Marchamos por la democracia
Hoy marchamos en contra del ataque a la democracia que décadas nos costó construir
El voto libre es un derecho y deber ciudadano consagrado desde nuestra Constitución. El estado debe velar por garantizar el ejercicio de este derecho, y no atacarlo tal como hoy lo está haciendo Morena.
Rápidamente se le olvidó a Andrés Manuel López Obrador el largo camino que recorrió para llegar a la Presidencia y que esto no habría sido posible sin las instituciones que hoy está minando, con el claro objetivo de destruirlas.
El Presidente quiere volver a las décadas más oscuras del país con un partido hegemónico, en donde el jefe del Ejecutivo decide por todos y en donde la transición de poderes es impensable.
Andrés Manuel es presidente gracias a la democratización del país. Es fruto de dos momentos históricos clave: por un lado, la reforma de 1993, que dio forma al órgano electoral un año después para organizar las elecciones; y por otro lado, de la reforma política del Distrito Federal que en 1997 permitió las primeras elecciones abiertas a la Jefatura de Gobierno.
Sin este momento histórico de democratización de la Ciudad de México con elecciones libres en 1997, y después en el 2000, de no haberse dado la reforma política, el entonces presidente Vicente Fox hubiera designado al regente de la ciudad. Dicho de otro modo, sin las reformas políticas que dieron forma al órgano electoral, López Obrador jamás habría sido jefe de Gobierno y, mucho menos, presidente.
Pudo ser candidato gracias a la democratización del país, pudo ser jefe de Gobierno gracias a las elecciones libres, y fue desde la Ciudad de México donde construyó su plataforma y su imagen, lo que no había logrado hacer en su natal Tabasco. Todo ello gracias a las instituciones que hoy ataca.
Se ha convertido en un personaje sin memoria. Frustrado y enojado por sus propios fracasos, está empecinado en acabar con las instituciones que le construyeron su camino a la Presidencia. Es cierto que ganó por mayoría de votos, pero fue gracias a un órgano electoral independiente que organizó dichas elecciones. Pero ahora, desde el poder, se le olvidó su camino recorrido y pretende regresar a las eras del partido único.
Por otra parte, Andrés Manuel ganó gracias al trabajo de Cuauhtémoc Cárdenas y de Rosario Robles, quienes le plancharon el camino cuando él ni residencia tenía en la capital.
Hoy marchamos no en contra de un gobierno o de una persona. Marchamos en contra del ataque a la democracia que décadas nos costó construir. Marchamos para defender las instituciones que garantizan la democracia, que llevaron a la Presidencia a López Obrador y que hoy él mismo desconoce.
No importa su afiliación política o preferencias, lo importante de la marcha de hoy es levantar la voz para expresar el rechazo al retroceso y al partido hegemónico. Es para que López Obrador recuerde de dónde viene y cómo llegó a la Presidencia.
