Venganzas y bofetadas
Recurriendo al más clásico de los dichos populares: a Claudia Sheinbaum el tiro le salió por la culata una vez más. La jefa de Gobierno ordenó y encabezó una orquestada venganza política en contra de Sandra Cuevas, alcaldesa suspendida temporalmente del cargo en la ...
Recurriendo al más clásico de los dichos populares: a Claudia Sheinbaum el tiro le salió por la culata (una vez más).
La jefa de Gobierno ordenó y encabezó una orquestada venganza política en contra de Sandra Cuevas, alcaldesa suspendida temporalmente del cargo en la Cuauhtémoc para finalmente recular en sus acusaciones y en su sed de venganza por haber sido derrotados en las casillas en lo que consideraban el corazón de Morena en la Ciudad de México.
Sandra Cuevas fue acusada de tres delitos: robo, abuso de autoridad y discriminación, por parte de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, quienes aseguraron haber sido agredidos por la alcaldesa, retenidos en contra de su voluntad y despojados de sus pertenencias en las oficinas de la alcaldía, por lo cual una jueza ordenó suspenderla del cargo mientras se realizaba la investigación pertinente.
Desde un inicio, Cuevas rechazó las acusaciones y apuntó una persecución política por parte de Sheinbaum, así como un montaje encaminado a recuperar la alcaldía que perdieron por la vía del voto ciudadano. Por supuesto, la mandataria negó la persecución, sin embargo, poco tardó en darse cuenta del terrible error que cometía y la frágil posición en la que ponía a los elementos de la corporación que dirige Omar García Harfuch.
Los delitos de los cuales se le acusaba a Cuevas se encuentran tipificados en el Código Penal de la CDMX, con la agravante de ser cometidos por un funcionario público. De todos ellos, hago especial énfasis en el delito de lesiones, descrito en los artículos 130 y 131, en donde se establece que la pena mínima de seis meses a dos años de prisión se dará cuando la lesión tarde más de 15 días en sanar. Es decir, Sandra Cuevas tendría que haber lesionado a uno de los policías de tal manera que a éstos le tomaría por lo menos dos semanas recuperarse; por supuesto, éste no fue el caso.
Ninguno de los supuestos delitos pudo ser probado por lo que sólo bastó una disculpa de Cuevas y un acuerdo reparatorio para que se dejara el capítulo atrás y la venganza política de Sheinbaum quedara a medias.
¿Por qué Claudia Sheinbaum no tuvo otra alternativa que desistir y Cuevas regresará a sus funciones de alcaldesa? Fueron las mismas causas políticas que la motivaron las que también se convirtieron en su principal complicación. Cuando notó que la percepción pública era en su contra y se afectaba más su anticipada campaña presidencial, entonces decidió recular y dar dos pasos atrás.
La lógica de fondo era: si un funcionario público puede ir a la cárcel por una bofetada a otra persona (de lo que se acusaba a Cuevas), ¿en qué posición se dejaba a los policías de la ciudad que en cada protesta y marcha son artífices de golpes, agresiones y laceraciones a los manifestantes? Lesiones que en muchos casos sí tardan más de 15 días en sanar y cumplen más con la tipificación del delito descrito en el Código Penal. Si Cuevas permanecía presa por ese delito, lo congruente es que todo policía que hace uso injustificado de la fuerza también fuera a la cárcel. Es por eso por lo que tampoco en el Congreso de la CDMX se promoverá su destitución.
Las denuncias en contra de Cuevas palidecen en comparación con otros probables abusos de autoridad cometidos por elementos de la policía capitalina, como la desaparición de tres jóvenes en el estado de Morelos, y el asesinato de dos de ellos en la CDMX, en donde presuntamente habrían participado elementos de la SSC local, de acuerdo con el testigo sobreviviente.
¿Cómo podría la jefa de Gobierno mantener su venganza política contra Cuevas por una supuesta bofetada cuando tienen un cuerpo policial violento y coludido por el crimen? Era insostenible la acusación y si una bofetada significaba la cárcel, cualquier agresión no justificada de los policías habría significado la misma aplicación e interpretación de la ley. Era algo que no estaba dispuesta a pagar.
Por supuesto que el caso de Sandra Cuevas tuvo un trasfondo político, por más que lo niegue Sheinbaum. Quiso meter a la cárcel a la persona que les arrebató la alcaldía. Quiso entregar un tributo al líder supremo al regresarle la Cuauhtémoc, así se tuviera que hacer un uso sedicioso de la fiscalía y las instituciones.
Se extinguió por ahora la persecución política de la jefa de Gobierno, pero otras vendrán. Tan fue un asunto político que una disculpa pública bastó para que toda su venganza se desmoronara. Cambió la justicia por su campaña y quedó en ridículo como siempre lo hace.
