Esta enfermedad causa ceguera a quienes lavan sus lentes de contacto con agua del grifo
La limpieza de lentes de contacto con agua del grifo puede causar queratitis amebiana, una infección que destruye la córnea y provoca ceguera

La queratitis amebiana es una infección visual grave que puede provocar ceguera. Una forma en la que este padecimiento ocurre es mediante la limpieza de los lentes de contacto con agua del grifo, un descuido que pone en riesgo la salud ocular de manera inmediata.
Ese pequeño error en el lavabo puede transformarse en una pesadilla médica. Se abre la puerta a un parásito oportunista que busca colonizar y destruir la transparencia de la delicada córnea de forma permanente.

¿Qué enfermedad causa la pérdida de visión por agua contaminada?
Esta afección se conoce como queratitis amebiana y afecta primordialmente a quienes utilizan lentes de contacto y descuidan la esterilidad. Se trata de un proceso infeccioso y destructivo que requiere atención médica urgente.
Esta enfermedad es progresiva y ataca el tejido transparente del ojo. La consecuencia puede ser una pérdida irreversible de la visión si la infección no se detiene a tiempo mediante el uso de fármacos específicos.
Estas son las claves para entender la enfermedad, de acuerdo con un estudio publicado en PLOS y el Manual Merck:
- Definición: Infección de la córnea causada por amebas de vida libre que habitan en el agua.
- Impacto: Más del 85 % de los casos mundiales se relacionan con el uso de lentes de contacto.
- Causa: La higiene deficiente es el factor detonante principal en la mayoría de los pacientes.
El organismo es capaz de devorar el tejido ocular de forma crónica y silenciosa. La prevención, a través del uso de soluciones estériles, representa el único camino para evitar este desenlace devastador.

¿Cuáles son las señales de alerta de queratitis amebiana y cuáles son los tratamientos?
Los síntomas suelen confundirse con infecciones comunes, pero existen señales de alerta muy específicas. Identificarlas de manera temprana es la única forma de salvar la transparencia de la mirada afectada.
La batalla contra este microorganismo es prolongada y exige una paciencia extrema. El régimen de tratamiento basado en gotas oftálmicas debe seguirse estrictamente por periodos que oscilan entre los seis meses y un año.
Estas son las alertas de la enfermedad y algunos tratamientos que mencionan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en EU (CDC):
- Alertas: Dolor intenso, enrojecimiento, visión borrosa y una sensibilidad extrema a la luz en los ojos.
- Fármacos: Aplicación de gotas antisépticas como la clorhexidina, con una frecuencia de cada hora durante el inicio del proceso.
- Cirugía: En casos de fracaso médico extremo, se recurre a un trasplante de córnea urgente.
Identificar el dolor desproporcionado resulta fundamental, pues la ameba ataca los nervios corneales. Este síntoma distingue la infección de una simple conjuntivitis y urge a realizar una visita rápida al especialista.

¿Qué hace la Acanthamoeba en los ojos y dónde habita?
La Acanthamoeba es un organismo unicelular que viaja con facilidad en el agua y el suelo. Su forma de quiste actúa como una coraza capaz de sobrevivir a desinfectantes y condiciones climáticas extremas.
Diversos estudios señalan que la estructura de los lentes de contacto facilita que el parásito se ancle. Los lentes de contacto de color también ofrecen superficies rugosas ideales para este invasor microscópico.
Así se comporta la Acanthamoeba en los ojos, de acuerdo con un estudio publicado en Investigative Ophthalmology & Visual Science (IOVS):
- Acción: Se adhiere al lente de contacto y penetra la córnea mediante heridas para destruir las células.
- Anclaje: Utiliza unas extensiones llamadas acantopodios para fijarse firmemente al tejido ocular.
- Hábitat: Vive en el agua corriente, piscinas, jacuzzis, suelo y sistemas de aire acondicionado.
Es un invasor ubicado en múltiples entornos que espera cualquier descuido humano para atacar con fuerza. El agua del grifo, aunque sea potable, contiene microorganismos suficientes para iniciar el daño ocular.

¿Cómo lavar los lentes de contacto de forma segura?
La prevención es la herramienta más eficaz para mantener los ojos a salvo de estos invasores. Se requieren hábitos de limpieza impecables y el uso exclusivo de soluciones específicas que se mantengan estériles.
Es fundamental retirarse los dispositivos oculares antes de entrar a la ducha o nadar en cualquier piscina o playa. El agua externa es el transporte ideal para que la ameba llegue directamente a la estructura del ojo.
Estas son las recomendaciones del Manual Merck y del estudio publicado en PLOS:
- Lavado seguro: Utilizar soluciones específicas, frotar los lentes y evitar siempre el contacto con el agua de la llave.
- Higiene adicional: Lavar y secar las manos antes de manipular los lentes y renovar el estuche con frecuencia.
- Mantenimiento: La limpieza del contenedor es tan necesaria como la del lente para evitar la supervivencia de quistes.
Proteger la visión depende de un cambio consciente y disciplinado en el aseo diario. El agua es vida, pero para los lentes de contacto puede representar el fin de la claridad visual si no se toman precauciones.
Mantener la higiene del estuche previene la formación de biopelículas donde la ameba se oculta. Un contenedor viejo es el refugio perfecto para que los quistes sobrevivan a la desinfección cotidiana.
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