¿Delgado y con pancita? Podrías acumular grasa visceral que causa algunas enfermedades crónicas
La acumulación de grasa visceral no siempre se refleja en la báscula, pero causa algunas enfermedades crónicas como diabetes tipo 2.

Mirarse al espejo y ver una silueta delgada puede ser un espejismo peligroso si ignoras el interior. La grasa abdominal visceral acecha tu salud, incluso con un Índice de Masa Corporal (IMC) dentro del rango normal.
Solemos confiar ciegamente en la báscula, pero a veces miente. Alojada profundamente entre los órganos vitales, esta "grasa oculta" actúa como un intruso biológico que altera tu salud metabólica y cardiovascular.

¿Qué enfermedades podría ocasionar la grasa visceral en el abdomen?
No hablamos de los "rollitos" que puedes pellizcar, que son subcutáneos. El verdadero villano es ese 10% restante, la grasa visceral, escondida tras la pared muscular, asfixiando al hígado y al corazón.
Lejos de ser un depósito de calorías, este tejido funciona como un órgano muy activo. Se comporta como una glándula rebelde, liberando hormonas que desatan el caos en el cuerpo sin previo aviso.
Esto explica el misterio de las personas delgadas pero metabólicamente enfermas. Aunque el IMC sea normal, una cintura que se expande cuenta una historia de riesgo mucho más alarmante y urgente para tu bienestar, de acuerdo con un estudio publicado en The Journal of Steroid Biochemistry and Molecular Biology (JSBMB):
Estas enfermedades están relacionadas con la acumulación de grasa:
- Diabetes tipo 2: El exceso de ácidos grasos libres bloquea la acción de la insulina.
- Cáncer: Mayor riesgo en mama, colon y riñón debido a la inflamación crónica que promueve.
Estos son los riesgos de este tejido tóxico:
- Demencia: Quienes tienen más grasa abdominal triplican su riesgo de Alzheimer.
- Asma: La inflamación sistémica afecta severamente las vías respiratorias.

¿Por qué afecta la grasa pese a que alguien tenga un IMC saludable?
La respuesta es que este tejido es biológicamente activo. Segrega toxinas inflamatorias que viajan por la sangre, dañando vasos y órganos sin importar cuánto marque tu peso total en la báscula.
Incluso existe el fenotipo de "delgado con grasa", donde la mala nutrición temprana o el sedentarismo acumulan lípidos en la zona visceral, creando un perfil metabólico de alto peligro para tu corazón, según el estudio mencionado.
Mientras la grasa de caderas o muslos es pasiva, la abdominal vierte ácidos grasos directo al hígado por la vena porta, que transporta sangre desde los órganos abdominales hasta el hígado para su procesamiento. Es como inyectar colesterol y triglicéridos en el motor de salud.

¿La grasa alrededor del abdomen se relaciona con un riesgo cardiovascular?
El corazón es la primera víctima de este problema. La grasa visceral se aloja en el epiplón, un "delantal" de tejido bajo los músculos, endureciéndose y presionando tus órganos importantes más cercanos, como explica Harvard Health Publishing.
La relación con el riesgo cardiovascular es innegable y alarmante. De hecho, cada cinco centímetros extra de cintura aumentan el riesgo de muerte cardíaca, incluso en personas no fumadoras y aparentemente sanas.
Además, la grasa eleva la presión arterial, dispara los triglicéridos y baja el colesterol bueno (HDL). Esto crea un síndrome metabólico letal que a menudo pasa desapercibido en chequeos rutinarios de peso.
Sin embargo, existe la "paradoja de la obesidad": personas con sobrepeso, pero poca grasa visceral, pueden tener mejor pronóstico cardíaco que personas delgadas, con mucha grasa abdominal acumulada y tóxica.

¿Cómo prevenir problemas con la grasa abdominal y cómo reducirla?
La buena noticia es que esta grasa, al ser tan activa metabólicamente, es la primera en irse. No necesitas cirugías ni milagros, sino una estrategia pura para desactivar este riesgo con hábitos sencillos.
La prevención comienza con la cinta métrica, no la báscula. Mide tu cintura al nivel del ombligo; si eres mujer y supera 88 cm, u hombre y supera 102 cm, es hora de actuar de inmediato.
Te dejamos las recomendaciones de la American Heart Association (AHA) y el Servicio Nacional de Salud británico (NHS):
- Movimiento: Realiza 150 minutos semanales de actividad física moderada.
- Dieta: Elimina azúcares simples y fructosa; opta por fibra y granos enteros en tus comidas diarias.
Otros factores importantes para eliminar el tejido visceral incluyen:
- Sueño: Dormir menos de cinco horas o más de ocho favorece la acumulación de grasa.
- No fumar: El tabaco favorece que la grasa se vaya al abdomen y no a las caderas.
Reducir la cintura es ganar vida, no solo estética. Al adoptar estos cambios hoy, no solo mejoras tu silueta, sino que proteges tu futuro, regalándole a tu cuerpo años de calidad y bienestar al eliminar este riesgo.
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