“Traición al legado histórico”

Rosario Robles, exjefa de Gobierno de la Ciudad de México, regresa a la escena pública como una de las firmantes del muy plural Frente Amplio Democrático (FAD).

Los más de mil días que pasó en la cárcel por la llamada Estafa Maestra, de la que fue exonerada, no mermaron su determinación de frenar la regresión democrática que vive México desde 2018.

Rosario forma parte de ese batallón agrupado en las siglas del FAD, para frenar una reforma electoral que se perfila autoritaria.

En el Frente aparecen nombres como Lorenzo Córdova, Vicente Fox, Margarita Zavala, Francisco Labastida, Jesús Ortega y Demetrio Sodi, académicos, juristas, intelectuales, activistas, periodistas, empresarios.

La plática con la exjefa de Gobierno tuvo lugar en el Sanborns de Paseo de las Palmas. Rosario venía de su semanal intervención en el programa de entrevistas de Adela Micha. No quiso opinar sobre el libro Ni venganza ni perdón: una amistad al filo del poder, de Julio Scherer y Jorge  Fernández Menéndez. “No lo he leído”, dijo.

Pero luego luego dio color de lo que quería destacar: la reforma electoral que se perfila.  “Es una traición al legado histórico, producto de una lucha que se dio para que los votos se contaran y se contaran bien”, nos dijo.

Recordó que a la izquierda, particularmente al entonces PRD, esa lucha le costó más de 500 muertos. “Hoy pretenden desmantelar ese sistema para quedarse con el poder en exclusiva. No es coherente con esta lucha histórica,” subrayó.

Hizo notar que todas las reformas electorales que se han aprobado en los últimos 30 años, han sido por consenso de todas las fuerzas políticas. “No han tenido el objetivo de avasallar a nadie”, aseveró.

La de 1996, por ejemplo, arrebató al gobierno federal el control de los comicios y facilitó la alternancia, después de 71 años del PRI en el poder. La de 2007 redujo el financiamiento público a los partidos. La de 2014 transformó el IFE en INE, convirtiéndolo en una autoridad nacional autónoma, que organiza elecciones federales y coordina los OPLE (autoridades electorales locales) que, por cierto, quieren eliminar.

“El sistema electoral ya está apropiado. Los órganos electorales son afines al gobierno. Hay financiamiento ilegal (narco incluido). Está más que documentado”, sostuvo Rosario.

Agregó: “Ya ni siquiera el programa de resultados preliminares está funcionando, como lo vimos en la revocación de mandato en Oaxaca”.

La exjefa de Gobierno no dejó pasar la sobrerrepresentación ilegal que hay en el Congreso. Es pertinente recordar que Morena, Verde y el PT tuvieron 54% de los votos y ocupan, en la Cámara de Diputados, 74% de las curules.

Ese atraco a la voluntad popular ha permitido al oficialismo hacer de la Constitución lo que le da la lana.

“Pero para mí —subrayó— el centro del debate es la intervención del crimen organizado en las elecciones”.

Hizo una evaluación del gobierno de Clara Brugada que plasmaremos en este espacio en la columna de mañana.

* Oficialmente no hay todavía un proyecto de reforma electoral. Las desavenencias de Morena con sus aliados del Verde y el PT han retrasado el envío de la iniciativa al Congreso. Los votos de la chiquillada son indispensables para aprobarla. Es reforma constitucional y requiere dos tercios de los votos.

Todavía ayer, Ricardo Monreal, presidente de la Jucopo en San Lázaro, dijo que en la Secretaría de Gobernación, en la Comisión presidencial para la reforma electoral y Morena, PT y Verde llevan a cabo un “intento” de redacción que deje contentas a las partes.

“Seguramente la semana próxima tendremos resultados o avisos de los acuerdos a los que se llegaron. En este momento no tenemos nada formal”. Y agregó: “Hasta que llegue la iniciativa veremos hasta dónde avanzaron los tres partidos coligados, para después iniciar un proceso muy amplio, al que vamos a invitar al PAN, PRI, MC.”

Veremos.

* El Consejo Universitario de la UNAM aprobó, por mayoría, el nombramiento de Rosaura Martínez Ruiz como integrante de la Junta de Gobierno (JG) de la máxima casa de estudios. Muchos preveían turbulencia y división por la elección de la nueva integrante de la JG. La cuestionaban porque es hija de la secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, Rosaura Ruiz.

Al final, la votación fue de 27 consejeros a favor, cinco en contra y 18 abstenciones. “El Consejo jaló clara y mayoritariamente con el rector”, aseguran en Ciudad Universitaria.

Agregan que será la última vez que se elijan así los miembros de la JG.

Nos dicen también que se aprobó el presupuesto y que, aún en condiciones restrictivas, aumentarán los recursos para becas, formación docente y apoyo a la investigación.

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