LAS NUEVAS
¿Qué términos recientes han entrado al Diccionario de la lengua española? ¿De verdad la RAE sigue actualizando el idioma?
R: Sí, y a un ritmo notable. En sus actualizaciones más recientes, la RAE ha incorporado decenas de palabras que reflejan cambios culturales, tecnológicos y sociales. En la versión 23.8.1 del diccionario, presentada en diciembre de 2025, se añadieron voces como crudivorismo, loguearse, microteatro, milenial y turismofobia, además de expresiones complejas como alfombra mágica o foto de familia. Otra actualización de 2025 destacó términos que ya circulaban ampliamente en el habla cotidiana, como gif, bocachancla, marcianada y farlopa. La lógica es clara: si una palabra se usa de forma sostenida en la sociedad, la RAE la registra. El diccionario no inventa la lengua; la documenta. Estas incorporaciones muestran un español vivo, permeable a la tecnología, a la cultura digital y a los cambios generacionales. Y también recuerdan que, aunque algunos términos desaparecen, muchos otros nacen cada año.
SLOW TRAVEL
Últimamente escucho hablar de “slow travel”. ¿Es una moda o una tendencia real?
R: Es una reacción al turismo acelerado. Después de años de viajes exprés, itinerarios imposibles y fotos repetidas en los mismos miradores, muchos destinos están impulsando un modelo más pausado: estancias largas, menos desplazamientos y más contacto con la vida local. Ciudades como Kioto, Lisboa o Reikiavik han comenzado a promoverlo como alternativa al sobreturismo. El turismo lento no sólo reduce la presión sobre barrios saturados; también mejora la experiencia del viajero. Menos listas de “imperdibles”, más tiempo para caminar, conversar y descubrir. En un mundo obsesionado con la velocidad, viajar despacio se volvió un lujo cultural.
BAJO EL MAR
Pensé que ya lo habíamos visto todo bajo el mar. ¿Qué queda por descubrir?
R. No, la verdad es que conocemos mucho más de la superficie de la Tierra, como es obvio, que de lo que está bajo la superficie del mar. Le comparto que la NASA estima que sólo conocemos con detalle alrededor de 20% del fondo oceánico. El resto es un mapa borroso lleno de montañas, cañones y ecosistemas desconocidos. Nuevas tecnologías —vehículos autónomos, sensores de profundidad, inteligencia artificial— están permitiendo explorar zonas antes inaccesibles.
Además, hay un interés renovado por estudiar los océanos como clave para entender el clima, la biodiversidad y hasta el origen de la vida. La exploración ya no es sólo aventura: es ciencia aplicada al futuro del planeta.
COLECCIONES DIGITALES
¿No se supone que el arte debe verse en persona? ¿Por qué ahora todo es digitalizable (la acabo de inventar, el termino correcto es “digitalizar)?
R: Esta práctica se debe a que la digitalización amplía el acceso. Museos como el Prado, el Louvre o el Met han invertido en escaneos de alta resolución, recorridos virtuales y archivos abiertos. Esto permite que millones de personas —incluidos estudiantes, investigadores y curiosos— puedan explorar obras que quizá nunca verán físicamente.
Además, las colecciones digitales funcionan como seguro cultural: protegen el conocimiento ante desastres, guerras o deterioro natural. No reemplazan la experiencia presencial, pero la complementan. En un mundo hiperconectado, el arte también necesita su copia de seguridad.
