Morena, la kriptonita de la transparencia

Morena ya ha atacado al INAI y busca destruir al INE

En campaña, Claudia Sheinbaum prometió transparencia al infinito; ya en el gobierno, se ha dedicado sabotear todas las instituciones de rendición de cuentas y combate a la corrupción.

El Sistema Local Anticorrupción (SLA) está muriendo de inanición gracias a que Sheinbaum ha bloqueado la entrega de recursos para su operación, dejando claro que se opone rotundamente a los instrumentos ciudadanos que fiscalicen y sancionen la corrupción en las instituciones. Para ella es un gasto oneroso y burocracia que no merece recibir recurso público para cuestionar la administración pública.

La Ciudad de México se ha convertido en una entidad sin una política anticorrupción observada por ciudadanos, porque para la jefa de Gobierno en campaña es burocracia. Es por ello que, pese a que el Congreso asignaba recursos para su operación, la Secretaría de Administración y Finanzas nunca los entregó. El SLA operaba sin recursos y con ello orilló a que sus últimos tres integrantes renunciaran a su cargo, pues no hay un compromiso serio del gobierno para atender esta materia. No les conviene, por lo cual no lo hacen.

Para Sheinbaum hay otras instituciones mejor calificadas para combatir la corrupción. Pone sus esperanzas en la Contraloría, la Auditoría Superior de la CDMX y la federal. Por supuesto que confía más en el contralor viajero, Juan José Serrano, quien asistió al Super Bowl, en donde los boletos más económicos habrían costado cerca de 240 mil pesos. Para ella, esta estructura burocrática y de funcionarios a modo son una mejor supervisión de la política pública que la observación ciudadana. Tiene mucho que esconder y no permitirá que nadie la exhiba.

A Sheinbaum nunca le ha gustado la transparencia, aunque la prometió. Le incomoda el combate a la corrupción, aunque fue su bandera durante la campaña. Ya en el poder se ha encargado de sabotear presupuestalmente a las autoridades electorales, por ejemplo. Sigue los pasos de López Obrador de acabar con cualquier contrapeso que garantice democracia, pluralidad y transparencia.

Morena es la metástasis de la democracia. Ya atacaron al INAI y buscaron destruir al INE porque no está en su naturaleza ser juzgados ni criticados.

La pérdida de los últimos integrantes del Comité de Participación Ciudadana del SLA es la muestra más reciente del desdén de Sheinbaum a la rendición de cuentas. No quiere que nadie exhiba su pobre gestión ni la de sus allegados. Prefiere matar de hambre a un sistema anticorrupción antes de que expongan sus peores artimañas.

AMLO y Sheinbaum comparten una característica en común: no dejarán que ningún organismo se interponga en su camino, aunque eso signifique destruirlos, quitando fondos públicos para su operación.

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