Un gobierno invasor

La protesta en el edificio de la CNDH comenzó en principio como una protesta, tras la violación de una joven. Es decir, tiene un reclamo legítimo

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, debería explicar por qué la discrecionalidad de su actuar ante la recuperación del inmueble de la CNDH, sito en República de Cuba 60. No es un secreto para nadie que hay invasores afines a Morena que se han quedado con predios que no les correspondan, sin que nadie actúe.

Pero parece que el desprecio por la causa feminista puede más, porque ahora se pudo liberar el inmueble tras una denuncia presentada por la agresión a una mujer, a quien presuntamente integrantes del grupo Okupa Cuba le pidieron dinero para pedirle continuar su camino.

Este diario ha documentado otras invasiones ilegales y no pasa absolutamente nada, pero parece que las feministas si no representan votos para Morena, justamente porque se atreven a alzar la voz por la situación que se vive en el país y se atreven a señalar la falta de atención de las autoridades, pasan desapercibidas.

La protesta en el edificio de la CNDH comenzó en principio como una protesta, tras la violación de una joven. Es decir, tiene un reclamo legítimo.

De acuerdo con la página de Facebook Okupa Cuba Monumenta Viva, su grupo se sostiene con el dinero generado de las integrantes del Bloque Negro y ayudan a víctimas de violencia.

Ellas, en distintas ocasiones, han manifestado su apoyo en la búsqueda de que se respeten los derechos humanos de las mujeres a una vida libre de violencia, el derecho a decidir sobre su cuerpo, la erradicación de la trata de personas, y frente a la pandemia de covid-19 han exigido políticas públicas para atender las desigualdades de género.

Pero ni duda cabe que la ley en la CDMX, sobre todo en casos de la @FiscaliaCDMX contra opositores y en materia de desalojos, se maneja con criterios políticos. En resumen: lo que no tiene costo político ni electoral para Morena en esta ciudad se tolera y hasta se solapa.

Según datos de la propia Fiscalía, se iniciaron más de 17 mil 800 carpetas de investigación por el delito de despojo. Las alcaldías Iztapalapa y Cuauhtémoc lideran la estadística

En muchos hechos, el móvil es el mismo: invasores, identificados como Asamblea de Barrios, que ya sabemos que opera como un grupo de choque y podrían actuar en colusión con autoridades del gobierno, se apoderan de las propiedades. Los dueños de estos predios poco han podido hacer ante la impunidad y permisividad de quienes hoy gobiernan.

Porque mientras la clientela rinda votos, aunque operen fuera de la ley y contra el derecho de los ciudadanos.

Ésa sí ha sido una causa legítima para el gobierno que en el mayor de los casos logra expropiar la propiedad para que se la quede quien cometió el delito. Pero no pueden medir igual a las feministas, ellas sí son peligrosas, delincuentes, cuyos derechos no existen y cuyos reclamos no tienen atención.

Marcela Alemán se amarró a una silla en el interior de las oficinas de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), ubicada en República de Cuba para exigir justicia por la violación de su hija en San Luis Potosí hace cuatro años.

No fueron ellos mismos quienes se comprometieron durante la mañanera del presidente Andrés Manuel López Obrador, la entonces secretaria de Gobernación (Segob), Olga Sánchez Cordero, informó que luego de reunirse con familiares de víctimas se acordó mantener encuentros cada 15 días y aseguró que “sus legítimas preocupaciones y reclamos están siendo debidamente y puntualmente atendidos”. ¿Dónde quedaron aquellas promesas?

  • Una vez más entendemos que el Gobierno de la Ciudad de México está sometido a los caprichos de una sola persona y actúa sólo para salvaguardar los intereses de Morena y la rentabilidad política, podría hasta decirse parafraseando el viejo refrán: votos que no ven, gobierno que es indolente.

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