¡Apaguen sus celulares!

“No permitas que el teléfono te use a ti”.

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

“No tenemos WiFi, platiquen entre ustedes”.Letrero en un restaurante

Mi querido viejo: aquí hemos platicado de la maravilla que son los equipos que nos permiten comunicarnos con el mundo entero; estoy seguro que tú ya has incorporado estas nuevas tecnologías de la comunicación a tu vida diaria, tan es así que como tú, yo recibo mensajes de mis lectores que han encontrado a sus viejos compañeros de escuela a través del teléfono celular y sus aplicaciones y gracias a eso han vuelto a reunirse después de muchos años de no verse; tú empleas el teléfono para comunicarte, para hacer un comentario de alguna noticia, tal vez usas el Facebook para publicar tus fotos, sus recuerdos, etcétera.

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Así las cosas, uno de los consejos más importantes frente a los nuevos métodos de comunicarnos es: “usa tu teléfono, no permitas que el teléfono te use a ti”, y es que lo que ahora pasa es que si vas a la calle, es casi imposible que veas a un individuo sin un teléfono: hombres y mujeres, niños y adolescentes, viejos y viejitas, gordos y flacos, ricos y pobres, viven hoy atados al teléfono celular, y los puedes ver silenciosos, caminando con la cabeza inclinada sobre el teléfono, tecleando, sin cesar, mensajes o buscando información de todo tipo.

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Y lo terriblemente malo de ese asunto, es que todos, en especial los niños y jóvenes, ya no conversan, en la calle y en la escuela están atados a su teléfono y en ocasiones están junto a su amigo o amiga, ¡y se están tecleando uno al otro!; eso produce un triste aislamiento en muchos momentos, y así en un restaurante, la familia no va a departir y conversar, sólo a comer sin hablar, porque el papá está enviando mensajes a la oficina, la mamá teclea con una amiga, los hijos hacen lo mismo y todos comen en absoluto silencio, ¿y la comunicación humana, dónde queda?

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Y lo peor, querido viejo, es que en la familia ya no conversamos, y las veces que nuestros hijos y nietos vienen a visitarnos, están todos y cada uno con sus teléfonos celulares, “chateando”, como se dice pochamente; ¿y la conversación, dónde queda?

Los celulares encendidos son el obstáculo para que haya una buena conversación, por eso el consejo de esta semana: “¡apaguen sus celulares!”; cuando lleguen contigo pídeles que dejen sus celulares a un lado y que platiquen contigo, que te cuenten sus aventuras y que oigan lo que les puedes contar o enseñar por tu experiencia.

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Estoy seguro que la primera vez será difícil, porque muchos niños, jóvenes y adultos se han vuelto adictos al teléfono y no pueden alejarse de él ni por un instante; ¡apaguen sus celulares!, enséñales que ellos son más importantes que un aparato, que sus palabras y la conversación personal son valiosas, que nuestro lenguaje es hermoso y que la mejor manera de compartir es platicando, así de sencillo, platicando unos con otros.

La adicción a los teléfonos celulares es muy grave, nos vuelve sordos, mudos y tontos; debemos aprender a usarlos y no a ser sus esclavos.

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Médico y escritor

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