La diferencia está en que el psicooncólogo camina a la par del oncólogo. Sabe de efectos secundarios, conoce los ciclos de quimioterapia, anticipa las caídas anímicas. Cuando la mujer no tiene fuerza ni para preguntar, él o ella acompaña. Porque a veces, para entender el dolor, hay que haberlo visto antes muchas veces", Schroeder.
Y ese acompañamiento es tan clínico como emocional: se sostiene con ciencia, pero se entrega con empatía.

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Cuando el amor no alcanza (o no está): el otro cáncer silencioso
Hay enfermedades que matan lentamente. Otras lo hacen con ausencias. Y en México, ser mujer con cáncer implica muchas veces seguir cuidando, sirviendo, cocinando… incluso enferma.
Schroeder lo explica sin rodeos:
A la mujer no se le permite enfermarse. Aunque tenga náuseas por la quimioterapia o dolores por las radiaciones, muchas deben seguir cumpliendo su rol de cuidadoras. En algunos hogares, ni siquiera se les concede el derecho de detenerse".
Y si el amor se ausenta, la herida emocional es aún más profunda. No se trata solo del cáncer, se trata de ser invisible mientras se lucha por la vida. De seguir poniendo primero al otro, incluso cuando la muerte toca la puerta.
¿Y la sexualidad? El deseo no siempre sobrevive al dolor
En la cama, también hay batalla. El cuerpo cambia, la libido desaparece, y muchas mujeres sienten culpa. Porque “no pueden cumplir”. Porque “no desean”. Porque sus parejas “esperan”.
La Dra. Schroeder es clara:
La mujer no debería estar preocupada por satisfacer necesidades sexuales ajenas mientras pelea por su vida. Aun así, muchas lo están. Viven con la presión de no defraudar. De no perder al hombre”.
Pero el deseo no es prioridad cuando hay dolor, debilidad y miedo. La intimidad se transforma, si es que sobrevive. Y si no hay comprensión, la pareja se rompe. A veces por silencio. A veces por traición.
¿Cómo no perderse en medio de la enfermedad y el abandono?
La respuesta no es sencilla, pero sí urgente. Según la especialista, la clave está en dejar de poner al otro al centro. En lugar de girar en torno al amor que se fue, la mujer debe girar en torno a sí misma.
Eso significa:
- Pedir ayuda sin culpa
- Apoyarse en otras mujeres (madres, hermanas, amigas)
- Ir un día a la vez
- Buscar apoyo psicológico y psiquiátrico cuando haga falta
Y sobre todo, entender esto: no estás sola porque te falte amor; estás sola porque el amor que te rodeaba no era suficiente.
Si estás atravesando un diagnóstico de cáncer, no luches desde la soledad ni desde la culpa. No eres débil por necesitar ayuda. Eres fuerte por aceptarla.
Y si el amor se fue por la ventana, déjalo ir. Que entre por la puerta la sororidad, la terapia, el cuidado propio. Porque tu vida, hoy más que nunca, debe girar en torno a ti.
Si necesitas apoyo o alguien que amas, te compartimos del Instagram de la Dra. Ingrid Schroeder. ¡Nunca estás sola del todo!
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