Los viejos, juntos, somos más fuertes
Somos mucho más que dos. Mario Benedetti Mi querido viejo, nada es más grato que ver a parejas de viejos viajando; a diferencia de las parejas jóvenes, que son más o menos independientes y cada cual va caminando a su paso, las parejas de viejos son algo digno de ...
Somos mucho más que dos.
Mario Benedetti
Mi querido viejo, nada es más grato que ver a parejas de viejos viajando; a diferencia de las parejas jóvenes, que son más o menos independientes y cada cual va caminando a su paso, las parejas de viejos son algo digno de admiración: él la protege, la ayuda al caminar, vigila su andar y la toma del brazo si es preciso; ella a su vez lo cuida, le limpia la cara, cuida que no olvide nada, ambos son la realización de lo que dice en su poema Mario Benedetti: “si te quiero es porque sos, mi amor mi cómplice y todo, y en la calle codo a codo, somos mucho más que dos”.
Y si esto es cierto en las parejas, querido viejo, es mucho más cierto en los grupos de personas a quienes nos une la edad.
Cada vez más me entero de grupos de viejos, parejas, hombre y mujeres solos, etcétera, que encuentran compañía y que tienen actividades productivas. ¿cuáles?, ¿hacen negocios?, no precisamente, pero la actividad más productiva es la alegría de vivir, el compartir intereses, sea en un deporte, en una afición, en un juego, o en la literatura, la escritura, la pintura, la escultura y modelado, qué se yo.
Cada vez admiro más a los grupos de viejos que viven en una colonia y tienen actividades juntos, porque se refuerzan los lazos de amistad y se descubren nuevas oportunidades de disfrutar la vida.
Mi querido viejo: en estos días he estado revisando mi biblioteca, y me topé con un libro del doctor José Carlos García Ramírez, titulado Envejecimiento Mundial y Desafío Regional, que hace años presenté en una conferencia, en el que se tratan casi todos los aspectos de la vida del viejo, los avances y descubrimientos, pero también sus limitaciones, enfermedades y carencias; en este libro, el doctor García Ramírez invita a todos a participar activamente para que a los viejos se nos tome en cuenta, que no seamos solamente “los ancianitos” a los que hay que consentir mientras se mueren, sino que somos un importantísimo grupo de 10 millones de ciudadanos que tenemos derechos, derecho a la salud, derecho al trabajo, derecho a la recreación, derecho a ser tratados con respeto, derecho a vivir felices.
Y así como una pareja que se lleva bien son “más que dos”, los viejos, si nos unimos, podremos lograr que en la familia, en la sociedad y, sobre todo, en el gobierno, se diseñen políticas de atención real a los viejos, no simples fórmulas “asistencialistas” de beneficencia.
Mi querido viejo: podemos y debemos ser “más que dos”, y tú puede participar con quienes conoces, viejos compañeros de escuela, viejos vecinos, etcétera; si alzamos la voz, nos llegarán a oír, en particular en estos meses en que se decidirá el futuro de nuestro país.
*Médico y escritor
