Creo que se puede

Yo creo que puede mejorar la política de todo el mundo, si miramos los retratos de los otros, para que los conozcamos y los descifremos, o si vemos el espejo de nosotros, para que nos reconozcamos y nos aceptemos. Que los gobernados elijamos bien y que los elegidos gobiernen bien. Que todos lo hagamos con seriedad, con responsabilidad, con realidad, con sinceridad y con racionalidad.

 Me entusiasma que Artemis II es un éxito de la humanidad y no sólo de Estados Unidos. Las criaturas de Prometeo son superiores a sus adversidades. Nunca dudaré de nuestro destino científico y de nuestro destino humanístico. Newton, Leibnitz y Kepler nos llevaron a la Luna. Montesquieu, Madison y Hamilton nos llevaron al Estado moderno. ¡Ah, caray! Son 300 años y nos siguen ayudando. 

Se me dirá que soy un ingenuo. Pero la historia y la vida me han demostrado que hay tiempos en que la política ha sido generosa y se da a manos llenas, pero hay tiempos en los que es tacaña y regatea. Veamos algunos retratos que nos pueden decir cómo son los otros. Entiendo que Cuba es una equivocación. Entiendo que Afganistán es un atraso. Entiendo que no entiendo lo que es Venezuela.

Cuba me parece una equivocación, pero no por el comunismo, al que no comparto ideológicamente, pero tampoco clasifico como un error. Creo que el comunismo chino ha sido acertado hasta ahora y que el comunismo soviético fue la mejor solución postrevolucionaria. 

Pero creo que el proyecto cubano ha sido un yerro. Primero, porque fue tardío. Quiero a Cuba y me duele su tardanza histórica. Llegó tarde a la independencia. Llegó tarde al comunismo. Y llegará tarde al neocapitalismo. Han culpado al embargo estadunidense. Pero tampoco comercian con Rusia ni con China ni con Alemania ni con Francia ni con México. No venden porque no producen. No compran porque no venden. Los europeos casi no se interesan en invertirles. Y los rusos creo que ya se cansaron de regalarles. En cambio, Afganistán no está equivocado, sino que está atrasado. Cuba se perdió en el camino. Afganistán se perdió en el tiempo. No porque el islamismo sea un atraso. Hay países islámicos avanzados que están insertos en la vida y en la comunidad europea, tal como Turquía. Pero el afgano no es un atavismo teológico sino anacrónico. Está atorado no por su creencia, sino por su videncia. Su visión del Estado y de la humanidad está mil años por atrás de nuestra visión del mundo. 

Por eso digo que hay comunismo en bruto y comunismo en fino. Que hay islamismo en fresco y hay islamismo en rancio. Que hay capitalismo, que hay liberalismo y que hay socialismo en bárbaro y que los hay en civilizado.

En un podcast recién comenté, con Rodrigo Pacheco, un espejo de lo que somos. Hace 35 años creíamos que un tratado comercial con EU sería para que ellos nos vendieran y nosotros les compráramos sus cigarros, sus chocolates y sus hamburguesas congeladas. No sabíamos lo que somos. 

Hoy, sabemos que nosotros somos los que venden y que ellos son los que compran. Que les vendemos desde automóviles hasta aguacates. Que no tenemos un socio de tercera, sino a la potencia compradora más grande del planeta y de la historia. Que el balance nos resulta ganancioso y que hasta su presidente nos tiene tanto miedo que nos impone aranceles defensivos. Todo ello. gracias a nuestros excelentes empresarios, trabajadores, financieros y negociadores. 

Es cierto que no todo va bien, pero que no todo va mal. Quizá no tengan remedio el Tren Maya ni Dos Bocas ni el huachicol ni la reforma judicial. Pero, además, pareciera que también va muy mal la política. Pero esa sí puede tener remedio. Por eso, urge componer la política. Cuando ella va bien, todas nuestras crisis pueden tener solución. 

Tengo otros 50 espejos nuestros que me dan esperanza. Sólo falta que despertemos y que nos miremos. Que es claro que sí se puede y que realmente no soy ningún ingenuo. Y que nosotros no somos el cordero, sino que nosotros somos el tigre.