EPN, anticorrupción... sexenio en blanco

En la actual transición del poder, las cuentas del pasado esperan quedar sin castigo si alcanzan los márgenes del “borrón y cuenta nueva” del próximo gobierno.

Una hoja casi en blanco o con algunos rayones de la “garra del tigre” de los estados. Ése es el balance contra la corrupción en el gobierno de Peña Nieto, que cierra con miles de carpetas de investigación en el armario de la PGR, en espera de verse si las resucita el próximo gobierno o deja que se pudran. La impunidad es el peso del gramaje de la hoja de servicio de un sexenio dominado por escándalos sobre enriquecimiento inexplicable, tráfico de influencias y escándalos de desviación de recursos públicos en un desorden institucional de instrumentos para combatirlo.

La permisividad se impuso desde el comienzo de la administración, como recordaba un alto funcionario, porque la negociación del Pacto por México aconsejó no pedir cuentas al gobierno anterior para sacar las reformas estructurales. En la actual transición del poder, las cuentas del pasado esperan quedar sin castigo si alcanzan los márgenes del “borrón y cuenta nueva” del próximo gobierno o el cobijo de acuerdos legislativos y del presupuesto 2019 con su sucesor, a pesar de su promesa de campaña de acabar con la corrupción.

¿Qué entrará y quedará fuera del combate a la corrupción del próximo gobierno? De entre los más de 486 casos de corrupción que acumula la PGR sin detenidos o procesados entre célebres escándalos como los de Odebrecht, 17 denuncias sobre la Estafa Maestra —con montos por tres mil millones de pesos— o los 70 expedientes por la presunta desaparición de 60 mil millones de pesos en la gestión de Javier Duarte, en Veracruz.

Desde el caso Tradeco, la constructora favorita en el sexenio de Calderón, hasta OHL o Higa, favorecidas por Peña Nieto, la mayoría de las denuncias sobre trasgresiones en la licitación o adjudicación de obra en los últimos dos sexenios se ha cerrado con inhabilitación de funcionarios menores. La corrupción en la administración pública es “muy, muy grande”, confía una alta responsable por cuyo escritorio han pasado las principales investigaciones del sexenio. López Obrador ha prometido barrer la escalera de corrupción de arriba a abajo, pero no está claro en qué peldaño iniciará la limpia.

Las investigaciones por presuntos sobornos de Odebrecht al extitular de Pemex, Emilio Lozoya, no han caminado un ápice, a pesar de que el anterior procurador, Raúl Cervantes, dejó el cargo con anuncios a bombo y platillo de que se resolvería. Nadie ha firmado nada que lo pueda incriminar, ni en las investigaciones por cohecho de la constructora brasileña ni en la cadena de mando de la SCT en el Socavón del Paso Express de Cuernavaca. Ahora todos esperan que el manto del perdón alcance también a esas carpetas, como llegó con la liberación de Elba Esther Gordillo con el cambio de las condiciones políticas que permitieron “evidenciar” las deficiencias del ministerio público para armar la acusación. Aunque huela a las viejas formas de amnistía a los enemigos castigados por desafiar al poder al subir al carro ganador.

¿Corrupción por falta de profesionalismo u obstrucción de la justicia? La ASF —según Animal Político— dejó de presentar denuncias a la PGR desde marzo pasado con el cambio de titular que pactaron PRI y Morena en el Congreso. No obstante, gobernadores salientes de varios estados, como Veracruz o Morelos, han buscado protegerse con fiscales a modo que les cubran las espaldas. De la misma forma, la designación de un fiscal general por acuerdo entre el actual gobierno y el entrante es un mensaje que refuerza el blindaje en los estados.

El balance negativo anticorrupción deja un estado de desorden, especialmente grave en las condiciones institucionales de seguridad y defensa. Incluso circulan reflexiones poco usuales sobre la preocupación respecto del orden institucional, por ejemplo, la reciente obra del general Bernal Reyes (Orden Institucional y Seguridad Nacional), sobre la urgencia de rescatarlo de la desarticulación de intereses disruptivos, como la corrupción para recuperar la confianza en ellas. Esta clase de aportaciones debería recogerse en el perfil de propuestas que Defensa y Marina entregarán mañana lunes a López Obrador sobre los candidatos a ocupar esas instituciones.

Temas: