5 tips para reducir los microplásticos en tu vida
Evitar usar plásticos de un solo uso, no solo reduce tu exposición a microplásticos, también es un hábito para proteger tu salud, y al planeta.

En un mundo cada vez más dominado por el plástico, un enemigo invisible se ha colado en nuestra vida cotidiana: los microplásticos.
Estas diminutas partículas, presentes en el agua, los alimentos y el aire que respiramos, representan un riesgo creciente para nuestra salud y el medio ambiente.
¿Sabías que, incluso sin darte cuenta, podrías estar consumiendo miles de microplásticos al día?

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¿Qué son los microplásticos y por qué están en todas partes?
Los microplásticos son fragmentos diminutos de plástico, de menos de 5 milímetros, que se encuentran dispersos en casi todos los entornos del planeta, desde los océanos hasta el aire que respiramos.
Su origen suele estar en productos plásticos más grandes que se degradan con el tiempo, como bolsas, botellas, ropa sintética, neumáticos, pinturas y fundas de dispositivos, según explica un artículo de la organización médica UCHealth.
Además, ciertos productos como exfoliantes, cosméticos y limpiadores abrasivos contienen microplásticos añadidos intencionadamente, en forma de microperlas o partículas abrasivas.
El problema es que estas partículas son tan pequeñas que no se filtran adecuadamente en los sistemas de tratamiento de agua y terminan acumulándose en el ambiente y, eventualmente, en nuestros cuerpos.

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Tips prácticos para reducir los microplásticos en casa
Estos son 5 tips recopilados de un artículo de la Organización AARP:
1. Limita el uso de plásticos de un solo uso
Evita envolturas, bolsas, cubiertos y recipientes plásticos desechables siempre que sea posible. Optar por alternativas reutilizables, como frascos de vidrio, bolsas de tela o recipientes de acero inoxidable, ayuda no solo a reducir los desechos, sino también a limitar tu exposición a los microplásticos.
2. Elige agua del grifo en lugar de agua embotellada
Si tienes acceso a agua potable segura, el agua del grifo es una mejor opción que el agua embotellada, señala Britta Baechler, bióloga marina y directora de Investigación de Plásticos en el Océano de la organización Ocean Conservancy.
Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences en 2024 encontró que un litro promedio de agua embotellada puede contener hasta 240,000 fragmentos de plástico, el 90% de ellos nanoplásticos tan pequeños que no pueden verse a simple vista.
Aunque el agua del grifo también puede contener microplásticos, su concentración es significativamente menor.
3. Evita calentar comida en recipientes de plástico
No todos los plásticos están diseñados para soportar altas temperaturas. Cuando calientas alimentos grasos en envases plásticos —especialmente en el microondas— se incrementa el riesgo de que compuestos del plástico migren al alimento.
Esto puede incluir sustancias químicas, que tienen efectos potencialmente nocivos para la salud. Usa vidrio, cerámica o acero inoxidable para calentar y almacenar comida caliente, especialmente si es grasosa o ácida.
4. Sustituye tablas de cortar y utensilios de plástico
Una fuente poco conocida de microplásticos son las tablas de cortar de plástico. De acuerdo con un estudio de 2023 realizado por la Universidad de Dakota del Norte, al cortar alimentos se liberan microfragmentos de plástico que pueden terminar en tu comida.
Opta por tablas de bambú, madera, mármol o vidrio, y considera cambiar tus espátulas y cucharones de plástico por utensilios de silicona, acero inoxidable o madera tratada.
5. Elige alimentos frescos o mínimamente procesados
Los alimentos altamente procesados no solo contienen aditivos poco saludables, sino que también pueden tener mayor carga de microplásticos, debido al contacto con maquinaria, empaques plásticos y procesos industriales.
Priorizar frutas, verduras, legumbres, carnes frescas y granos integrales te ayuda a reducir esta exposición.
Un informe publicado en la revista científica Environmental Science & Technology advierte que los envases plásticos de alimentos y bebidas son una fuente común de contaminación microplástica, tanto durante el almacenamiento como el transporte.

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¿En qué parte del cuerpo se han encontrado microplásticos?
Estudios recientes han identificado microplásticos en múltiples órganos humanos, incluidos el hígado, bazo, colon, pulmones, así como en la placenta, leche materna, heces e incluso en la sangre, según reportes publicados en Environment International y Science of the Total Environment.
La presencia en el torrente sanguíneo sugiere que estas partículas pueden viajar por todo el cuerpo, afectando potencialmente múltiples sistemas. Las concentraciones más altas se han detectado en el colon y el hígado, órganos involucrados en la digestión y desintoxicación.
Riesgos para la salud y el ambiente
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha alertado que los microplásticos están presentes en todos los niveles de la cadena alimentaria y en el agua potable. Esto significa que nuestra exposición diaria es constante, aunque no siempre evidente.
Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estima que actualmente se generan 400 millones de toneladas de residuos plásticos al año, y advierte que esta cifra podría triplicarse para el año 2060 si no se implementan cambios estructurales urgentes.
En México, si bien la mayoría de los estados han aprobado leyes para prohibir plásticos de un solo uso, Greenpeace México considera que estas medidas aún son insuficientes. La organización pide la aprobación de una Ley General Antiplásticos, que prohíba los productos con microplásticos añadidos y que obligue a las empresas a asumir la responsabilidad por su producción y comercialización.
¿Qué efectos tienen los microplásticos en la salud?
Aunque todavía hay mucho por investigar, evidencias científicas mencionadas por Greenpeace México indican que la exposición prolongada a microplásticos podría estar asociada con:
- Toxicidad celular
- Inflamación crónica
- Daño al ADN
- Efectos neurodegenerativos
- Alteraciones del sistema inmunológico
Los microplásticos ya no son un problema invisible. Están en nuestra comida, agua, aire e incluso en nuestros cuerpos.
Adoptar hábitos conscientes en casa —como evitar plásticos de un solo uso, preferir agua del grifo, reducir alimentos procesados y cambiar utensilios— puede marcar una diferencia real, tanto para tu salud como para el medio ambiente.
Aunque queda mucho por descubrir, los estudios actuales subrayan la necesidad urgente de reducir nuestra exposición diaria a estas partículas y presionar por regulaciones más estrictas que prioricen la salud pública y la sostenibilidad.
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