¿Masticar activa el cerebro? Esto dice la ciencia sobre la memoria y la salud cognitiva

Conoce qué ocurre en el cerebro al masticar, su relación con la memoria y por qué cuidar dientes y encías también importa para la salud cognitiva.

Masticar bien los alimentos no solo mejora la digestión: también activa el cerebro
Masticar bien los alimentos no solo mejora la digestión: también activa el cerebroCanva.

Comer es una actividad cotidiana que suele relacionarse únicamente con obtener nutrientes y satisfacer el hambre. Sin embargo, antes de que los alimentos lleguen al estómago existe un proceso fundamental que involucra dientes, lengua, músculos y también al cerebro: la masticación.

Masticar permite triturar los alimentos y mezclarlos con la saliva para facilitar su deglución y posterior digestión. Pero esta acción mecánica también genera estímulos sensoriales y actividad muscular que mantienen una comunicación constante con el sistema nervioso.

Por esta razón, la ciencia ha estudiado qué relación existe entre masticar, el flujo sanguíneo cerebral y determinadas funciones cognitivas, como la atención y la memoria.

Aunque los resultados son interesantes, los investigadores todavía no consideran que masticar por sí mismo sea una estrategia para prevenir enfermedades como el Alzheimer. Lo que sí existe es una asociación entre una adecuada función masticatoria y un mejor estado cognitivo, sobre todo en adultos mayores.

Masticar bien los alimentos no solo mejora la digestión: también activa el cerebro
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¿Qué le pasa al cuerpo cuando masticas bien los alimentos?

La digestión comienza desde que los alimentos entran en la boca. De acuerdo con el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK), los dientes fragmentan los alimentos y la saliva ayuda a humedecerlos, mientras algunas enzimas comienzan a descomponer determinados componentes, como los almidones.

Después, la lengua mezcla el alimento con la saliva y forma un bolo que puede ser deglutido. Por ello, la masticación representa una primera etapa indispensable para que los alimentos continúen su recorrido por el aparato digestivo.

Pero este proceso no depende únicamente de los dientes. Para masticar intervienen distintos músculos de la mandíbula, la lengua y otras estructuras de la boca, además de receptores sensoriales que detectan características como la textura, temperatura y consistencia de los alimentos.

Esto convierte a la masticación en una actividad motora compleja que requiere coordinación entre el sistema nervioso y las estructuras de la cavidad oral.

Los investigadores del Journal of Dental Sciences encontraron que, entre adultos mayores, una menor capacidad para masticar se relaciona con puntuaciones cognitivas más bajas.

Por ello, cuidar la salud bucal no solo permite conservar los dientes y las encías en buenas condiciones; también ayuda a mantener la capacidad para realizar una función cotidiana que involucra al sistema nervioso.

Masticar bien los alimentos no solo mejora la digestión: también activa el cerebro
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Masticar bien también activa al cerebro: así funciona esta conexión

Cada vez que una persona mastica, el cerebro recibe información procedente de la boca y coordina los movimientos necesarios para triturar los alimentos. Una de las estructuras nerviosas involucradas es el nervio trigémino, relacionado con la sensibilidad de la cara y con el control de varios músculos utilizados durante la masticación.

La actividad cerebral asociada con este proceso ha sido observada mediante estudios de imagen. Una investigación publicada en PubMed utilizó tomografía para estudiar el flujo sanguíneo cerebral durante la masticación.

Los resultados mostraron aumentos del flujo sanguíneo en diferentes regiones cerebrales, incluidas áreas sensoriomotoras, regiones motoras suplementarias, la ínsula, el cerebelo y el estriado.

Otra revisión de estudios encontró que la masticación se relaciona con la activación de regiones como la corteza frontotemporal, el tálamo y el núcleo caudado. Los autores también identificaron una relación entre la intensidad de la masticación y la perfusión de estructuras relacionadas con el sistema trigeminal.

Esto no significa que cada bocado funcione como un "ejercicio cerebral" capaz de aumentar la inteligencia o evitar enfermedades neurológicas. Lo que muestran las investigaciones es que masticar es una actividad que genera respuestas fisiológicas en el cerebro.

La investigación continúa para determinar si mantener una adecuada función masticatoria durante el envejecimiento puede tener efectos relevantes sobre la salud cognitiva a largo plazo.

Masticar bien los alimentos no solo mejora la digestión: también activa el cerebro
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¿Masticar ayuda a la memoria y a prevenir el deterioro cognitivo?

La relación entre masticación y memoria es uno de los aspectos que más interés ha despertado. Algunos estudios han encontrado que las personas con dificultades para masticar también presentan peores resultados en determinadas pruebas cognitivas.

Una investigación sobre la relación entre función masticatoria y cognición encontró que los adultos mayores con menores puntuaciones cognitivas también tendían a presentar una menor capacidad masticatoria, dificultades para masticar o un menor número de dientes. Los investigadores concluyeron que la masticación podría ser un factor relacionado con la función cognitiva.

Sin embargo, hay una precisión importante: estos resultados no demuestran que masticar poco sea la causa directa del deterioro cognitivo.

Otro grupo de investigadores encontraron asociaciones entre una peor función masticatoria y un menor estado cognitivo, pero señalaron que hacen falta investigaciones para determinar si existe una relación causal.

También existen investigaciones que han estudiado específicamente la pérdida dental. Un estudio encontró que la disfunción masticatoria relacionada con una pérdida extensa de dientes y un mayor riesgo de déficit cognitivo. No obstante, los autores calificaron como baja la certeza general de la evidencia.

Cabe resaltar que no es correcto afirmar que masticar muchas veces al día previene el Alzheimer o la demencia. La evidencia disponible permite hablar de una relación entre la función masticatoria y la salud cognitiva, pero todavía se necesita investigación para establecer causa y efecto.

Masticar bien los alimentos no solo mejora la digestión: también activa el cerebro
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Masticar despacio puede ayudar a controlar el hambre y la cantidad que comes

La velocidad con la que una persona come también puede influir en la manera en que percibe la saciedad. En cambio, masticar con calma favorece una alimentación más consciente y permite identificar mejor las señales de hambre y satisfacción.

Además, una revisión publicada en Physiology & Behavior encontró una pequeña mejora en la atención sostenida durante la masticación, aunque se necesitan más estudios. Por ello, lo recomendable es comer sin prisa y triturar adecuadamente cada bocado antes de tragarlo.

Masticar bien los alimentos no solo mejora la digestión: también activa el cerebro
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¿Cuántas veces hay que masticar cada bocado para comer mejor?

No existe un número universal de masticaciones que todas las personas deban realizar con cada bocado. La cantidad depende de factores como la textura y consistencia del alimento, además de la capacidad masticatoria de cada persona.

Un alimento blando, por ejemplo, no requiere el mismo trabajo que uno fibroso o de mayor dureza. Por eso, establecer una regla rígida —como obligarse a masticar exactamente 20, 30 o 40 veces cada bocado— no representa una recomendación universal respaldada por la ciencia.

Una referencia más útil consiste en masticar hasta que el alimento esté suficientemente triturado, mezclado con saliva y tenga una consistencia que permita tragarlo con comodidad.

La capacidad para hacer esto también depende de la salud bucal. La pérdida de dientes, el dolor, los problemas en las encías o una prótesis dental que no se adapta correctamente pueden dificultar la masticación.

En esos casos, intentar compensarlo con más movimientos de la mandíbula no resuelve el problema. Es necesario identificar y tratar la causa con ayuda de un profesional de la salud dental.

La próxima vez que comas, la masticación puede verse como algo más que el paso previo a tragar. Cada bocado pone en marcha un mecanismo coordinado que involucra la boca, los músculos, los nervios y diferentes regiones cerebrales.

La evidencia científica ha encontrado una relación entre la función masticatoria y determinados indicadores de salud cognitiva, además de demostrar que la masticación produce cambios medibles en la actividad y el flujo sanguíneo cerebral.

Aun así, la ciencia todavía estudia hasta qué punto esta relación puede influir en el envejecimiento cerebral. Por ahora, la recomendación, de los especialistas, más sencilla es también una de las más accesibles: cuidar los dientes y las encías, comer sin prisa y masticar adecuadamente los alimentos antes de tragarlos.

No se trata de contar obsesivamente cada movimiento, sino de mantener un hábito que forma parte de una alimentación saludable y que, de acuerdo con la evidencia disponible, mantiene una estrecha comunicación entre la boca y el cerebro.

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