Un gobierno vacío

Claudia Sheinbaum suma una muerte más a su catastrófica y mortal gestión: la palmera de la Glorieta de la Palma, en Paseo de la Reforma. Una crónica más de otra muerte anunciada y auspiciada por nuestra jefa de Gobierno, ausente de su cargo y lejana de los problemas ...

Claudia Sheinbaum suma una muerte más a su catastrófica y mortal gestión: la palmera de la Glorieta de la Palma, en Paseo de la Reforma.

Una crónica más de otra muerte anunciada y auspiciada por nuestra jefa de Gobierno, ausente de su cargo y lejana de los problemas reales de las y los capitalinos; más preocupada por las consultas de su jefe y de la construcción de su propia candidatura en 2024.

Esta semana, la jefa de Gobierno confirmó lo que ya para muchos era bien sabido y secreto a voces, pero no por eso era sorpresa: la muerte de la emblemática palmera de la principal vialidad de la CDMX, acto que Sheinbaum ha convertido en todo un carnaval, dejando en evidencia su nula empatía y ausente sentido de responsabilidad al convertir la muerte en un festival.

Regreso un año atrás cuando vecinos de la alcaldía Miguel Hidalgo alertaron al gobierno y a la propia Sheinbaum de la plaga que estaba atacando los árboles y palmeras en dicha demarcación.

El 15 de marzo de 2021, Francisco Javier Guerra, representante vecinal de Lomas de Chapultepec, hizo llegar un oficio a la jefatura de Gobierno, a la alcaldía, a la Secretaría del Medio Ambiente, a la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial y a un servidor, alertando del patógeno que estaba causando el deterioro y muerte de las 3 mil 210 palmeras que se ubican en la Miguel Hidalgo.

Las únicas autoridades en tomar en serio la preocupación fueron la PAOT y la alcaldía, quienes pusieron manos a la obra y levantaron un estudio para determinar el grado de deterioro y los patógenos que las afectaban, a fin de actuar en su tratamiento. Cabe resaltar que, por el volumen y dimensiones, no era suficiente el esfuerzo sin la intervención de la autoridad central, la Secretaría del Medio Ambiente y, por supuesto, de la jefatura de Gobierno.

Pero eran tiempos de las campañas para elecciones intermedias, Claudia Sheinbaum no tenía cabeza para otra cosa que no fuera rendir tributos y resultados –en lo que falló, dicho sea de paso– a Andrés Manuel López Obrador.

Ante la falta de respuesta, Francisco acudió a un evento público de la jefa de Gobierno en el Bosque de Chapultepec en agosto del año pasado. Intercambió palabras con Sheinbaum, quien le expresó estar al tanto del problema y que actuarían sobre el mismo, que no se preocupara.

Diez días después, el representante vecinal recibió un oficio de la Secretaría de Medio Ambiente de la CDMX en donde respondieron lo siguiente: “Referente a la emergencia ambiental que representan los patógenos que están acabando con las palmeras en Lomas de Chapultepec y la alcaldía Miguel Hidalgo... me permito informar a usted como vocero de la Secretaría del Medio Ambiente que, por el momento, no contamos con el recurso económico para llevar a cabo un plan de emergencia”.

Se conocía el problema, se sabía de su impacto y la amplitud de éste hacia otras zonas de la ciudad y simplemente no se hizo nada. Los recursos estaban enfocados a las campañas, después a la consulta; hoy es demasiado tarde y la (probablemente) más emblemática palmera de la Ciudad de México muere a sus 100 años.

Me pesa la indiferencia de la Secretaria del Medio Ambiente y de su titular, Marina Robles y, por supuesto, la de Claudia Sheinbaum, a quien simplemente ha dejado de interesarle la Ciudad de México. Es una figura ausente en los verdaderos problemas de la capital del país y hoy en día únicamente es visible en los eventos que imagina le ayudarán a construir su candidatura.

  • Claudia, si la ciudad dejó de importarte, por favor, ¡vete! Nos ayudarás más a los y las ciudadanas dejando el gobierno a alguien que sí le interese. Es claro que a ti te dejó de importar desde hace mucho.

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