Prohibida la entrada a uniformados, menores de edad y mujeres…
Seguramente usted recuerda, estimado lector, el letrero que se encontraba a la entrada de las pulquerías, expendios ahora en desaparición, cuando menos en las grandes ciudades: “Prohibida la entrada a uniformados, menores de edad y mujeres”; pensé en estos decretos excluyentes cuando en las semanas anteriores el secretario de Turismo, Enrique de la Madrid Cordero, propuso la despenalización del uso lúdico de la mariguana

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
Ésto con el objetivo de que los turistas puedan gozar de la cannabis sin temor a ser molestados por la autoridad, mientras que en el resto del país los mexicanos con un carrujo de mariguana serán detenidos inexorablemente. La propuesta fue motivo de muchos comentarios, pero el mérito que tuvo es que, una vez más, se puso en el tapete el añejo problema de la criminalización de la yerba.
Al igual que con la mariguana, las prohibiciones respecto del consumo de alcohol en México pueden ser motivo de una amplia disquisición: ¿por qué un uniformado no puede pedir pulque?, ¿y las mujeres, son seres de segunda? Estos mandatos absurdos persisten hasta la fecha, como cuando se decreta la “ley seca” en alguna fiesta o conmemoración, lo que lleva a la compra masiva de alcohol antes del día señalado; yo viví la experiencia en un día festivo de “ley seca”, cuando en el bar de Sanborn’s me dijeron que no podían servirme alcohol, pero que si iba al restaurante que estaba a unos pasos y ordenaba cualquier cosa, ahí sí lo podían servir (tomamos unos sabrosos whiskys con unos molletes). Éstas y muchas otras disposiciones decimonónicas deben desaparecer.
Como deberá desaparecer toda esa legislatura inútil y onerosa con la que el INE pretende regir las elecciones de este año; los candidatos no podían ser candidatos, sino precandidatos hasta ahora, y luego ellos no podrán hablar, pero sus partidos sí lo podrán hacer, total, que es un galimatías, sólo superado por las declaraciones, mensajes, discursos y presentaciones de todos los precandidatos que no nos dicen nada de sus principios, de sus proyectos, de las razones que tienen para llegar al poder, lástima de tiempo, dinero y esfuerzos.
Pero quiero comentar una vez más acerca del tema que ha causado el encarcelamiento de miles de mexicanos, el fallecimiento de muchos de ellos y la desolación y muerte en todo el territorio nacional, solamente porque en alguna ocasión alguien dijo que la mariguana “volvía locos” a los soldados mexicanos: la criminalización de la cannabis.
Tristemente, como lo afirmó hace unos días Vicente Fox, ha habido miedo para enfrentar el problema derechamente y decirle al pan, pan y al vino, vino, y después de la singular propuesta de De la Madrid, no sucedió nada, sino una mesa redonda celebrada el jueves pasado en un canal nacional, con la presencia de Vicente Fox, Angélica de la Peña, Fernando Belaunzarán, Julio Sánchez y Tépoz, Ricardo Barroso y Ramón Villegas, tres “a favor” y tres “en contra” de la liberación de la mariguana.
El programa televisivo, que auguraba algo interesante por su título Si hubiera sabido, no vengo, resultó plano, insulso y sin resultado alguno, comenzando por la pregunta que fue: ¿está de acuerdo con que se legalice la mariguana en Baja California y Quintana Roo?; ¡ése no es el problema!, claramente se sabe que la ley prohíbe legislaciones locales y que corresponde a la Federación dictar leyes en esta materia para todo el país. Los contendientes, salvo Angélica de la Peña y Vicente Fox, no dijeron nada que fuera importante, y una vez más se perdió la oportunidad de analizar, en serio, el problema.
Mientras sigamos teniendo declaraciones de banqueta y comentarios sesgados, no se podrá avanzar; quien esté interesado realmente en el tema deberá leer con cuidado el libro Marihuana y Salud, que recopiló el doctor Juan Ramón de la Fuente con un grupo de expertos y publicó el Fondo de Cultura Económica en 2015.
Ahí están analizados todos los aspectos de la bioquímica y farmacología de la cannabis, el impacto biológico, sicológico y social de su consumo, los aspectos culturales, en particular las leyes y la penalización de su uso, así como los programas preventivos y manejo terapéutico integral. Con este análisis hay materia suficiente para que los legisladores actúen y ofrezcan a México un panorama distinto, en el que la mariguana no sea objeto de penalización por su siembra, cultivo, comercialización y consumo, como ocurre ya en muchas partes del mundo.
La prohibición de los uniformados, menores de edad y mujeres en las cantinas, la “ley seca” y la criminalización de la cannabis tienen algo en común: son manifestaciones de un retraso cultural, científico y legal que debemos combatir con razón y con razones.