La farsa de Sheinbaum
• Tomemos como ejemplo dos alcaldías antagónicas: Xochimilco y Benito Juárez.
La percepción de inseguridad en la Ciudad de México alcanzó sus niveles más bajos desde 2014.
Las cifras en sí mismas son reconfortantes y alentadoras, sin embargo, al analizarlas minuciosamente, muestran una grave descomposición del tejido social dentro de los gobiernos de Morena en las alcaldías.
Esta semana, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) publicó los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, la cual destaca una reducción en la percepción de inseguridad en la CDMX de 21.2 por ciento, entre el segundo trimestre de 2019 y el segundo trimestre de 2022.
Vale la pena someter los resultados a un análisis clínico para interpretar su significado e importancia para la ciudadanía.
Primer punto: se ubican en el periodo de máximo impacto de la pandemia por covid-19; un espacio temporal en donde las personas se refugiaron en su hogar temerosos del nuevo virus, no a la inseguridad que reinaba en la ciudad.
Segundo punto: dos años después de pandemia y con una estructura política totalmente distinta –gobiernos en las alcaldías– somos testigos de una grave descomposición de los cuerpos de seguridad en algunos de los gobiernos de Morena y la infiltración del crimen organizado cobijado por el mismo partido de Andrés Manuel López Obrador y de Claudia Sheinbaum.
En estos tres años, de acuerdo con el Inegi, la ciudad pasó de 82.9% a 63.7% en la percepción de la inseguridad. Acto que de inmediato fue celebrado por la mandataria capitalina, quien se regocijó de las cifras y presumió el logro, que, de manera implícita, se lo atribuyó a ella misma. ¡Nada más lejos de la verdad!
Al ampliar los resultados de la encuesta elaborada por el Inegi, queda al descubierto la lastimosa realidad de los gobiernos de Morena en las alcaldías. La percepción de la inseguridad se redujo gracias al trabajo continuo de los gobiernos de la alianza UNACDMX, mientras que en las administraciones del partido de Sheinbaum reina la inseguridad y la violencia.
Tomemos como ejemplo las dos alcaldías que se encuentran en el extremo opuesto de la fotografía: Xochimilco y Benito Juárez; la primera gobernada por Morena y la segunda por la alianza UNACDMX.
Xochimilco, bajo el gobierno de José Carlos Acosta, de las filas de Morena, es una de las demarcaciones con mayor percepción de inseguridad, gracias a la facilidad con la que el crimen organizado se ha instalado dentro para extorsionar y violentar a sus habitantes.
Benito Juárez, por el contrario, la alcaldía pionera en materia de seguridad pública con el programa Blindar BJ, posee el porcentaje más bajo de inseguridad de toda la CDMX y la segunda a nivel nacional.
Las alcaldías gobernadas por Morena son un lastre; las demarcaciones gobernadas por la alianza UNACDMX son las que logran que Sheinbaum salga bien en la foto.
No es su trabajo ni mucho menos la atención que le presta a la CDMX. Es también fruto de los trabajos del secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, quien hace lo que puede, mientras ella se la vive de viaje y en campaña.
Sheinbaum se jacta de los resultados, pero poco o nulo mérito tiene en ellos.
Son resultados ajenos de los que pretende colgarse, son el logro de los alcaldes de la oposición y del secretario de Seguridad Harfuch, quien encabeza esta batalla solo, sin el acompañamiento de la jefa de Gobierno, quien vive siempre en campaña.
