Interestelar: “Contacto” recargada

Me confieso gran admiradora del cine de Christopher Nolan. La trilogía de Batman es impecable, pero me quedo con dos de sus películas hasta hoy: Amnesia Memento, 2000 y Origen Inception, 2010. En ocasiones Nolan une fuerzas con su hermano Jonathan en la construcción de ...

Me confieso gran admiradora del cine de Christopher Nolan. La trilogía de Batman es impecable, pero me quedo con dos de sus películas hasta hoy:  Amnesia (Memento, 2000) y Origen (Inception, 2010).

En ocasiones Nolan une fuerzas con su hermano Jonathan en la construcción de sus argumentos. Ambos han desarrollado un buen oficio para las historias “envolventes” que parecen capas que cubren otra, y otra, y otra más.  El gran atractivo de Amnesia –basada en un cuento corto de Jonathan–, y Origen –escrita solamente por Christopher– es precisamente que habiendo elaborado guiones muy complejos, con numerosas vueltas de tuerca y hasta connotaciones oníricas y filosóficas, ambas películas son redondas, no quedan cabos sueltos y las subtramas están bien concluidas.

Interestelar (Interstellar, Estados Unidos, 2014) está basada en un guión escrito al alimón por ambos hermanos. Hasta ahora me parecía que los Nolan habían sido muy  originales, pero es evidente que este nuevo argumento bebe de manera abundante de Contacto dirigida por Robert Zemeckis en 1997, basada en la novela homónima de Carl Sagan y su esposa Anne Druyan.

La historia en Interestelar parte de un futuro en el que la humanidad está en grave riesgo a raíz de una especie de plaga causada por el cambio climático y la negligencia humana. La agricultura se ha agotado en todo el mundo, y el maíz es la última especie que precariamente responde en el cultivo. El ambiente está totalmente desequilibrado y nubes y tormentas de denso polvo tienen minada la salud de millones de personas. El planeta es inhabitable.

En este contexto un granjero viudo, Cooper, interpretado por Matthew McConaughey, quien por cierto actúa también en Contacto,  trabaja intensamente para la supervivencia de sus dos hijos y suegro. Cooper colaboró como piloto de pruebas e ingeniero para la NASA. Tiene una comunión especial con su hija de 10 años Murph, con la que comparte la curiosidad e inquietud por la investigación científica y que habla de “fantasmas” que hacen contacto con ella en su habitación.

En esta crisis que puede desembocar en la extinción del género humano, la NASA ha descubierto que una inteligencia no humana, -“ellos”- ha colocado  un agujero de gusano en nuestro Sistema Solar cerca de Saturno, dentro del que se tienen evidencias de que hay tres planetas en los que la vida humana podría prosperar.

Los “fantasmas” de Murph resultan ser mensajes de “ellos” en clave Morse, que guían a Cooper a una instalación secreta de la NASA comandada por el Profesor Brand, un siempre convincente Michael Caine, presente en casi todas las películas de Nolan. Brand dirige una misión para explorar ese agujero de gusano en la busca de un nuevo hogar para la humanidad. Cooper, se debate entre su apego a la familia y su obligación para con la especie. Decide aceptar la misión causando un profundo dolor a Murph, que está consciente que esto puede significar no volver a ver a su padre.

Es evidente que los hermanos Nolan conocen el tema de la física, astrofísica, física gravitacional, etc. y pueden hacer un buen coctel con estos conocimientos para armar un guión lleno de vericuetos.  Su asesor científico es el físico teórico Kip Thorne, muy reconocido en los altos círculos de la ciencia en el mundo, y que tuvo una larga relación con Carl Sagan.

Interestelar tiene influencia también de Stanley Kubrick y su 2001: Una odisea del espacio, pero esto es casi una constante en el cine de ciencia ficción dentro del que esa película marca un antes y un después.

Las reflexiones filosóficas en torno a nuestra condición humana y la existencia de otras inteligencias, los viajes en el tiempo y el espacio, la trascendencia de los lazos a través del amor,  un padre y una hija con una comunicación casi sobrenatural,  son grandes guiños a Contacto, con la diferencia de que el lenguaje en Interestelar es particularmente complicado e invita más que a entender, a sentir esta película.

La banda sonora de Hans Zimmer da un realce extraordinario a las escenas de acción en el espacio junto con el dominio de los efectos especiales por parte de Nolan, que trata de cerrar un círculo pero deja algunos hilos sueltos en el guión.

Probablemente es necesario verla dos veces, pero de que es recomendable no hay duda.

Temas:

    X