Protegiendo al contralor carnal

Presumió su viaje a Estados Unidos para asistir al Super Bowl, pues, aseguró, un primo suyo le regaló los boletos con un costo superior a los 180 mil pesos

Juan José Serrano Mendoza, titular de la Secretaría de la Contraloría General de la Ciudad de México, se ha convertido en el patiño preferido y protegido de Claudia Sheinbaum.

El principal artillero de la jefa de Gobierno se ha convertido en su capitán del acoso y cacería política de la oposición en la ciudad, haciendo uso faccioso de su cargo y de la institución que dirige como un instrumento de persecución política.

El funcionario, que fue propuesto al cargo por la misma Sheinbaum, dejó ir sin una sola investigación ni sanción a Florencia Serranía, extitular del Metro, por la falta de mantenimiento y los trágicos accidentes que han cobrado vidas en ese sistema de transporte; tampoco actuó ante los contratos irregulares adjudicados en las alcaldías Venustiano Carranza y Xochimilco; mucho menos ha atendido las diversas quejas que los alcaldes de oposición han presentado para denunciar la corrupción del gobierno central.

El también contralor viajero, aquel que presumió su viaje a Estados Unidos para asistir al Super Bowl, pues, aseguró, un primo suyo le regaló los boletos con un costo superior a los 180 mil pesos para tener dos lugares en la parte más alta y remota del estadio, se ha convertido en la encarnación misma de la hipocresía y doble cara que caracterizan al gobierno de Morena en la Ciudad de México.

  • Si fuera congruente con su puesto y los supuestos principios que predica, habría rechazado o, por lo menos, notificado del regalazo que recibió por motivo de sus 50 años, asimismo lo habría notificado a su superior jerárquico, como lo indica la Ley de Responsabilidad de Servidores Públicos. Pero no fue así, se sienten superiores a la ley y actúan como tales.

Es tan indefendible que cuando él mismo quiso explicar y justificarse, sólo terminó hundiéndose más en sus argumentos. Por supuesto, fue su jefa y protectora, Claudia Sheinbaum, quien tuvo que salir al quite y a protegerlo en contra de todo señalamiento, convirtiéndolo en uno más de los intocables de su gabinete.

Ni Enrique Peña Nieto protegió tanto a Virgilio Andrade, extitular de la Secretaria de la Función Pública, quien estuvo a cargo de la investigación de la llamada Casa Blanca del entonces expresidente, y que finalmente terminó renunciando al cargo para iniciar otros proyectos anticorrupción.

  • Es más, ni el mismo Andrés Manuel López Obrador protegió tanto a Irma Eréndira Sandoval, también extitular de la Función Pública, y quien tuvo un papel determinante en el impulso a la candidatura de su hermano, Pablo Amílcar Sandoval, a la gubernatura de Guerrero, lo cual no fue para nada del agrado del Presidente y terminó por despedir a su colaboradora.

De ese tamaño es la protección de Sheinbaum a quien le hace su trabajo sucio. Es su peón de las batallas sórdidas que ella no puede entablar públicamente, y es por eso que se aferra en defenderlo y mantenerlo en una posición privilegiada para la persecución política.

Temas: