PrimeraNETA
Tres descaradas campañas para suavizar la probable incompetencia. Por si sí o por si no, andan amarrándole las navajas al gallo antes de llegar siquiera al palenque. La primera campaña que se echó a andar con todo orden y fuerza fue la del meta del Tri Guillermo Ochoa: medios de comunicación deportivos anclados de un video donde Paco Memo aparece en un entrenamiento, sin mostrar velocidad, que impresione más que a los propios propagandistas; se replica desde cuentas personales y en las del medio que representan varias veces al día.
Para la segunda campaña se utilizaron menos medios de comunicación y más bots de y para redes sociales: menos medios porque si lo que se pretende es defender la remodelación del Estadio Banorte, la campaña cuesta más dinero. La tercera campaña recién empieza y en ella se busca que la gente conozca las nuevas e “impresionantes” suites del Centro de Alto Rendimiento, en donde dormirán los convocados de Aguirre: “Impresionante la tecnología de punta la de estas suites”, narran los reporteros en campo, mientras la cámara panea para dejar ver piso de loseta, modestas camas matrimoniales y floreros con follaje de plástico; “impresionantes instalaciones donde se han gastado más de 400 millones de pesos”, narran en su transmisión. Tres grandes campañas para tratar de salvar gallo, gallinero y palenque.
#SegundaNETA
Tres campañas lanzadas, tres campañas fallidas. El gallo para alinear como titular contra Sudáfrica no es el 13, es el 12. Ayer, contra Portugal, Rangel anduvo más que solvente. El Palenque falló, nada de aquellos grandes cambios prometidos en la campaña previa; la recia y jocosa afición de #Molelandia reportó pocos cambios de fondo: misma explanada, mismos torniquetes y, por si aquello fuera poco, el nuevo Estadio Banorte se enlutó cuando un aficionado de 26 años sufrió una mortal caída antes del silbatazo inicial. Se pagaron boletos de cuatro mil pesos o más en primerísima fila para no ver absolutamente nada. El gallinero a nadie le importa. Tres intentos, tres fallos.
#NETASextras
Hay una campaña que debería activarse pronto, ésa sí: la de llamar al mejor portero del país por su nombre y apellido: Raúl Rangel. Aquello de El Tala déjenselo a Alfredo Talavera y su gran legado. Las cosas por su nombre, y los logros también: cuidar la cabaña del Tri y la del “chiverío” a la vez es misión de gente grande; lo mínimo sería llamarlo por su nombre: Raúl Rangel.
