¡Que los legisladores paren oreja!
Las leyes se hicieron para los hombres y para los jóvenes, no para los viejos. J. Marshall Mi querido viejo: aquí hemos relatado con todo detalle el esfuerzo que hacen muchos queridos viejos, muchas organizaciones de expertos y de viejos, ...

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
Las leyes se hicieron para los hombres
y para los jóvenes, no para los viejos.
J. Marshall
Mi querido viejo: aquí hemos relatado con todo detalle el esfuerzo que hacen muchos queridos viejos, muchas organizaciones de expertos y de viejos, para solicitar, pedir y exigir que en México los cada vez más numerosos viejos tengamos no sólo el derecho a la vida y la salud, sino a disfrutar plenamente los años viejos; es cierto —aquí lo he mencionado— que los avances de la ciencia y de la técnica hacen que nuestras vidas puedan ser diferentes y mejores que las de nuestros abuelos, y debemos celebrarlo, pero también es cierto que falta mucho, que muchos miles de queridos viejos no son bien atendidos y cuidados cuando los años pasan, y llegan a la vejez con achaques y con enfermedades que se pudieron prevenir y evitar en los años anteriores.
Por eso, todo lo que se haga es poco; el Insen es poco menos que un gesto de buena voluntad, por sus pocos alcances y su poco presupuesto; y el Instituto Nacional de la Senectud, dirigido por un eminente médico Luis Miguel Gutiérrez Robledo, tiene una tarea amplísima y ha logrado avances importantes, pero, a pesar de sus esfuerzos, aún no puede cumplir sus objetivos.
Por eso es estimulante que varios grupos de entusiastas promotores del envejecimiento saludable, invitados por los miembros de la familia Miranda, creadores de la revista Adulto Mayor, el valor de la experiencia, se reunieron con la Asociación de Enlace Cultural de México en la Comisión de Atención a Grupos Vulnerables en la Cámara de Diputados para realizar un foro que duró dos días, en el que se presentaron a los legisladores muchos de los temas que nos interesan y que deberán convertirse en leyes y normas para mejorar la calidad de vida de los queridos viejos.
Y fue estimulante ver a muchos queridos viejos en la Cámara de Diputados dar con su presencia-testimonio acerca de que hay mucho que hacer en favor de la vejez, y decir a los legisladores que urge diseñar políticas públicas para que todos los viejos seamos reconocidos como parte integrante y vital de la nación.
Y los legisladores escucharon lo que los expertos dijeron sobre el proceso de envejecimiento, sobre la creciente ola de viejos que superará muy pronto al número de jóvenes y adultos, sobre las carencias en la legislación que nos tienen considerados como inferiores a los hombres, las mujeres o los niños; y también se habló sobre otros asuntos: las enfermedades, los albergues para los viejos, los cuidados paliativos, la bioética y otros temas.
Como amateur de la comunicación, me llamó poderosamente la atención el módulo en el que se habló de la comunicación, y es que esto es de vital importancia, porque lo primero que pierde el querido viejo es la comunicación con los demás: no oye bien, no ve bien, es más lento en sus movimientos, de modo que todo lo que hagamos en comunicación es importante y puede ser vital.
Porque ahora contamos con medios de comunicación maravillosos, y así escuchamos todo lo que hacen los Miranda no sólo con la revista, sino en Twitter y Facebook, así como los cursos que ofrece en su local de la colonia Roma; también escuchamos a la comunicadora y gerontóloga Ana del Consuelo Muñoa Duchateau que tiene un interesante programa de radio llamado La Ceiba, que aborda los asuntos de la vejez, y a la comunicadora Patricia Cervantes, quien, junto con Concha León Portilla, tienen otro programa, Enlace 50, y se dedican a comunicarse con un número cada vez mayor de viejos.
¿Pararán la oreja los legisladores?, ¿se darán cuenta de que 13 millones de mexicanos que hemos dejado la vida trabajando merecemos mucho más de lo que ahora nos ofrece el país?, ¿se darán cuenta de que el México de hoy fue forjado con el trabajo de hombres y mujeres que ahora tenemos 60, 70 o más años, y que es importante que nos tomen en cuenta?
Por lo pronto, ahí estuvimos, ahí escuchamos a los expertos, ahí estuvieron los legisladores, esperemos que paren oreja, veremos lo que pasa y, si no, seguiremos insistiendo.