¿Cómo funcionan las vacunas de ARNm y dengue que México busca producir?
México impulsa producción de vacunas contra dengue y cáncer mediante tecnología ARNm y alianzas farmacéuticas

México dio un nuevo paso en su política de soberanía sanitaria con el anuncio de una estrategia para producir vacunas en territorio nacional mediante alianzas entre farmacéuticas globales, industria local y el Estado.
El plan contempla tanto la manufactura de biológicos existentes como el desarrollo de nuevas fórmulas dirigidas a enfermedades prioritarias, entre ellas el dengue y distintos tipos de cáncer, en un esquema que combina transferencia tecnológica, infraestructura industrial e investigación científica.
Durante el anuncio oficial, la presidenta Claudia Sheinbaum informó la firma de un acuerdo entre la farmacéutica estadounidense Moderna, la empresa mexicana Laboratorios Liomont y la paraestatal Birmex para instalar capacidades de producción de vacunas en el país, particularmente bajo la plataforma de ARN mensajero.
El convenio contempla manufactura local e investigación científica conjunta con especialistas mexicanos en biomedicina.
¿Cómo funcionan las vacunas basadas en ARN mensajero?
Las vacunas basadas en ARN mensajero (ARNm) funcionan instruyendo al organismo para producir proteínas específicas que activan la respuesta inmunitaria. Esta tecnología adquirió relevancia global durante la pandemia de covid-19 debido a su rapidez de diseño, su capacidad de adaptación ante variantes virales y su escalabilidad industrial, factores que la posicionan como una de las plataformas más versátiles de la biotecnología contemporánea.
El acuerdo anunciado no se limita a la producción de vacunas ya existentes, sino que también contempla investigación para el desarrollo de nuevos biológicos. Entre las líneas prioritarias mencionadas se encuentran vacunas contra dengue y proyectos oncológicos en fase temprana, orientados a entrenar al sistema inmune para reconocer y atacar células tumorales específicas.
Las primeras en fabricarse serían precisamente las de ARNm, plataforma que no utiliza virus vivos ni inactivados. En su lugar, introduce una instrucción genética temporal para que el cuerpo produzca una proteína del patógeno. El sistema inmunológico detecta esa proteína como extraña y genera defensas.

Entre sus principales ventajas se encuentran:
- Desarrollo más rápido frente a nuevos virus.
- Adaptación a variantes.
- Producción escalable.
- Posible uso en enfermedades no infecciosas.
Esta base tecnológica es la que abre la puerta a desarrollos más complejos, como las vacunas oncológicas.
Una vacuna contra el dengue
Es una vacuna diseñada para proteger contra los cuatro serotipos del virus del dengue, característica relevante en regiones endémicas donde circulan múltiples variantes del patógeno. Infectarse por un serotipo no protege contra los otros e incluso puede aumentar el riesgo de dengue grave en reinfecciones, de ahí la importancia de una inmunización tetravalente.
Su desarrollo busca reducir:
- Casos sintomáticos.
- Hospitalizaciones.
- Dengue grave.
La manufactura regional permitirá ampliar la disponibilidad de dosis y fortalecer campañas de inmunización en América Latina, donde la enfermedad mantiene alta incidencia anual.

Vacunas contra el cáncer: la nueva frontera
Además del dengue, el acuerdo con Moderna abre la puerta al desarrollo de vacunas oncológicas basadas en ARNm, un campo en expansión dentro de la medicina personalizada. A diferencia de las vacunas infecciosas, estas no previenen virus, sino que buscan que el sistema inmune reconozca tumores.
Su funcionamiento parte de un proceso individualizado:
- Se analizan mutaciones del tumor de un paciente.
- Se identifican proteínas exclusivas del cáncer.
- Se diseña una vacuna personalizada.
- El sistema inmune aprende a atacar esas células.
Este enfoque ya se investiga en patologías como melanoma, cáncer de pulmón y tumores sólidos avanzados, con ensayos clínicos en curso a nivel internacional. La eventual participación mexicana podría incluir investigación clínica, producción regional y transferencia tecnológica especializada.
Infraestructura estatal y colaboración privada
El modelo anunciado integra tres niveles operativos dentro de la cadena de producción:
- Farmacéuticas globales, encargadas del desarrollo tecnológico.
- Industria nacional, responsable de manufactura y escalamiento.
- Estado, enfocado en distribución y política sanitaria.
En este esquema, Birmex funcionará como brazo público para producción y abasto, mientras que empresas como Liomont y Moderna aportan infraestructura industrial y capacidades técnicas para la fabricación de biológicos.
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