#PrimeraNETA: Previo a recibir un pedacito, unas migajas del Mundial, ya empieza a repetirse la conocida escena: lo que en el discurso tendría que pasar, lo que se promete, lo que se medio hace y lo que pronto terminará su breve ciclo. Del seguimiento ni hablar: no se conoce, no es habitual y, aunque debería ser lo más importante, casi nunca lo es, no gusta. Estorba, complica. Esto es México y en estos tiempos mexicanos el poco esfuerzo y el mucho negocio vuelven a protagonizar la historia.
El Gobierno de la Ciudad de México presentó el proyecto Un Mundial donde la pelota ruede: promesas que se tienen que hacer, obras que se van a medio edificar, recursos que van a costar. Y, por supuesto, ganones en el medio, ganones que no necesariamente se convertirán en campeones del mundo ni en menores de edad debutando en la gloriosa #Molelandia. Son otro tipo de ganancias: las que se desprenden de rehabilitar y construir más de 500 canchas de futbol. Pero… ¿y si realmente funcionara lo que proponen? ¿Y si las primeras 60 nuevas canchas y las otras 240 rehabilitadas estuvieran listas antes del 28 de febrero, como se prometió el día de la presentación? ¿Y si en lugar de verlas grafiteadas e inundadas de caguamas, con el paso de los meses las viéramos vivas cada tarde? ¿Y si el programa permanente con promotores, especialistas y visores fuera realmente una prioridad del gobierno que lo encabeza?
Algo valioso tendría que obtenerse a cambio de comprometer más de 15 mil mdp para recibir apenas unas migajas de Mundial. La pregunta es: ¿alguien se va a encargar de esa cosecha? Preocupa que ese dinero termine desperdiciado, porque de agostos perdidos tenemos largo historial.
#SegundaNETA: La cosecha futbolera de las últimas décadas también se ha malogrado: la FMF decidió dejar de competir al máximo nivel de clubes: se hizo a un lado de la Copa Libertadores, renunció a la Copa Sudamericana y también le hizo ascos a la Copa América.
Los sepultureros de este asunto dirán que los calendarios se empalman, que hay que competir en la región. Y si se les pregunta por la eliminación del descenso, responderán que así “se hace más competitiva la liga”. Ya podrán construir 20 mil canchas nuevas previo a los 13 partidos que México recibirá del Mundial 2026.
Nada bueno se avecina: se cortarán listones, se obtendrán ganancias, se reinaugurará el Azteca, se cobrarán noches de hotel con un mil por ciento de incremento y, después, todo volverá a la normalidad. Aquí no hay hambre de trascender en la cancha, la voracidad es en lo económico.
#NETASextras: Mientras todo lo anterior sucede, Paco Memo presume en Instagram que va como titular con el Limassol FC, Acevedo se come cuatro ante Pumas soñando con ser el tercero en la lista final y Aguirre sigue intentando encontrar su 11 inicial.
*
