Sin sorpresas
En tanto Ebrard no acuda a la autoridad electoral, no tenemos por qué creerle que su posición es seria.La farsa del proceso de elección del candidato presidencial de Morena terminó sin sorpresa alguna. Como en los viejos tiempos del gobierno priista, ya todos los ...
- En tanto Ebrard no acuda a la autoridad electoral, no tenemos por qué creerle que su posición es seria.
La farsa del proceso de elección del candidato presidencial de Morena terminó sin sorpresa alguna. Como en los viejos tiempos del gobierno priista, ya todos los mexicanos sabíamos, desde hace muchos meses, quién sería la corcholata que contaría con el beneplácito del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Quizá la única diferencia entre aquella época del presidencialismo hegemónico priista, y esta época del presidencialismo hegemónico morenista, está en que el proceso del “dedazo” antes no salía tan caro. Ahora, de acuerdo con un recuento hecho por el periodista Carlos Loret de Mola, tan sólo los eventos de Sheinbaum costaron más de 30 millones de pesos, sin contar los miles de bardas, espectaculares, anuncios en autobuses, así como funcionarios de la Secretaría de Bienestar y de entidades estatales haciendo las veces de promotores del voto para favorecerla.
El grotesco desvío de recursos humanos, materiales y financieros para posicionar a Claudia Sheinbaum por todo el país, fue tan burdo, que hasta Marcelo Ebrard se quejó públicamente en más de una ocasión durante el proceso. Pero es evidente que Ebrard no está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias, pues si así fuera, ya habría impugnado el proceso ante la autoridad electoral, y ésta, al comprobar el desvío de recursos públicos, tendría que sancionar tanto al partido como a la corcholata ganadora. En tanto Ebrard no acuda a la autoridad electoral, no tenemos por qué creerle que su posición es seria, y que al final, seguirá siendo parte del juego del régimen.
Consumado el circo obradorista con la entrega del “bastón de mando” a la elegida del Presidente, vienen ahora las farsas de los “procesos de selección” de las candidaturas para las entidades federativas. En el caso de la Ciudad de México, en los últimos días se han comenzado a mover varios personajes, pero en realidad, la candidatura morenista en la capital depende de los acomodos que haga López Obrador en los estados, pues debe garantizar la equidad de género en las candidaturas. Si a partir de esos acomodos, en la CDMX Morena postula a una mujer, será Clara Brugada, y si postula a un hombre, será Omar García Harfuch.
Por lo pronto, Clara Brugada está siguiendo al pie de la letra el recetario de ilegalidades que le enseñó Sheinbaum para posicionarse, por lo que las calles de la CDMX cada vez se llenan más de anuncios en bardas y espectaculares con su nombre e imagen, en tanto que los funcionarios de la alcaldía Iztapalapa son obligados a realizar trabajos para el posicionamiento electoral de la alcaldesa. Hoy, utilizará millones de pesos del erario, so pretexto de su informe anual de labores, para acarrear a miles de personas para su primer acto formal de ilegal precampaña. Cabe recordar que el artículo 158 de la Ley de Participación Ciudadana de la CDMX prohíbe la realización de estos informes anuales una vez iniciado el proceso electoral, como es el caso.
Su segundo evento de ilegal precampaña será la noche del 15 de septiembre en la alcaldía Iztapalapa; por eso la licencia que pedirá para separarse del cargo, casualmente, será a partir del 16 de septiembre.
Esto es apenas el inicio de la temporada de actos ilegales de las corcholatas morenistas en busca de la CDMX, ante el temor fundado de que pierdan la elección. Se vienen semanas de vulgar desvío de recursos humanos, materiales y financieros, de los gobiernos federal, local y de las alcaldías morenistas, ante una autoridad electoral local (el IECM) que una y otra vez se muestra timorata frente a Morena. Con tal de complacer a Obrador para que sean los bendecidos por el destapador, las corcholatas capitalinas ya están prestas a violar la ley las veces que sea necesario.
