¿Respirar se siente más difícil en invierno? ¡Ojo! Estas son las causas de la disnea
La disnea no siempre es “cansancio”: en invierno puede relacionarse con infecciones o problemas cardiopulmonares, y se vuelve alarma con opresión torácica o desmayo.

En invierno, la falta de aire suele confundirse con “cansancio” o con el impacto del frío, pero no siempre es así. Cuando respirar se siente más difícil, hay opresión en el pecho o el cuerpo pide inhalar con urgencia, puede tratarse de disnea, un síntoma que aparece cuando algo está alterando el proceso normal de la respiración.

¿Qué es la disnea y por qué se siente como “falta de aire”?
La disnea es la sensación subjetiva de dificultad para respirar, ahogo o falta de aire. No es una enfermedad por sí misma, sino un signo de que algo está alterando el proceso normal de la respiración, explica la Clínica Universidad de Navarra.
La disnea puede originarse por problemas en distintos sistemas del cuerpo, no solo en los pulmones.
Su intensidad puede variar de leve a grave y puede aparecer al hacer esfuerzo, en reposo o durante la noche. En algunos casos, la disnea es progresiva; en otros, aparece de forma súbita, lo que la convierte en una urgencia médica.

Por qué la falta de aire empeora en invierno
El invierno reúne varios factores que favorecen la aparición o el empeoramiento de la disnea, incluso en personas que no suelen tener problemas respiratorios.
Frío y aire seco
El aire frío y seco irrita las vías respiratorias y puede provocar broncoespasmo, es decir, un estrechamiento de los bronquios que dificulta la entrada y salida del aire. Esto ocurre con mayor frecuencia en personas con asma o sensibilidad bronquial.
La American Lung Association señala que el frío reduce la humedad natural de las vías respiratorias, lo que facilita la inflamación, la tos y la sensación de opresión en el pecho.
Mayor circulación de virus respiratorios
Durante el invierno aumentan las infecciones como el resfriado común, la influenza y la COVID-19. Estas enfermedades inflaman las vías respiratorias y los pulmones, dificultando el intercambio de oxígeno y provocando disnea, incluso en personas sin antecedentes respiratorios.
Ambientes cerrados y contaminantes interiores
En temporada invernal pasamos más tiempo en espacios cerrados, donde se concentran contaminantes como humo de tabaco, vapores de productos de limpieza, calefactores de combustión y una ventilación deficiente.
La contaminación del aire interior puede empeorar síntomas respiratorios como la falta de aire, sobre todo en personas con enfermedades pulmonares crónicas.

Qué puede indicar la disnea en invierno
En invierno, la disnea puede ser la manifestación de distintos problemas de salud. Estas son las causas más frecuentes:
Asma
El frío es un detonante conocido de las crisis asmáticas. El aire frío puede provocar contracción de los bronquios, generando tos, silbidos y sensación de ahogo. La American Lung Association advierte que el asma mal controlada suele empeorar durante los meses fríos.
EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica)
Las personas con EPOC son especialmente vulnerables en invierno. Un estudio publicado en la revista científica CHEST encontró que las temperaturas bajas se asocian con un mayor número de exacerbaciones, hospitalizaciones y mortalidad en pacientes con esta enfermedad.
Neumonía e infecciones pulmonares
Una infección respiratoria puede evolucionar a neumonía, especialmente en adultos mayores o personas con enfermedades crónicas. En estos casos, la disnea suele acompañarse de fiebre, tos intensa, dolor torácico y deterioro general.
Insuficiencia cardíaca
El corazón y los pulmones trabajan de forma coordinada. Cuando el corazón no bombea adecuadamente, el líquido puede acumularse en los pulmones, provocando falta de aire. En invierno, este problema puede agravarse por infecciones o cambios bruscos de temperatura.
Anemia y otras causas
La anemia reduce la capacidad de la sangre para transportar oxígeno, lo que genera disnea al esfuerzo. Otras causas incluyen obesidad, reflujo gastroesofágico, ansiedad y exposición a contaminantes ambientales.

Cómo distinguir disnea “por frío” vs. disnea de alarma
No toda falta de aire es una urgencia, pero existen señales claras que ayudan a diferenciarla.
Disnea leve y transitoria
- Aparece al salir al frío y mejora al entrar en un lugar cálido.
- No hay dolor torácico, fiebre alta ni empeoramiento progresivo.
Disnea que requiere valoración médica
- Persiste durante horas o días.
- Si se acompaña de dolor en el pecho, mareo, confusión o labios azulados.
Disnea de alarma (urgencias)
- Dificultad para respirar en reposo.
- Confusión, desmayo, dolor torácico o coloración azulada de labios o uñas.
- Sensación súbita e intensa de ahogo.
Qué hacer en casa y cuándo ir a urgencias
Medidas iniciales si la disnea es leve
- Evitar la exposición directa al frío y cubrir nariz y boca al salir.
- Mantener espacios ventilados y libres de humo o vapores.
- Seguir el tratamiento indicado si se padece asma o EPOC, sin modificar dosis por cuenta propia.
Cuándo acudir de inmediato al médico
- Si la falta de aire es intensa, repentina o empeora rápidamente.
- Si aparece en reposo o durante la noche.
- Si se acompaña de dolor en el pecho, mareo, confusión o labios azulados.
En urgencias, los médicos evalúan la disnea mediante exploración clínica, oximetría de pulso, análisis de sangre, estudios de imagen y, en algunos casos, ultrasonido pulmonar.
La disnea en invierno no siempre es “normal”. El frío, las infecciones y los ambientes cerrados pueden detonar o agravar la falta de aire, pero también pueden estar revelando enfermedades pulmonares, cardíacas o sistémicas que requieren atención médica.
Reconocer cuándo se trata de una molestia pasajera y cuándo es una señal de alarma puede marcar la diferencia entre un manejo oportuno y una complicación grave.
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