Ni con el pétalo de una comparecencia

La Fiscalía imputó los delitos de homicidio y lesiones culposas

Claudia Sheinbaum usó todo su poder e impuso su voluntad protegiendo a Florencia Serranía de ser formalmente acusada como una de las responsables del derrumbe de la Línea 12 del Metro.

La impunidad y la corrupción alcanzaron nuevos niveles en la Ciudad de México, sin dejar espacio a la aplicación de la justicia y el reparo del daño a las víctimas y a sus familiares.

La Fiscalía de la Ciudad de México imputó los delitos de homicidio y lesiones culposas a ocho exfuncionarios del gobierno capitalino, entre ellos, el exdirector del Proyecto Metro, Enrique Horcasitas, ante lo que es considerada la peor tragedia de este sistema de transporte.

Sin embargo, sigue brillando por su ausencia la corresponsabilidad de Sheinbaum en la investigación y también las de sus allegados, concretamente, la exdirectora del Sistema de Transporte Colectivo Metro, durante la actual administración, Florencia Serranía, con lo cual se confirma su exoneración a priori.

Esta exoneración de la exfuncionaria no se puede entender de otra forma que no sea por la complacencia y protección de la jefa de Gobierno, quien instruyó a Ernestina Godoy a no incluirla en la lista de imputados, pese a que los peritajes y dictámenes de la propia Fiscalía han arrojado que la responsabilidad también se extiende a la falta de mantenimiento preventivo.

Durante los primeros peritajes de la empresa responsable, se arrojó como principal causa del desplome las deficiencias de la construcción, lo cual usó Sheinbaum como estandarte de su anticipadísima campaña para empezar una cacería de brujas contra todos sus adversarios provenientes de las administraciones que le precedieron.

Sin embargo, en el último dictamen, también se identifica la responsabilidad del gobierno de Sheinbaum y de la gestión de Serranía, pues de haber realizado mantenimiento preventivo e inspecciones adecuadas, se podrían haber identificado las deficiencias de la estructura, evitando así la tragedia que cobró 26 vidas en la fatídica noche del 3 de mayo de 2021.

Por supuesto, una vez arrojado este último dictamen, Sheinbaum aplicó la máxima de su jefe Andrés Manuel López Obrador, reprobando y desprestigiando a la empresa que, por si fuera poco, ¡ella misma contrató!

Acusó que responden a las mafias del poder y sólo buscaban hacerle daño; la clásica fórmula morenista cuando se quedan sin argumentos y quedan acorralados contra la pared.

Las aspiraciones presidenciales de Claudia Sheinbaum penden de un hilo, si se involucra a su gobierno en las investigaciones, pues son igual de responsables que quienes construyeron la obra.

Recordemos que se inauguró a marchas forzadas en 2012 como estandarte de las ambiciones de Marcelo Ebrard por alcanzar también la candidatura presidencial en aquel año.

La jefa de Gobierno está haciendo uso de las instituciones para desviar su responsabilidad en el derrumbe.

Está dispuesta a liderar la cacería en contra de sus antecesores, pero no permitirá que nadie de su gobierno sea investigado por ello, empezando por ella misma.

Pero está historia por más profundo que intenten enterrarla, no termina aquí. Continuará en 2024…

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