Voto prostituido

El voto libre y secreto, instrumento fundamental de la democracia, va perdiendo valor y la manipulación de éste lo ha vuelto, más bien, una herramienta de desestabilización social que ya no refleja la voluntad popular

El arte de la política, en las democracias, consiste en hacer creer al pueblo que es él quien gobierna.

                L. Latzarus

De nueva cuenta, en estos días la prensa británica informaba de más irregularidades, incluso del inicio de investigaciones criminales, con motivo del voto prostituido en el “referéndum” por aquellos que estaban a favor del comúnmente llamado Brexit y que utilizaron fondos públicos para lograr su objetivo.

El desconcierto y la incertidumbre están manifiestos en el pueblo del RU sobre la realidad de un voto viciado. ¿Cómo votamos en realidad? Se podía leer en páginas frontales de los diarios.

La prostitución del voto para favorecer la salida del Reino Unido de la UE (Vote Leave) resultó efectiva para este propósito, la diferencia pasó del 1% hasta el 7%, según datos entregados recientemente al Parlamento británico por Christopher Wylie, quien trabajó para Cambridge Analytica, el Brexit ganó por unos 600 mil votos, sin esta manipulación no se hubiera alcanzado el 51.9 vs. 48.1 por ciento. Lo anterior sumado a datos de prueba que indican malversación de fondos para la compra de miles de votos en ese sentido. La comisión electoral británica ha estimado, hasta el momento, un financiamiento ilegal (dinero oscuro) de más de diez millones de libras esterlinas.

En un solo caso un joven estudiante recibió £625,000.00 para desviar el voto en favor del Brexit. El aparato proBrexit ha admitido, en días pasados, haber utilizado toda clase de subrepticios y falacias para desviar el sentido del referéndum y lograr su objetivo.

Irregularidades que alcanzan lo criminal, muchas de sus acciones fueron llevadas a cabo por una organización paralela cuyo objeto único era el manejo de fondos públicos de manera fraudulenta y otras acciones llevadas a cabo por una empresa canadiense, asociada con Cambridge Analytica, para manipular datos e influir el voto, con consecuencias gravísimas, como se ha visto a más de un año y medio del referéndum que decidió la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Una cantidad considerable de ciudadanos británicos continúa buscando revertir la decisión y mantienen la idea de un segundo referéndum. Las investigaciones que se llevan a cabo en EU por una fiscalía y el Senado de ese país en relación con la campaña de Trump, reflejan un mecanismo similar utilizado y que lo llevó al triunfo. Noticias falsas, financiamientos en redes fantasma, actuaciones sobre perfiles específicos de usuario, alquimias electorales harto sofisticadas, etcétera, han hecho que la sospecha y la duda fundada se apoderen del voto popular y éste deje de cumplir con su naturaleza: expresión soberana de la voluntad de los ciudadanos de una nación.

Las revelaciones sobre la manipulación de Facebook, las gravísimas conductas de Cambridge Analytica, que ha participado en elecciones al menos en 200 procesos electorales, incluido México, han cimbrado las raíces de la democracia en el orbe; lo más grave, han traicionado la voluntad, la libertad y la esperanza de los pueblos que apuestan a la democracia como fórmula de gobierno.

El “voto limpio” se pierde, en su lugar aparece el voto oscuro, de castigo, voto del miedo, comprado, inducido, en fin, del voto prostituido. Esta manipulación genera un voto ilegal, inmoral y antisocial, demuestra la ineficacia de los sistemas electorales, especialmente del referéndum y el plebiscito, fórmulas que exacerban el resentimiento social, cuyos resultados provocan serios daños a la sociedad, en la mayoría de los casos irreparables.

Quien así decide o gobierna lo hace ilegalmente y destruye la cédula primaria de la democracia.

LA ELECCIÓN QUE VIENE

La saturación de propaganda política de precampañas y ahora campañas de los aspirantes a la Presidencia de la República en México con descalificaciones, acusaciones, agravios, promesas ilusorias de imposible realización, vamos, actos proselitistas vacíos y estériles. Ante esta realidad se sobrepone un panorama de violencia y corrupción. El crimen organizado sin límites ni contención ha desatado una guerra contra México al amparo de la impunidad, los ataques actuales a la población mostraron su execrable faz atacando la práctica del vía crucis, devoción profunda del pueblo mexicano, en diversos puntos del país.

Estos acontecimientos nos mueven a pensar en qué pasará cuando la ciudadanía acuda a las urnas el próximo 1 de julio. ¿Voto del miedo con miedo?

Esta caótica situación, desde luego, pondrá en entredicho la votación y qué decir de fórmulas populistas como el referéndum y el plebiscito, que han probado su ineficacia.

En todo caso, la mayor amenaza para nuestra democracia, a mi juicio, es y será el abstencionismo, lo deseable es un voto razonado, sin manipulaciones, un voto que no se prostituya, un voto limpio que refleje la inteligencia de nuestro pueblo para elegir a quien real y verazmente se comprometa y cumpla a regresar la paz y el bienestar social a esta gran nación.

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