No hay otros datos, ésta es la trágica realidad
Desde el inicio de su mandato, Claudia Sheinbaum prometió transformar la Ciudad de México en un ejemplo de gobierno eficiente, transparente y justo. Sin embargo, los resultados de su gestión han sido desastrosos, colocando a nuestra querida ciudad en los últimos lugares ...
Desde el inicio de su mandato, Claudia Sheinbaum prometió transformar la Ciudad de México en un ejemplo de gobierno eficiente, transparente y justo. Sin embargo, los resultados de su gestión han sido desastrosos, colocando a nuestra querida ciudad en los últimos lugares a nivel nacional en diversas áreas fundamentales. Es evidente que Sheinbaum y su equipo han fallado estrepitosamente en garantizar la adhesión al Estado de derecho, frenar la inseguridad y acabar con la corrupción.
La aspirante a dirigir el país deja la ciudad hecha un caos, en los peores lugares de justicia, en los peores niveles de crimen; la ciudad por la que prometió velar, la que pregona como ciudad de derechos, es hoy una ciudad ensombrecida por los peores males que juraron combatir.
Y es que, el más reciente informe de World Justice Project revela que la Ciudad de México se encuentra en el penúltimo lugar a nivel nacional en adhesión al Estado de derecho, sólo por encima de Quintana Roo. Esto es inaceptable, ¿cómo es posible que una de las ciudades más grandes y prominentes de México esté tan rezagada en términos de justicia y respeto a los derechos fundamentales? La responsabilidad recae directamente sobre Sheinbaum y su cómplice, Ernestina Godoy, quienes han permitido que la corrupción y la impunidad se apoderen de nuestra ciudad.
En materia de justicia, el legado de Claudia es un verdadero estercolero. La CDMX ocupa el lugar 30 en justicia civil y, aún más alarmante, el último lugar en justicia penal en todo el país. Esto significa que los ciudadanos de nuestra capital están expuestos a un sistema judicial deficiente, donde los criminales campan a sus anchas y las víctimas no obtienen el respaldo que merecen, que sólo les da tiempo para jugar en contra de sus enemigos a quienes convierten en perseguidos políticos.
Es vergonzoso que, en lugar de mejorar la procuración de justicia, Sheinbaum haya sumido a nuestra ciudad en la impunidad, y más aún, que así pretenda dirigir nuestro país.
Pero los problemas no terminan ahí, la falta de orden y seguridad en la capital es una realidad que todos los habitantes experimentamos a diario. Bajo su mandato, la ciudad se encuentra en el lugar 27 de 32 a nivel nacional, en términos de orden y seguridad. ¿Dónde está el gobierno responsable que prometió Sheinbaum? ¿Dónde están las estrategias efectivas para combatir la delincuencia y brindar tranquilidad a los ciudadanos? Parece que su administración ha dejado a nuestra ciudad a merced de la violencia y el caos.
Además, Claudia se jacta de la Agencia de Gobierno Abierto de la Ciudad de México, pero los hechos demuestran lo contrario. En comparación con gobiernos panistas, como los encabezados por Diego Sinhue, en Guanajuato, y Tere Jiménez, en Aguascalientes, la Ciudad de México se encuentra por debajo en materia de gobierno abierto. La transparencia y la participación ciudadana han sido relegadas a un segundo plano bajo el liderazgo de Sheinbaum, lo que demuestra su falta de compromiso real con los principios democráticos.
Finalmente, es indignante que Sheinbaum y su administración se atrevan a proclamar a la Ciudad de México como una “ciudad de derechos”. En realidad, nuestra ciudad se encuentra por debajo del promedio nacional en lo que respecta a los derechos fundamentales. ¿Cómo puede ser que quien se dice una líder y presume ser progresista, mantenga a la CDMX sumida en la indignidad y la vulneración de derechos básicos? Es una contradicción alarmante.
Bajo el mandato de Sheinbaum hemos presenciado un constante retroceso en materia de derechos humanos, donde la opresión y la falta de garantías son moneda corriente. Sus promesas de progresismo e igualdad son meras palabras vacías, mientras los ciudadanos de esta metrópoli sufrimos las consecuencias de su negligencia y falta de compromiso. #AsíNo
La CDMX merece un liderazgo comprometido, íntegro y verdaderamente progresista. Es tiempo de dejar atrás la retórica vacía y exigir un cambio real.
