Lindsay Clancy, una mujer de 36 años residente en Duxbury, Massachusetts, le pidió a su marido que saliera por comida y por un medicamento. En ausencia de su cónyuge condujo al sótano a sus hijos Cora, de cinco años; Dawson, de tres años, y Callan, de ocho meses, y allí los estranguló con unas bandas elásticas para hacer ejercicio. Después se intentó suicidar tirándose por una ventana del segundo piso. No logró suicidarse, pero quedó parapléjica. Su suerte está en manos de un jurado.
¿Quién es capaz de privar de la vida a sus tres pequeños hijos? Solamente un monstruo o alguien gravemente perturbado de sus facultades mentales. Los abogados de Lindsay argumentan que no es culpable porque padecía psicosis postparto todavía al momento de los terribles hechos. Ella asegura que una voz varonil le ordenó que diera muerte a los niños y se matara. La fiscalía sostiene que la acusada, aunque estuviera mentalmente alterada, tomó con premeditación la decisión de asesinar a los niños. Si el jurado acepta esta hipótesis, a Lindsay le espera cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Si se le declara no culpable debido a que su alteración mental fue lo que determinó sus actos, sería internada en un hospital psiquiátrico.
La defensa señala que Lindsay experimentaba alucinaciones y delirios desde el nacimiento de Callan, su hijo menor. Incluso se internó voluntariamente en un hospital psiquiátrico pocos días antes de que diera muerte a sus hijos. El juicio, que ha durado más de cinco semanas, ha suscitado enorme interés en redes sociales con miles de personas siguiendo los pormenores. Cientos de mujeres, afuera del juzgado, se han reunido en apoyo a la acusada: “Necesitaba ayuda”, “Paz para Lindsay”.
El esposo de Lindsay, Patrick, le habló al jurado durante dos días del deterioro de la salud de su mujer, cuya gran escalada empezó alrededor de un mes antes de las muertes. La mujer se deprimió mucho, perdió mucho peso, la pasaba mal. Buscó ayuda profesional, tomó diversos medicamentos y manifestó que empezaba a tener ideas suicidas. Más de 10 expertos, tanto de la fiscalía como de la defensa, han emitido sus dictámenes —divergentes— sobre la salud mental de la acusada. Lindsay no sólo tomó más de una decena de diversos medicamentos: buscó auxilio en una línea telefónica de prevención de suicidios.
También la suegra de Lindsay, Susan Clancy, habló del deterioro de la salud mental de su nuera tras el nacimiento de su hijo menor: “Tenía insomnio, perdió el apetito, estaba muy ansiosa y triste. Había sido una madre muy cariñosa”. La madre de la acusada, Paula Musgrove, declaró que su hija le confesó un mes antes de los acontecimientos que la asaltaban pensamientos de hacerles daño a los niños. Creía que los medicamentos estaban destruyendo su mente. La hermana de Lindsay, Allison Ozga, reafirmó que su hermana tenía pensamientos suicidas todos los días durante el mes anterior a los sucesos.
Una vez presentados los alegatos finales de la fiscalía y la defensa, el jurado procedió a deliberar. Tras la deliberación informó al juez que no se había llegado a una resolución unánime. El juez le pidió que continuara deliberando en busca de la unanimidad. La división de pareceres pone de manifiesto lo difícil que es decidir en un caso como éste.
(El relato sobre el caso lo he resumido de varias notas, destacadamente la de Madeline Halpert en la BBC).
Siempre me he preguntado qué pasa por la mente, y por qué, de quien enloquece, así sea transitoriamente. Voces, demonios, fantasías, fantasmas, desvaríos y espejismos seguramente se debaten en su cabeza. ¿En qué momento y por qué se deforma el juicio? ¿Cómo una madre que había sido amorosa obedece ciegamente una voz que le ordena matar lo que más ha querido? Chesterton escribió que el loco no es quien ha perdido la razón, sino quien ha perdido todo menos la razón. Es que la fuente de la locura no es la falta de lógica, sino una razón fría y absoluta que se encierra en sí misma perdiendo o distorsionando todo contacto con la realidad.
Lectora, lector, si usted fuese miembro del jurado, ¿cuál sería el sentido de su voto en este espeluznante caso?
