¿Cada vez tomas más medicamentos para la migraña? Esta puede ser una señal de alerta
Aliviar el dolor de la migraña no siempre significa que la enfermedad esté controlada, sobre todo si los episodios aumentan o requieren más medicamentos.

Cuando aparece una migraña, el objetivo inmediato suele ser aliviar el dolor para poder continuar con el día; sin embargo, que un episodio desaparezca no necesariamente significa que la enfermedad esté bajo control.
Esta diferencia puede pasar inadvertida cuando una persona ya encontró una estrategia que le ayuda a reducir los síntomas cada vez que aparecen. Si el medicamento funciona o el dolor cede, es común asumir que el problema está resuelto.
Pero la migraña no sólo debe observarse por lo que ocurre durante un ataque. También importa qué tan seguido aparecen los episodios, cuánto duran, si han cambiado con el tiempo y qué pasa entre uno y otro.
“En consulta vemos que muchas personas consideran que tienen la migraña bajo control porque han encontrado una forma de aliviar el dolor cuando aparece. Sin embargo, controlar un episodio y controlar la enfermedad no son necesariamente lo mismo”, explica la doctora Tania Stephenson, medical manager de Bayer México.
¿Cuándo la migraña podría no estar bien controlada?
Una de las señales que conviene vigilar es si los ataques comienzan a presentarse con mayor frecuencia o si cambia la manera en la que aparecen.
También puede ser importante observar si la persona necesita recurrir al tratamiento con mayor regularidad para conseguir alivio. De acuerdo con la doctora, cuando los episodios aumentan, modifican su patrón o requieren medicamentos cada vez más frecuentemente, es recomendable realizar una valoración médica.

Esto significa que el manejo de la migraña no debería evaluarse únicamente con la pregunta: “¿se me quitó el dolor?”. También es necesario revisar cómo se ha comportado el padecimiento durante las últimas semanas o meses.
La frecuencia, duración e intensidad de los episodios, así como la aparición de otros síntomas o la necesidad creciente de utilizar medicamentos, pueden ayudar a identificar cambios relevantes en la enfermedad.
Uno de los escenarios que requiere especial atención ocurre cuando los dolores de cabeza aparecen cada vez más días al mes.
Cuando una persona presenta dolor de cabeza 15 o más días al mes durante más de tres meses y, al menos en ocho de esos días, existen características de migraña, podría tratarse de migraña crónica. El diagnóstico, sin embargo, debe ser realizado por un profesional de la salud.

Observar lo que pasa entre un episodio y otro
El control de la migraña no termina cuando desaparece el dolor. Observar la evolución de los episodios puede aportar información que muchas veces se pierde cuando la única preocupación es aliviar los síntomas del momento. Por eso, una herramienta sencilla que puede ayudar es llevar un registro.
Anotar cuándo apareció el dolor, cuánto duró, qué síntomas estuvieron presentes, qué tratamiento se utilizó y cómo respondió el cuerpo permite identificar patrones. Esa información también puede ser útil durante una consulta médica, especialmente si los episodios han cambiado con el tiempo.
El objetivo no es dejar de tratar el dolor cuando aparece. Aliviar un episodio sigue siendo importante, sobre todo cuando interfiere con las actividades diarias, el descanso, el trabajo o la calidad de vida.
La diferencia está en evitar que ese alivio momentáneo se convierta en la única medida para evaluar el estado de la enfermedad.
Por ello, si los ataques se vuelven más frecuentes, duran más tiempo, cambian de intensidad o es necesario recurrir cada vez más a medicamentos, puede ser momento de buscar orientación médica y revisar la estrategia de tratamiento.

Más que preguntarse únicamente cómo detener el siguiente episodio, el manejo de la migraña también implica observar cómo está cambiando la enfermedad a lo largo del tiempo.
Porque quitar el dolor puede resolver el problema de ese día, pero controlar la migraña significa mirar también lo que ocurre antes del próximo ataque.
¿Tomar medicamentos puede empeorar la migraña?
Cuando los medicamentos utilizados para aliviar una crisis se toman con demasiada frecuencia, pueden aparecer las llamadas cefaleas por uso excesivo de medicamentos o “dolores de rebote”.
Esto puede generar un círculo difícil de romper: el dolor aparece, se toma un analgésico, mejora temporalmente y después regresa, lo que lleva a utilizar nuevamente el medicamento. Con el tiempo, la frecuencia de los dolores de cabeza puede aumentar.
La American Migraine Foundation señala que el uso frecuente de algunos fármacos puede reducir el umbral para sentir dolor y reforzar las vías cerebrales encargadas de procesarlo.
El riesgo depende del medicamento y de cuántos días al mes se utilice. Por ejemplo, el uso de analgésicos simples durante más de 15 días al mes o de triptanes y algunos analgésicos combinados durante alrededor de 10 días mensuales puede favorecer este problema.
Esto no significa que los medicamentos para la migraña sean dañinos cuando se utilizan correctamente. El punto es que necesitar tratamiento para cada vez más episodios puede ser una señal de que la enfermedad requiere una nueva valoración médica.