Médicos chinos utilizan hígado de cerdo para tratar insuficiencia hepática, sin trasplante

Médicos en China usan un hígado de cerdo modificado fuera del cuerpo para tratar insuficiencia hepática y enfrentar la escasez de trasplantes.

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Médicos chinos utilizan hígado de cerdo para tratar insuficiencia hepática.Inteligencia Artificial.

Durante décadas, la falta de órganos ha sido uno de los mayores límites de la medicina moderna. La pregunta ha sido siempre la misma: ¿qué hacer cuando el cuerpo falla y no hay un donante disponible? 

En China, un grupo de médicos decidió ensayar una respuesta poco convencional que hoy llama la atención del mundo médico: usar un hígado de cerdo modificado genéticamente como soporte temporal para pacientes con insuficiencia hepática. El resultado abre una puerta inesperada en el tratamiento de esta enfermedad.

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Médicos chinos utilizan hígado de cerdo para tratar insuficiencia hepática.Canva

¿Qué hicieron los médicos en China?

El procedimiento consistió en conectar la sangre del paciente a un hígado de cerdo genéticamente modificado, colocado dentro de una máquina especializada que mantiene el órgano en condiciones similares a las del cuerpo humano. 

Este sistema permitió que la sangre circulara a través del hígado porcino para que este realizara funciones esenciales del hígado humano, como eliminar toxinas, producir proteínas y regular el metabolismo.

La intervención fue realizada el 5 de febrero de 2026 por un equipo médico del Xijing Hospital, en Xi’an, y representa una alternativa innovadora ante la escasez global de órganos humanos disponibles para trasplante, una problemática que afecta a millones de personas en todo el mundo.

A diferencia de un trasplante tradicional, el hígado del paciente no fue removido. El órgano animal funcionó como un apoyo temporal mientras el hígado humano permanecía en su lugar. 

Este tipo de intervención se describe como un “puente terapéutico”, es decir, una solución temporal que permite estabilizar al paciente mientras se espera un trasplante humano o se evalúa una posible recuperación del hígado propio.

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Médicos chinos utilizan hígado de cerdo para tratar insuficiencia hepática.Inteligencia Artificial.

Cómo funciona la perfusión extracorpórea con hígado de cerdo

Esta técnica puede entenderse como una diálisis avanzada, pero en lugar de un filtro artificial, se utiliza un órgano vivo. El sistema de perfusión normotérmica controla variables como temperatura, presión y oxigenación, manteniendo el hígado porcino “funcional” fuera del cuerpo.

Mientras el órgano animal procesa la sangre, el hígado del paciente puede “descansar” o ganar tiempo para evitar un deterioro mayor. 

Este enfoque no busca reemplazar de inmediato al hígado humano, sino comprar tiempo, una estrategia clave en pacientes con insuficiencia hepática aguda o aguda sobre crónica.

Además, al no implantar el órgano en el cuerpo, se reduce la necesidad de inmunosupresión intensa, lo que disminuye el riesgo inmediato de rechazo, una de las mayores barreras históricas de los xenotrasplantes.

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Médicos chinos utilizan hígado de cerdo para tratar insuficiencia hepática.Canva

En qué se diferencia de un trasplante tradicional

El hígado porcino utilizado fue sometido a seis modificaciones genéticas, diseñadas para reducir la reacción del sistema inmunológico humano y mejorar la compatibilidad biológica. Estas modificaciones buscan evitar que el cuerpo reconozca al órgano como una amenaza inmediata.

La investigación en xenotrasplantes ha avanzado rápidamente en los últimos años. En octubre de 2025, un estudio publicado en la revista Journal of Hepatology documentó el caso de un paciente con cirrosis hepática y cáncer de hígado que sobrevivió 171 días tras recibir un injerto auxiliar de hígado de cerdo modificado genéticamente, manteniendo también su hígado original.

Este caso demostró que los órganos porcinos pueden cumplir funciones metabólicas complejas en humanos durante periodos prolongados, aunque también puso sobre la mesa desafíos importantes relacionados con la coagulación y la respuesta inmunitaria a largo plazo.

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Médicos chinos utilizan hígado de cerdo para tratar insuficiencia hepática.Canva

Resultados tras 66 horas de soporte hepático

Durante el tiempo que el hígado porcino estuvo conectado al sistema extracorpóreo, los médicos observaron mejoras clínicas relevantes, entre ellas:

  • Descenso de los niveles de bilirrubina, indicador de una mejor eliminación de toxinas.
  • Mejoras en la síntesis de proteínas y en la coagulación, funciones esenciales del hígado.
  • Estabilización de parámetros bioquímicos y fisiológicos, acercándose a rangos más normales.

Aunque los resultados fueron considerados “satisfactorios”, los especialistas subrayaron que se trata de un solo caso, y que aún no es posible sacar conclusiones definitivas sobre su eficacia a gran escala.

Expertos internacionales coinciden en que este tipo de soporte podría ser clave para pacientes en estado crítico que no sobreviven el tiempo suficiente para recibir un trasplante convencional.

¿Qué falta por probar antes de su uso clínico?

A pesar del entusiasmo, la comunidad médica es cauta. Aún existen desafíos importantes:

  • Riesgo de rechazo inmunitario y problemas de coagulación, aunque reducidos por la edición genética.
  • Complicaciones infecciosas y de bioseguridad, especialmente en tratamientos prolongados.
  • Ensayos clínicos controlados y regulación estricta, indispensables para garantizar seguridad y eficacia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que miles de personas mueren cada año esperando un trasplante de órgano, y el hígado es uno de los más demandados debido a enfermedades como hepatitis, cirrosis y cáncer hepático.

Exploraciones como la perfusión extracorpórea con hígados porcinos no buscan reemplazar la donación humana, sino cerrar la brecha entre la demanda y la oferta de órganos. En países como China, donde más de 400 millones de personas viven con alguna enfermedad hepática, este tipo de estrategias podría salvar miles de vidas.

Aunque se trata de una experiencia inicial y aún limitada, los resultados observados aportan información para el desarrollo de nuevas estrategias que permitan estabilizar a pacientes en estado crítico. 

A la espera de ensayos clínicos más amplios y marcos regulatorios claros, este tipo de procedimientos se perfila como una opción complementaria en un contexto donde la escasez de órganos continúa siendo uno de los principales desafíos de la medicina de trasplantes.