Publicidad sin reglas

• La publicidad exterior es un arma usada para trasfondos políticos y para mover masas

Al circular por las calles de la ciudad, somos invadidos por una serie interminable de agentes intrusivos, que terminan por volverse parte de nuestro día, y terminamos por perder la noción de ellos. Basta circular por el Anillo Periférico para ser testigos de cientos de espectaculares y vallas publicitarias, muchas de ellas irregulares e ilegales.

La regulación –real y de fondo– de la publicidad exterior en la Ciudad de México continúa siendo una asignatura pendiente de administraciones y legislaturas pasadas, que fallaron en cerrar la puerta a la promoción personalizada ilegal, porque no les convenía, porque querían que sus rostros inundaran las calles en la siguiente elección.

La publicidad exterior es un arma que se usa para trasfondos políticos. Desde una campaña de desprestigio hasta para mover masas en apoyo a la más reciente ocurrencia del Presidente.

El mismo marco jurídico se usa a modo para beneficiar a quienes aspiran a un próximo cargo de elección popular, como en 2020 cuando el Concejo de la alcaldía Miguel Hidalgo aprobó un Bando con el cual se logró manipular en beneficio de Víctor Hugo Romo en su campaña para reelegirse como alcalde, la contraprestación de publicidad exterior en la demarcación para obtener tres veces la cobertura que recibió en 2018.

Durante el juicio a expresidentes que promovió Andrés

Manuel López Obrador, la ciudad se vio inundada de espectaculares invitando a la gente a participar.

Lo mismo ocurrió en la más reciente fallida consulta de revocación de mandato en donde el abuso en la publicidad exterior fue la constante.

Lo peor de todo es que detrás de esta publicidad, hay uso ilegal de recursos públicos y tráfico de influencias. Cada vez que alguien intentó averiguar quién y cómo se había pagado, se encontró con que no había información.

Sin embargo, pese a la opacidad con la que Morena se mueve, el INE identificó que se desplegaron 401 espectaculares para promover la revocación del mandato, con un gasto superior a los 5 millones de pesos con diversos proveedores y contratantes, muchos de los cuales rechazaron que fueran sus espacios y negaron compartir las facturas de los pagos.

El INE tuvo que recurrir al padrón de empresas y espectaculares de 2015 que levantó la entonces Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda para poder identificar a las empresas responsables y calcular los montos de recursos, muchos de ellos públicos, que se gastaron en esta campaña.

Será por ello por lo que Morena se ha dedicado incansablemente a bloquear toda iniciativa encaminada a regularizar el padrón de espectaculares en la Ciudad de México, como la que presenté para sancionar a las empresas de publicidad que hagan trampa en los procesos electorales.

  • Pero esto no es redituable para ellos porque perderían una ventana de promoción, ya sea para candidatos o para la siguiente locura que se le ocurra al Presidente.

Regular la publicidad exterior para sancionar a las empresas que incumplan la ley y a los políticos que usen recursos públicos con este fin, continuará siendo una asignatura pendiente porque Morena no renunciará a este beneficio único en la Ciudad de México.

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