¿Cuántos días después de la fecha de caducidad se puede consumir un alimento?
Descubre cuánto tiempo es seguro consumir alimentos después de su fecha de vencimiento, según expertos.

¿Cuántos días después de la fecha de caducidad se puede consumir un alimento? Saber interpretar los días de vencimiento puede salvar tu comida y tu bolsillo. Y es que antes de tirar lo que ya no sirve, ¡es mejor leer esto!
Para muchos consumidores, la fecha impresa parece una sentencia inapelable. Pero ¿qué significa realmente esa fecha?, ¿cuánto tiempo después podemos confiar en un alimento? La respuesta no es tan simple como “x días después”. Depende del tipo de producto, de cómo se ha almacenado y de qué fecha estamos hablando: caducidad, consumo preferente o el “venderse antes de”.
Contrario a la creencia popular, muchos alimentos siguen siendo seguros después de esa fecha siempre y cuando no presenten señales de deterioro —y aún más importante—, siempre que sepas qué tipo de fecha figura en la etiqueta.

¿Qué significa “fecha de caducidad”?
La fecha de vencimiento, también llamada fecha de caducidad, es el día límite que el fabricante indica para consumir un alimento sin peligros para la salud. Superada esa fecha, el producto podría no ser seguro, especialmente si se trata de alimentos perecederos como carnes, lácteos o platos preparados.
Existe una gran diferencia entre:
Fecha de consumo preferente: indica hasta cuándo el producto mantendrá su calidad óptima (sabor, textura o aroma). Después de esa fecha puede seguir siendo seguro, aunque la calidad se reduzca, de acuerdo con el Gobierno de México.
Fecha de caducidad (o vencimiento): indica hasta cuándo el alimento es seguro para consumir. Pasada esta, podría representar un riesgo.

¿Cuántos días después de vencido puedo consumir un alimento?
Lácteos (leche, yogur, queso)
La leche pasteurizada puede ser segura unos días después de la fecha si ha sido refrigerada correctamente y no huele mal o tiene grumos; el yogur, especialmente si ha estado siempre en frío, puede durar varios días o incluso semanas tras la fecha de consumo preferente sin peligro —siempre que no muestre signos de deterioro.
Mientras que los quesos curados pueden mantenerse seguros aun después de la fecha si no hay moho no característico y se han conservado bien.
Pan, galletas y productos secos
Los productos secos como pan de molde, galletas y bollería suelen tener baja humedad, lo que dificulta el crecimiento de bacterias. Con buen almacenamiento (en lugar fresco y seco), pueden consumirse incluso semanas o meses después de la fecha impresa, aunque pueden perder textura o sabor.
Pastas, arroz y legumbres
Los alimentos secos no perecederos pueden durar mucho más que lo indicado, en algunos casos hasta un año o más después de la fecha si el envase está intacto y no hay humedad o plagas.
Enlatados y conservas
Las latas de sopa, verduras o legumbres son especialmente resistentes: si el envase está íntegro (sin abolladuras, hinchazón ni óxido) pueden ser seguros varios años después de la fecha de consumo preferente.
Importante: si una lata está abollada, hinchada o presenta fugas, podría ser peligroso consumirla.
Carnes y pescados frescos
Los productos altamente perecederos como carnes frescas, pollo o pescado deben consumirse antes o en la fecha de caducidad. Pasado ese plazo, sin señales evidentes de deterioro, el riesgo de crecimiento bacteriano (como Salmonella o E. coli) es mayor.
Huevos
Los huevos pueden seguir siendo seguros después de la fecha impresa si han sido refrigerados adecuadamente. Un truco común: el test de flotación. Si el huevo se hunde, es fresco; si flota, es mejor desecharlo.

Señales de alarma que indican que debes desechar un alimento:
- Si un alimento huele mal —especialmente productos lácteos, carnes o comidas cocinadas— es señal de deterioro.
- El moho que no es propio del producto (por ejemplo, moho verde/negro en pan o queso) indica que ya no debes consumirlo. En productos enlatados o empaquetados al vacío, si el envase está abollado o hinchado, puede significar presencia de bacterias peligrosas
Las fechas de caducidad o vencimiento preferente son guías útiles, pero no siempre indican inmediatamente cuando algo deja de ser seguro. La clave está en interpretar bien la etiqueta, conocer el tipo de alimento, y confiar en tus sentidos antes de tirar o consumir un producto.
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