Cuidados para el asma en invierno: qué hacer para reducir síntomas y riesgos
El invierno puede agravar los síntomas del asma debido al clima frío, seco y a la temporada de gripe, te compartimos recomendaciones clave para proteger tus vías respiratorias.

El invierno suele representar uno de los periodos más complicados para quienes viven con asma. Las bajas temperaturas, el aire seco y la mayor circulación de virus respiratorios generan un entorno que puede desencadenar crisis con mayor frecuencia.
Expertos en salud respiratoria coinciden en que la prevención y el control diario son clave para evitar complicaciones durante esta temporada.

El frío y los virus: una combinación peligrosa
El aire frío puede irritar las vías respiratorias y provocar que los músculos alrededor de los bronquios se tensen, desencadenando silbidos, tos o dificultad para respirar.
A esto se suma la temporada de gripe y otros virus, que incrementan el riesgo de infecciones y pueden derivar en neumonía u otras complicaciones en personas asmáticas.
Por ello, especialistas recomiendan extremar medidas preventivas, especialmente en espacios cerrados donde los virus suelen circular más fácilmente.
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Medidas esenciales para controlar el asma en invierno:
Vacunarse y reforzar la higiene
Las personas con asma tienen mayor probabilidad de complicaciones al contraer influenza. Por ello, la vacunación anual sigue siendo la principal herramienta de protección.
Además, lavarse las manos con frecuencia —al menos 20 segundos con agua tibia y jabón— y usar gel antibacterial reduce notablemente el riesgo de contagio.
Preferir el ejercicio bajo techo
Las actividades al aire libre, sobre todo correr o realizar deportes intensos en clima frío, pueden actuar como detonantes.
Optar por gimnasios, clases en interiores o rutinas en casa ayuda a evitar crisis. Un calentamiento previo también es fundamental, ya que estudios han demostrado que prepara mejor a los pulmones y reduce los síntomas inducidos por el ejercicio.

Cubrir la cara con algún accesorio como las bufandas
Cubrir la boca y nariz con una bufanda, cubrebocas o cuello térmico ayuda a templar el aire antes de que llegue a los pulmones, lo que disminuye la irritación causada por el frío seco. Es un paso sencillo y muy efectivo para prevenir molestias.

Evitar chimeneas o estar cerca del humo
Aunque puede resultar acogedor, el humo disminuye la función pulmonar y agrava los síntomas del asma.
Lo mismo ocurre con el humo del tabaco o velas aromáticas en exceso, por lo que es recomendable mantener los ambientes ventilados y libres de contaminantes.
Prepararse para una crisis: la importancia del plan de acción
Incluso con cuidados constantes, las crisis pueden presentarse en cualquier momento. Los especialistas recomiendan contar con un plan de acción elaborado con el médico tratante. Este debe incluir:
- Medicación de rescate y control, siempre a la mano.
- Señales de alerta temprana para actuar de inmediato.
- Actividades o situaciones que deben evitarse.
- Instrucciones claras sobre qué hacer ante una crisis severa.
- Información de contacto del médico o centro de salud.
- También se aconseja revisar el inhalador y los dispositivos de medicación para asegurarse de que funcionan correctamente, así como mantenerlos protegidos del frío extremo.

Otras recomendaciones útiles
Humidificar ligeramente los espacios si el aire está muy seco.

Mantener las ventanas cerradas en las mañanas muy frías y ventilar en las horas más templadas.
Evitar perfumes fuertes, aerosoles o productos de limpieza irritantes.
No suspender tratamientos de control durante el invierno.
Con información de Access Community Health Network.
WFH
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