¿Qué son las cocineras tradicionales? Guardianas de la gastronomía mexicana
Conoce qué son las cocineras tradicionales, por qué tienen un papel clave en la gastronomía del estado y qué retos enfrentan para mantener viva la cocina local.

Las cocineras tradicionales son mujeres que han mantenido vivas las recetas y formas de cocinar que se han pasado de generación en generación. Su papel no se limita a preparar alimentos: también conservan la memoria, las costumbres y los sabores que identifican a cada comunidad y estado.
Conoce más sobre qué son, cuál es su importancia para la cocina local, cómo se les ha dado reconocimiento y cuáles son los retos que enfrentan hoy en día.
¿Qué es una cocinera tradicional?
Las cocineras tradicionales son guardianas de recetas antiguas que han aprendido de sus madres y abuelas. Su conocimiento incluye desde la elección de los ingredientes, la forma de prepararlos y hasta el momento del año en que se utilizan. Estas prácticas están ligadas a las celebraciones y al calendario de cada comunidad.
La UNESCO, al reconocer la cocina mexicana como Patrimonio Cultural Inmaterial, destacó justamente este valor: que la cocina no es solo una receta, sino un conjunto de prácticas agrícolas, rituales y modos de preparar y compartir los alimentos.
En el pasado, estas mujeres tenían un rol esencial en la vida comunitaria: preparaban la comida de fiestas patronales, bodas y otras reuniones importantes. Hoy se les reconoce como la base de la tradición gastronómica en cada región.

¿Qué importancia tienen las cocineras tradicionales?
- Preservar los sabores locales: gracias a ellas, los platillos típicos como moles, tamales, caldos o postres mantienen su sabor y forma original. De este modo, la cocina de cada estado se conserva auténtica y ligada a la tierra.
- Apoyo a productores locales: las cocineras tradicionales usan maíces criollos, chiles, hierbas y frutas que se producen en la región. Esto ayuda a que los campesinos sigan cultivando esas variedades y que no se pierdan.
- Enseñanza a nuevas generaciones: muchas cocineras participan en talleres, encuentros y ferias donde muestran cómo se prepara cada receta. Así, transmiten su conocimiento a jóvenes, visitantes y turistas, manteniendo vivo el orgullo por la gastronomía estatal.
En los últimos años, el trabajo de las cocineras tradicionales ha sido más visible gracias a ferias, programas culturales y medios de comunicación. Esto ha permitido que se valore su aporte y que los platillos locales sean reconocidos también en otros lugares.
Su participación en eventos y festivales no solo da a conocer la cocina del estado, también impulsa el turismo y apoya a las comunidades que dependen de la producción de ingredientes locales.
Sin embargo, también existen riesgos: cuando las recetas se usan de forma comercial sin respetar a las comunidades, se corre el peligro de perder su valor cultural. Por eso, especialistas señalan la importancia de crear apoyos y reglas que protejan a las cocineras y sus conocimientos.

¿Qué problemas presentan las cocineras tradicionales?
A pesar de ser un pilar fundamental en la gastronomía de cada estado, las cocineras se ven afectadas por diversos factores:
- Falta de relevo generacional: muchos jóvenes buscan otros oficios.
- Pérdida de ingredientes: los cambios en el campo y el clima afectan la producción de variedades locales.
- Condiciones económicas difíciles: la mayoría de las cocineras trabajan con pocos recursos y apoyo limitado.
Hay muchas cosas que se podrían aplicar para revertir los problemas antes mencionados:
- Crear programas estatales que apoyen ferias y talleres donde participen jóvenes.
- Impulsar certificaciones y mercados que beneficien directamente a las comunidades.
- Documentar recetas y técnicas de manera participativa, respetando a las cocineras como autoras colectivas.
- Fomentar alianzas entre instituciones, escuelas y proyectos de turismo responsable para asegurar ingresos sin perder la esencia cultural.

Las cocineras tradicionales son el corazón de la gastronomía de cada estado. Gracias a ellas, los sabores, las técnicas y las costumbres se mantienen vivos. Su trabajo sostiene la identidad local, impulsa la producción regional y protege la memoria colectiva. Cuidar y apoyar a estas mujeres es fundamental para que los sabores que nos representan sigan formando parte de nuestra vida cotidiana.
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