Estudio genético de una mujer de 117 años revela claves científicas para una vida más larga

Un estudio al ADN de una mujer de 117 años revela secretos genéticos, microbiológicos y de estilo de vida que podrían extender la longevidad humana.

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Estudio genético de una mujer de 117 años revela claves para una vida más larga. Foto: Canva.

Un análisis del ADN de una mujer que vivió hasta los 117 años ha abierto nuevas puertas para entender los factores que influyen en la longevidad extrema.

Científicos descubrieron características genéticas, celulares y microbiológicas únicas que podrían ser clave para extender no solo la cantidad de años vividos, sino también la calidad de vida en edades avanzadas.

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Estudio genético de una mujer de 117 años revela claves para una vida más larga. Foto: Canva.

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Microbioma: “una flora intestinal como la de una joven”

El caso fue estudiado por un grupo de investigadores en los Países Bajos y publicado por Cell Reports Medicine, quienes realizaron un abordaje multiómico —una técnica avanzada que permite analizar simultáneamente el ADN, el microbioma, proteínas, metabolitos y más.

El objetivo fue identificar patrones que expliquen cómo algunas personas logran superar los 110 años en buen estado físico y mental.

Uno de los hallazgos más asombrosos fue su microbioma intestinal, es decir, el conjunto de bacterias que habitan en su sistema digestivo.

A diferencia de lo que ocurre comúnmente con la edad, su microbioma se mantenía casi idéntico al de una persona joven y saludable.

Este resultado desafía la teoría tradicional de que la flora intestinal se deteriora inevitablemente con el paso del tiempo.

Según los investigadores, ciertas especies de bacterias benéficas en su intestino ayudaban a mantener bajos niveles de inflamación, lo que podría haber sido un factor protector frente a enfermedades como la diabetes, la obesidad y algunas afecciones cardiovasculares.

¿Cómo logró tener células más jóvenes que su edad cronológica?

Aunque su edad cronológica era de 117 años, los análisis revelaron que sus células tenían un perfil biológico significativamente más joven.

Este fenómeno se debe a varios factores, entre ellos, una alta eficiencia en los mecanismos de reparación del ADN.

A medida que envejecemos, nuestro cuerpo acumula errores genéticos que no siempre logra corregir, lo que contribuye al desgaste celular y al desarrollo de enfermedades.

Otro factor clave fue el estado de sus telómeros, las estructuras que protegen los extremos de los cromosomas.

En su caso, los telómeros estaban en mejor estado que los de personas de 80 años, lo cual sugiere una mayor capacidad de replicación celular sin deterioro.

La diferencia entre edad biológica y cronológica refuerza la idea de que el envejecimiento no es un proceso uniforme, y que existen mecanismos internos que pueden ralentizarlo, al menos en ciertos individuos.

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Estudio genético de una mujer de 117 años revela claves para una vida más larga. Foto: Canva.

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Genes protectores frente a enfermedades del envejecimiento

La mujer también portaba variantes genéticas poco comunes asociadas con una protección natural contra enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, así como contra patologías cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.

Uno de los factores más interesantes fue el bajo nivel de senescencia celular, un proceso en el cual las células dejan de dividirse y comienzan a liberar sustancias tóxicas que afectan a otras células.

De acuerdo con Mayo Clinic, la acumulación de células senescentes contribuye significativamente a enfermedades asociadas al envejecimiento y representa una vía terapéutica prometedora.

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Estudio genético de una mujer de 117 años revela claves para una vida más larga. Foto: Canva.

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El estilo de vida también cuenta

Aunque la genética jugó un papel importante, los investigadores no descartan la relevancia del estilo de vida.

Según los datos recopilados, la mujer llevaba una vida activa, con una dieta equilibrada, libre de tabaco y con patrones de sueño regulares.

También mantenía una red social sólida y una rutina diaria estructurada, elementos que contribuyen a la salud mental y emocional, factores cada vez más reconocidos en la ciencia del envejecimiento.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un estilo de vida saludable puede reducir el riesgo de enfermedades crónicas hasta en un 80%, lo cual subraya la importancia de los factores modificables incluso cuando la genética es favorable.

Este estudio no solo confirma que algunos individuos nacen con una "biología privilegiada", sino que también demuestra el impacto positivo de un entorno saludable y hábitos conscientes.

La combinación de genética, microbioma estable, reparación celular eficiente y estilo de vida saludable parece ser la fórmula secreta detrás de la longevidad extrema.

A medida que la medicina personalizada avanza, casos como este podrían ayudar a desarrollar terapias preventivas o intervenciones adaptadas a cada individuo, con el fin de extender la vida con calidad, funcionalidad y autonomía.